lunes, 13 de julio de 2015

el ventano





el ventano


Posted: 12 Jul 2015 11:44 PM PDT





La cumbre de la UE de este domingo 12 de julio sellará el destino de Grecia en la Eurozona. Cuando escribo estas líneas, Euclides Tsakalotos, mi gran amigo, camarada y sucesor al frente del Ministerio de Finanzas griego se va a una reunión del Eurogrupo que determinará si se llega a un acuerdo de última hora entre Grecia y nuestros acreedores y si ese acuerdo incorpora el grado de alivio de la deuda necesario para hacer viable la economía griega dentro del área Euro. 

Euclides lleva consigo un plan moderado y bien concebido de reestructuración de la deuda que responde, sin lugar a dudas, tanto a los intereses de Grecia como a los de sus acreedores. (Tengo intención de publicar aquí detalles de ese plan el próximo lunes, una vez despejada la niebla). Si esas modestas propuestas de reestructuración de la deuda fueran rechazadas, según ha dado a entender el ministro alemán de finanzas, la cumbre de la UE de este domingo tendrá que decidir entre echar a Grecia de la Eurozona ahora o mantenerla en la zona un poco más, en una situación de desjarretamiento creciente, hasta que en algún momento futuro ella misma abandone. 

La cuestión es: por qué el ministro de finanzas alemán, el Dr. Schäuble, se resiste a una reestructuración de la deuda tan delicada y suave como mutuamente beneficiosa? La columna mía aparecida en el Guardian de hoy [11 de julio] ofrece mi respuesta a la pregunta. Se publicó, por cierto, con un título que yo no había puesto: 'Alemania no ahorrará sufrimiento a Grecia: tiene interés en quebrarnos'.


Wiolfgang Schäuble, ministro de finanzas alemán, junto a Yanis Varoufakis


El drama financiero griego ha dominado durante cinco años las cabeceras de los periódicos por una razón: el terco rechazo de nuestros acreedores a ofrecer alivios substanciales a nuestra deuda. ¿Por qué, contra el sentido común, contra el veredicto del FMI y contra las prácticas cotidianas de los banqueros que tienen que lidiar con deudores asfixiados, se resisten a una reestructuración de la deuda? La respuesta no puede hallarse en la teoría económica, porque se halla profundamente anclada en la laberíntica política europea.

En 2010, el Estado griego llegó a la insolvencia. Dos opciones congruentes con la ulterior pertenencia a la eurozona estaban sobre la mesa. Una, la razonable, la que cualquier banquero decente habría recomendado, era la reestructuración de la deuda y la reforma de la economía. La otra, la opción tóxica, era ofrecer nuevos préstamos a una entidad quebrada en la pretensión de que seguía siendo solvente.

La Europa oficial eligió la segunda opción, poniendo el rescate de los bancos franceses y alemanes expuestos a la deuda pública griega por encima de la viabilidad socioeconómica de Grecia. Una reestructuración de la deuda habría implicado pérdidas para los banqueros tenedores de bonos de deuda pública griega. Deseosos de evitar confesar a los parlamentos que los contribuyentes tendrían que volver a pagar por los bancos con nuevos préstamos insostenibles, los funcionarios de la UE presentaron la insolvencia del Estado griego como un problema de falta de liquidez, y justificaron el 'rescate' como un asunto de "solidaridad" con los griegos.

Para hacer cuadrar la cínica transferencia de pérdidas privadas irrecuperables sobre las espaldas de los contribuyentes como un ejercicio de "amor severo", se impuso una austeridad sin precedentes a Grecia, cuyo ingreso nacional –a partir del cual había que sacar para devolver las deudas— disminuyó en más de un cuarto. Basta la pericia matemática de un zagalito espabilado de ocho años para saber que ese proceso no podía terminar bien.

Una vez completada la sórdida operación, Europa tendría entre manos una razón adicional para negarse a discutir sobre la reestructuración de la deuda: ¡ahora tocaba a los bolsillos de los ciudadanos europeos! De manera que se administraron crecientes dosis de austeridad al tiempo que la deuda se hacía cada vez más grande, forzando a los acreedores a ampliar sus créditos a cambio de… ¡más austeridad todavía!

