viernes, 10 de julio de 2015

el ventano





el ventano


Posted: 09 Jul 2015 11:57 PM PDT

Este 2015 va a suponer un récord histórico en superficie forestal abrasada por los incendios, como vienen denunciando desde hace tiempo asociaciones de bomberos, las BRIF y las organizaciones ecologistas. Pero al PP lo único que le interesa que es la especulación de estos espacios. De ahí la Ley de Montes que acaba de aprobar en el Congreso para inundar los montes de ladrillo.




El Congreso de los Diputados aprobó ayer, con los votos del PP, UPyD y UPN, la nueva Ley de Montes con la que se deja vía libre a las comunidades autónomas para la recalificación de suelo que haya sufrido incendios sin que tengan que pasar los 30 años marcados como plazo en la anterior ley de 2003.

La norma, que establece que dicho cambio se podrá realizar si hay motivos de interés público, quita competencias a los agentes forestales a la hora de denunciar delitos ambientales, y que pasan ahora a ser auxiliares de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. La ley afectará a más de 54% de la superficie del país, considerado suelo forestal. Son 27,7 millones de hectáreas de las que dos terceras partes son de propiedad privada.

Durante el debate final, el diputado diputado del PP Manuel Torres ha echado en cara a los partidos de la oposición que han rechazado la nueva norma su "falta de sensibilidad con los propietarios y habitantes del mundo rural, queriendo limitar sus posibilidades de desarrollo".

Desde Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, Greenpeace, WWF y SEO/BirdLife destacan que la intención del Gobierno del Partido Popular con la aprobación de esta norma es "desregular y eliminar toda limitación a la hora de desarrollar ciertas actividades económicas y urbanísticas en beneficio de intereses particulares", informa el periódico Diagonal.

La superficie quemada en estos siete primeros meses del año supera en un 13% a la que se calcinó a lo largo de 2014. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente,  en apenas algo más de un semana se ha disparado la destrucción forestal de 2015 hasta superar las 35.128 hectáreas.

Las altas temperaturas de estos días han favorecido los incendios y su propagación, pero ya en junio, la asociación WWF-Adena llamaba la atención sobre el estado de los montes con una frase elocuente: "Los bosques, listos para arder". Desde la Asociación Nacional de Bomberos Forestales afirman que "somos muy buenos extinguiendo fuegos, pero es muchísimo más caro y menos rentable".

Los agentes de las Brigadas de Refuerzos de Incendios Forestarles (BRIF) recuerdan que "desde el día 15 de junio venimos denunciando el retraso en la incorporación de helicópteros, nuestro medio de transporte que hace que nos desplacemos a cualquier punto del territorio nacional en un tiempo lo más corto y rápido posible".

Las asociaciones ecologistas denuncian que el esfuerzo de las administraciones se vuelca en los medios de extinción y cae la prevención: Entre 2011 y 2013 se invirtió una media de 10 millones de euros en prevención, frente a los más de 33 millones de euros de media al año entre 2008 y 2010, Ecologistas en Acción calcula que se invierte "hasta un 200% más en extinción que en prevención".



Posted: 09 Jul 2015 10:19 PM PDT




Resulta algo lamentable escuchar cada año las mismas recomendaciones para combatir las oleadas de calor que cada vez vienen más fuertes por el cambio climático, a pesar de la opinión del primo de Rajoy y de los quemadores de combustibles fósiles. Entre las sugerencias nunca aparecen las iniciativas más ocurrentes de la ciudadanía, como estas piscinas de diseño aut, in, hot, on y cool...




































Posted: 09 Jul 2015 03:12 PM PDT

Ya se sabe lo que sucede cuando se cree que el progreso y la felicidad llegan de la mano de los grandes conglomerados empresariales europeos y norteamericanos. Que millones de personas se quedan sin progreso y sin felicidad (Soledad Gallego-Díaz)


Ilustración, Marcin Sacha



¿Qué pretende el futuro Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, conocido por sus siglas inglesas TTIP? Desde luego, no se trata de eliminar unas cuantas barreras aduaneras o de facilitar unos cuantos trámites fronterizos, impulsando a las pymes, como se ha intentado tontamente vender a la opinión pública europea y norteamericana: de eso se ha encargado siempre la Organización Mundial de Comercio, la OMC, un organismo multinacional en el que las grandes potencias no tienen derecho de veto.

El TTIP es mucho más un intento geopolítico de convertir a Estados Unidos y a la Unión Europea en un único bloque comercial, con la vista puesta en la emergencia de los países BRIC (China, India, Brasil y Rusia). ¿Es una buena o una mala idea? Cualquier libro de historia demuestra que el comercio no es un elemento neutral en las relaciones entre bloques y países, sino que forma parte esencial de la política internacional.

Un bloque EE.UU./UE, con el control de una parte formidable del comercio mundial, sería un negociador potentísimo frente a cualquier otro interlocutor, como los BRIC, unidos o separados, o, incluso, frente a una eventual alianza del Pacífico entre Estados Unidos y sus socios asiáticos. Pero los libros de historia demuestran también que es muy fácil malinterpretar las intenciones ajenas y que la formación de un bloque comercial del tamaño de Estados Unidos y la Unión Europea, juntos, puede despertar reflejos y temores indeseados.

Para eso, para controles geoestratégicos, no sirve la OMC. Para colmo, la Organización Mundial del Comercio ha permanecido en coma durante años, precisamente por la imposibilidad de imponer acuerdos a los países BRIC, en plena etapa desarrollista. La última Ronda de liberalización, la famosa Ronda de Doha, que se abrió en 2001, ha estado a punto de declarar el fallecimiento de la OMC. En el último minuto se consiguió enchufarle algo de oxigeno con los llamados Acuerdos de Bali, en 2013. Pero esos acuerdos son simplemente una fe de vida, es decir, lo contrario al certificado de defunción, y no dan respuesta a las grandes preguntas del domino mundial.

Esas respuestas están presentes mucho más en el TTIP. Si la voluntad del nuevo Tratado es afianzar el poder geoestratégico de Estados Unidos y de Europa frente a la creciente incertidumbre mundial, ¿por qué existe una resistencia tan grande a ambos lados del Atlántico? Porque en el camino, en la formulación concreta de ese Tratado, se están fijando condiciones estrictamente liberales, que quedarán grabadas  a fuego y por encima de las legislaciones nacionales, y porque pretende imponer la segunda y definitiva globalización, no de las redes comerciales, sino de un modelo político determinado.

Si no hubiera habido la crisis económica de 2008, quizás el TTIP hubiera pasado desapercibido, como pasaron las leyes que desregularon los mercados financieros, pero la negociación ha arrancado cuando los efectos de esa crisis son todavía muy palpables para las opiniones públicas europea y norteamericana y, en el caso de la Unión Europea, cuando ni tan siquiera se ha podido dar por cerrada la Depresión. Y, sobre todo, cuando dentro de esas opiniones públicas se ha empezado ya a atribuir responsabilidades y a desconfiar nuevamente de la sacralización del sistema.

Por eso las negociaciones del TTIP están sufriendo tantos contratiempos. Los problemas no surgen solo en la Unión Europea, como podría parecer. En Estados Unidos hay también una corriente crítica, sobre todo entre los demócratas. Elisabeth Warren, la senadora que mejor representa el sector de la izquierda, escribió hace poco contra la "idea de dar a las Corporaciones derechos especiales para desafiar nuestras leyes y hacerlo además fuera de nuestro propio sistema legal". La misma posición fue expresada por cien juristas norteamericanos que firmaron un llamamiento contra la existencia de mecanismos de arbitraje: "Los ISDS (mecanismos de arbitraje)  garantizan a las corporaciones extranjeras un privilegio legal especial, el derecho a iniciar una procedimiento de arreglo de disputas contra políticas y acciones de un gobierno que aleguen que provoca una pérdida de ganancias o beneficios para esas Corporaciones... Esas prácticas socavarían la soberanía nacional y debilitarían el imperio de la ley al conceder a las corporaciones derechos legales especiales".

¿De qué se habla cuando se alude a los "mecanismos de arbitraje" o "tribunales privados"? Como muy bien explica la Comisión Europea, en el mundo existen actualmente dos maneras de resolver conflictos entre empresas multinacionales o extranjeras y Estados. El primero establece que serán los tribunales normales del país en cuestión los que examinarán la demanda. Obviamente, eso implica confianza en el sistema legal y en el respeto a la ley del país demandado, y es el que se aplica hasta ahora en la mayoría de los países altamente desarrollados y democráticos del mundo. Un segundo sistema, que funciona sobre todo en acuerdos comerciales con países con sistemas judiciales más endebles, establece la creación de ISDS, sistemas de arbitraje privados.