Nuestro Gobierno fue elegido con el mandato de poner fin a esa espiral sin esperanza; de exigir la reestructuración de la deuda y un punto final a la paralizante austeridad. Las negociaciones han llegado al punto muerto de todos conocido por una simple razón: nuestros acreedores siguen descartando cualquier reestructuración tangible de la deuda, insistiendo al mismo tiempo en que nuestra impagable deuda sea devuelta "paramétricamente" por los griegos en situación de mayor vulnerabilidad, y por sus hijos, y por sus nietos.

En mi primera semana como ministro de finanzas recibí la visita de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo (los ministros de finanzas de la Eurozona), quien me puso ante una opción descarnada: acepta la 'lógica' del rescate y olvídate de exigencias de reestructuración de la deuda o tu acuerdo de crédito caerá, con la consecuencia tácita de que los bancos griegos serían clausurados.

Luego vinieron cinco meses de negociaciones bajo condiciones de asfixia monetaria y un inducido pánico bancario supervisado y administrado por el BCE. El mensaje estaba en el aire: a menos que capituléis, no tardaréis en enfrentaros a controles de capitales, cajeros automáticos a medio funcionamiento, un prolongado cierre bancario y, finalmente, Grexit.

La amenaza del Grexit ha seguido el curso de una montaña rusa. En 2010 puso el temor de Dios en los corazones y en las mentes de los financieros, en la medida en que sus bancos andaban rebosantes de deuda griega. Incluso en 2012, cuando el ministro de finanzas alemán, Wiolfgang Schäuble, decidió que los costes del Grexit era una 'inversión' que valía la pena como vía para disciplinar a Francia y a otros, la perspectiva seguía resultando aterradora para casi todo el mundo.

Cuando Syriza llegó al poder en enero pasado, y como si de confirmar nuestra tesis de que los 'rescates' no habrían tenido nada que ver con ayudar a Grecia (y todo que ver con blindar a la Europa septentrional); como si de confirmar esta nuestra tesis se tratara, una amplia mayoría en el Eurogrupo –tutelada por Schäuble— adoptó el Grexit, ya como su resultado de preferencia, ya como arma optativa de combate contra nuestro gobierno.

Los griegos se estremecen con toda la razón ante la idea verse amputados de la unión monetaria. Salir de una moneda común no tiene nada que ver con un simple desacoplamiento, como el que hizo Gran Bretaña en 1992, cuando Norman Lamont cantó celebérrimamente de alegría en la ducha mañanera luego de que la libra esterlina abandonara el Mecanismo de Tasa de Cambio (ERM, por sus siglas en inglés). Y es que Grecia no tiene una moneda cuyo acoplamiento al euro pueda ser interrumpido. Tiene el euro: una moneda exterior plenamente administrada por un acreedor hostil a la reestructuración de la deuda insostenible de nuestra nación.

Para salir, tendríamos que crear de la nada una nueva moneda. En el Irak ocupado, la introducción de nuevo papel moneda llevó casi un año, unos 20 Boeing 747, la movilización de la potencia militar estadounidense, tres empresas de imprenta y centenares de camiones de gran tonelaje. A falta de una infraestructura así, el Grexit montaría tanto como anunciar una enorme devaluación con 18 meses de anticipación: una receta para la liquidación de todo el stock griego de capital y su transferencia al exterior por todos los medios disponibles.

Con un Grexit que venía a espolear el pánico bancario inducido por el BCE, nuestros intentos de volver a poner la reestructuración de la deuda sobre la mesa de negociaciones caían en oídos sordos. Una y otra vez se nos decía que eso era asunto para un indeterminado futuro que seguiría a la "culminación con éxito del programa": un estupendo Catch-22, porque el programa jamás podría culminar con éxito sin una reestructuración de la deuda

Este fin de semana se llega al clímax de las conversaciones, y mi sucesor, Euclides Tsakalotos, busca de nuevo poner el caballo por delante del carro: convencer a un Eurogrupo hostil de que la reestructuración de la deuda es una condición necesaria de la reforma con éxito de Grecia, no una recompensa ex post por haberlo conseguido. ¿Por qué resulta tan arduo entender algo tan obvio? Yo veo tres razones.

Una es que la inercia institucional es difícil de romper. Otra, que la deuda insostenible da a los acreedores un inmenso poder sobre los deudores, y el poder, como es harto sabido, corrompe al más pintado. Pero es la tercera la que a mí me parece más pertinente, y en realidad, la más interesante.