Es decir, los gobiernos aceptan que, en caso de duda, las empresas demanden ante un organismo que no depende de ningún Estado sino que está formado por abogados privados, especialistas en comercio internacional, previamente designados. En el primer caso, las empresas se quejan de que los tribunales de los países demandados por ellas pueden estar inclinados a favor de sus gobiernos; en el segundo, los gobiernos se quejan de que no pueden formular libremente sus políticas ni legislar en interés público.

En el caso del TTIP, quedó pronto claro que ni Estados Unidos ni la Unión Europea podían admitir que se trate a sus sistemas judiciales como si fueran endebles o sospechosos, es decir que no podría acordarse un sistema ISDS puro, como pedían los conglomerados empresariales de los dos lados del Atlántico. La Comisión pensó entonces en un Tribunal Internacional de Inversiones, cuya composición no aclaraba. Poco después, ofreció otra salida: un tribunal integrado por siete jueces (dos, norteamericanos; dos, europeos, y tres de otras nacionalidades) que solo trataría asuntos relacionados con el TTIP.

Finalmente, el grupo socialista, que había acordado inicialmente oponerse a cualquier tipo de ISDS, propuso un nuevo y complicado camino: se hablaba del reconocimiento de "la competencia de los Tribunales Nacionales", pero se planteaba un nuevo "modelo de protección jurídica de inversores, administrado por jueces de carrera independientes, elegidos públicamente", lo que sonaba finalmente a un nuevo tipo de Tribunal Internacional especial para el TTIP.

Lo que suceda en el Parlamento Europeo será básico, porque en la Unión Europea puede convertirse en el único Parlamento en el que realmente se discuta el TTIP, ya que la Comisión pretende que, una vez que se llegue a un acuerdo, el texto entero sea sometido a un 'sí' o un 'no' de los parlamentos nacionales, una opción que impide cualquier debate serio y deja a los parlamentarios nacionales entre la espada y la pared.

No se trata únicamente de si los conglomerados empresariales van a tener derecho a un tribunal especial. El TTIP modificará también, quizás no inmediatamente pero sí a medio plazo, derechos laborales, la seguridad de los consumidores y la protección medioambiental en los países de la Unión Europea. Es verdad que el Tratado puede influir también en el sentido de mejorar la protección laboral de los trabajadores norteamericanos (si finalmente se incluye alguna mención a las normas de la Organización Internacional del Trabajo, OIT) pero, en la práctica, es más probable que la homologación de normas y regulaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea termine debilitando derechos ya asentados en Europa.

¿Conviene que Estados Unidos y la Unión Europea intenten mejorar conjuntamente su posición geoestratégica? Seguramente, pero depende de la manera y del precio a pagar. Por el momento, y afortunadamente para nosotros, el modelo de la Unión Europea es muy diferente al de Estados Unidos y ha dado lugar a una red de protección y seguridad social que no es equiparable con la de ninguna otra parte del mundo.

El TTIP puede encerrar todos los elementos necesarios para reducir esas diferencias, incluso para arrancarlas de cuajo. Y ya se sabe lo que sucede cuando se cree que el progreso y la felicidad llegan de la mano de los grandes conglomerados empresariales europeos y norteamericanos. Que millones de personas se quedan sin progreso y sin felicidad.

El progreso y la felicidad llegaron a Europa de manera razonablemente equitativa cuando fuimos capaces de plantearnos un papel diferente para Europa en el mundo. ¿Se acabó ya esa idea? ¿Ya no creemos en la capacidad europea para hacer atractivo su modelo, no por la fuerza sino por la convicción?  Hasta ahora no ha sido verdad que Europa y Estados Unidos marcharan por la misma senda. Hemos avanzado por terrenos diferentes, pero han sido compatibles e incluso coordinados.

¿Por qué no se puede seguir así? ¿Porque esa manera de avanzar reduciría el papel de Europa en el mundo? ¿Solo podemos aspirar a protagonizar nuestro futuro si somos un apartado del TTIP?
Lo que el Tratado plantea es algo muy distinto, algo muy serio y potencialmente devastador. Lo mínimo seria poder discutirlo en el Parlamento nacional, en los medios de comunicación, en las universidades y en los círculos sociales.


Soledad Gallego-Díaz: 'ctxt.es/es/20150611/firmas/1416/El-TTIP-un-acuerdo-potencialmente-devastador-TTIP-CE.htm'


Posted: 09 Jul 2015 12:43 PM PDT

La gran coalición de populares, socialdemócratas y liberales, aprobó este miércoles el denominado Informe Lange, con un apartado relativo a los tribunales de arbitraje inversor-estado, más conocidos como ISDS. Estos tribunales no los componen jueces tradicionales, con oposiciones y carrera jurídica, sino que están formados principalmente por miembros procedentes del sector privado, como la Cámara de Comercio de París u otros organismos no públicos. Soledad Gallego-Díaz habla de ello en su comentario en la cadena Ser.





Alexis Tsipras acudió ayer al Parlamento Europeo y la crisis griega, que se encuentra en su momento más crítico, ocultó todo lo demás. Pero lo demás tenía importancia, porque los eurodiputados votaron otra vez la famosa propuesta del Parlamento sobre la negociación del Tratado de Libre Comercio (TTIP) entre la Unión Europea y Estados Unidos, un tratado que algunos consideran la segunda etapa de la globalización económica y que había provocado duros enfrentamientos hasta ahora. Al final, el voto fue claro: 436 a favor y 241 en contra.

Como en demasiadas ocasiones en la Unión Europea, el escollo principal, donde podrán demandar las grandes multinacionales a los gobiernos que aprueben legislaciones que reduzcan sus beneficios, quedó redactado de manera ambigua. Las multinacionales exigían poder acudir a tribunales comerciales especiales, privados, y la mayoría de la izquierda se oponía, asegurando que en países con sistemas democráticos, como Estados Unidos y los miembros de la UE, bastaban con los tribunales nacionales para resolver esos conflictos.

El acuerdo final habla de un nuevo sistema "sujeto a principios y escrutinio democrático". Según conservadores y socialdemócratas eso deja perfectamente claro que no habrá tribunales comerciales privados, sino tribunales comerciales que serán especiales pero con jueces democráticamente elegidos, como sucede, por ejemplo, en la Corte Internacional de Justicia de la Haya, donde se dirimen los conflictos entre Estados.

Según los verdes y la izquierda no socialdemócrata, la redacción no es en absoluto evidente, sino que deja abiertas demasiadas posibilidades. Realmente, ¿tan difícil era redactar ese artículo de manera que no despierte tanta inquietud?


Soledad Gallego-Díaz: cadenaser.com/programa/2015/07/09/hoy_por_hoy/1436397914_434660.html'


Posted: 09 Jul 2015 07:10 AM PDT

Era la primera vez que cubría las fiestas de San Fermín, y lo hacía cargado de pereza y excepticismo ante el vendaval de gente, alcohol y fotógrafos que inunda Pamplona estos días. Una marea humana se mueve por una calle y, arrastrada por ella, aparece una muchacha buscando una bocanada de aire que la mantenga con vida. David Ramos la ha visto a través del visor y logra hacer tres disparos con su cámara hasta que la pierde.





Estoy cubriendo los sanfermines de 2015 junto a mi compañero Pablo Blazquez para Getty Images News. Nuestro principal objetivo es abastecer a nuestros clientes de buenas imágenes durante los diferentes momentos de la fiesta. Estamos aquí para intentar conseguir alguna imagen que dé una alternativa a los editores de nuestros clientes. Nada fácil en una fiesta tan y tan bien documentada.

Esta imagen está tomada un par de minutos antes del primer chupinazo. Técnicamente no tiene mucho misterio. La secuencia se inicia con un pequeño grupo de chicas jóvenes que, asustadas por un par de mareas humanas, intentan salir de la plaza en dirección a la protagonista de la imagen. Les sigo durante un momento; veo que se inicia otra marea y algunos empiezan a buscar aire mirando hacia el cielo.

Todo normal hasta que, justo debajo de mi balcón, aparece esa chica aplastada entre dos chicos, tal vez sus colegas, que intentaban sin éxito protegerla. Tengo tres fotogramas de lo que creo que es una bocanada de aire por las diferentes posiciones de la boca en la secuencia. Luego le perdí la pista porque la plaza se empezaba a llenar de pañuelos rojos para el chupinazo.

En la toma no recuerdo que sintiera que tenía una buena imagen. Tan solo pensaba en mi hija de dos meses y en el momento en que me diría dentro de unos años: 'Papa, quiero ir a San Fermín con unas amigas'.

Es la primera vez que trabajo en los sanfermines. Nunca he luchado para poder cubrirlos. Demasiados fotógrafos, demasiada gente, demasiado alcohol. No es un buen paisaje para trabajar. Cuando me sugirieron que tal vez este año tendría que ir, lo primero que sentí fue pereza.

Después de tres días mis sensaciones no han cambiado mucho, aunque sí que ha habido algo que realmente me ha atraído: me apasiona ver cómo un pueblo se tira a las calles cada año durante nueve días para mantener viva su cultura y su tradición, invadidos pero ajenos a turistas que se piensan que esto es una especie de orgía callejera. Que tal vez lo sea.

En los escasos tres días que he pasado por aquí me llevo la sensación de que hay diferentes sanfermines durante un mismo San Fermín. El que no me interesa lo cubres sin problemas en dos días. El que define a un pueblo y te muestra cómo lo viven las pamplonesas y los pamploneses, llevaría años.


David Ramos (fotógrafo): 'quesabesde.com/noticias/david-ramos-san-fermin-con-texto-fotografico_13427'


Posted: 09 Jul 2015 04:42 AM PDT

Sin valores previos o superiores, la política se convierte en una mera disputa acerca de 'quién se lleva qué, cuándo y cómo'. En este caso, las soluciones vienen dictadas exclusivamente por el poder relativo de los participantes, es decir, por el 'tanto tienes, tanto vales' (José Ignacio Torreblanca)





La política gira en torno a dos disputas. La primera versa sobre la 'asignación de valores', es decir, la manera en la que una comunidad define lo que es deseable colectivamente y lo que no. Pero la política no sólo trata de fijar valores, sino de establecer la jerarquía entre ellos y dirimir cuáles se impondrán en caso de conflicto.

Esa imposición requiere la autoridad de un Estado, autoridad que a su vez exige una legitimidad democrática, es decir, el consentimiento de la ciudadanía. Sin esa legitimidad, la asignación de valores será coercitiva y, por tanto, tan inestable y temporal como la correlación de fuerzas entre los que imponen los valores y los que se ven obligados a aceptarlos.

Sin ese marco de legitimidad que otorga la existencia de una comunidad, la política no es posible, al menos como política democrática, quedando reducida a una mera negociación instrumental. Sin valores previos o superiores que ordenen esas negociaciones, la política se convierte en una mera disputa acerca de 'quién se lleva qué, cuándo y cómo'. En este caso, las soluciones vienen dictadas exclusivamente por el poder relativo de los participantes, es decir, por el 'tanto tienes, tanto vales'.

El encadenamiento de estas dos disputas explica bastante bien lo que está pasando con Grecia. El marco de valores que gobierna la Eurozona, que ya era débil y andaba justito de legitimidad democrática, se ha deteriorado y ha dejado de ser compartido por todos los actores. A un extremo griegos; a otro alemanes, y en medio muchos otros, rechazan los valores que ordenan la Eurozona, su jerarquía y la manera de resolver las disputas entre ellos. Eso deja el resultado de las negociaciones con Grecia expuestas al poder de los hechos brutos.

Desde que Tsipras rompiera la negociación, se retirara de la mesa y convocara el referéndum, ambas partes se han adentrado en el feo terreno de las negociaciones bajo coacción. Y en él seguiremos si no damos con unos valores que ordenen nuestras preferencias y permitan resolver este conflicto en beneficio de todos. ¿Lo peor? Que esos valores emerjan de la pura coacción, en un sentido u en otro, porque entonces no habrá comunidad posible.


José Ignacio Torreblanca: 'elpais.com/elpais/2015/07/07/opinion/1436283015_250739.html'


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