El euro es un híbrido entre régimen de tasa de cambio fija, como el ERM de los 80 o el patrón oro de los 30, y moneda estatal. El primero depende, para mantenerse unido, del miedo a la expulsión, mientras que la moneda estatal entraña mecanismos de reciclaje de excedentes entre los Estados miembros (por ejemplo, un presupuesto federal, bonos comunes). La Eurozona se halla en un punto intermedio entre ambos casos: es más que un régimen de tasa de cambio y es menos que un Estado.

Y hay fricción. Luego de la crisis de 2008/9, Europa no supo cómo responder. Tenía que prepararse a fondo para al menos una expulsión (es decir, para el Grexit) a fin de robustecer la disciplina? ¿O proceder, en cambio, a una federación? Hasta ahora no ha hecho ninguna de las dos cosas, y su angustia existencial no deja de crecer. Schäuble está convencido de que, tal y como están las cosas, necesita un Grexit para despejar el aire de una u otra forma. Y hete aquí que, de repente, una deuda pública griega permanentemente insostenible, de no existir la cual la perspectiva del Grexit se desvanecería, ha cobrado una nueva utilidad para Schäuble.

¿Qué quiero decir con esto? Fundado en meses de experiencia negociadora, mi convicción es que el ministro de finanzas alemán quiere expulsar a Grecia de la moneda común para instalar el temor de Dios en los franceses y obligarles a aceptar su modelo de una Eurozona disciplinaria.


Fuente: 'sinpermiso.info/textos/index.php?id=8147'


Posted: 12 Jul 2015 11:00 PM PDT

Ahí lo tenemos, proponiendo soluciones, debatiendo medidas, defendiendo el proyecto europeo, analizando con seriedad, haciendo las cosas con seriedad, dominando la situación, pensando, buscando argumentos, preguntando dudas, esperando respuestas... Es lo que debe hacer un gran político, un hombre de Estado... aunque hay quien parece estar en un estado calamitoso...






Título: a) Partiendo el bacalao b) Y no me he traído el Marca c) Se ha quedao buena tarde d) Otro Foto de @ElHuffPost pic.twitter.com/MGEiUuZfff
— CTXT (@ctxt_es) julio 12, 2015





Varias academias de inglés intentan hacerse con los derechos de autor de la foto para utilizarla como imagen central de una campaña publicitaria, según rumores infundados



Posted: 12 Jul 2015 10:47 PM PDT




El último informe de la OCDE sobre el panorama del empleo en 2014, publicado la pasada semana, en el que se recogen datos de los 34 países más desarrollados del mundo, deja al Gobierno de Mariano Rajoy en una posición ignominiosa: Los datos sitúan a España a la cabeza del mundo en niveles de desempleo en los jóvenes de entre 15 y 24 años, y en los mayores de más de 55 años. Solo Grecia la supera en la tasa de paro total y en la franja de entre 25 y 54 años.

La situación más grave se da entre los mayores de 55 años. La tasa de desempleo de la OCDE es del 5,2%, mientras en España llega al 20%, tres puntos más que Grecia y cuatro veces más que la media. Además de Grecia y España solamente otros dos países, Portugal (13,5%) y  Eslovaquia (10,6%) superan los dos dígitos. Aunque en la franja de menores de 25 años parados también España encabeza la clasificación, con el 53,2%.

En el año 2007, el último antes de que asomase la gran depresión, los registros de España ya eran malos, con el 18,1% de jóvenes desempleados, seis puntos más que la media, y del 6% entre los mayores, frente al 4% que imperaba en la OCDE. Tomando en consideración cualquier edad y cualquier época de los últimos 15 años, España está siempre por debajo de la media en empleo, lo que da una clara idea de las dificultades de la economía española para generar puestos de trabajo.

En cuanto al desempleo de larga duración (1 año o más sin trabajo), el informe señala que en España el 70,5% de los parados de más edad se encuentran en esa situación de eterno desempleo, aunque peor aún se encuentran, Grecia, Eslovaquia, Irlanda y Portugal, siendo la media de la OCDE del 44%.

El 40% de los jóvenes se encuentran en situación de paro por más de un año en España, estando aún peor los de Grecia, Italia y Eslovaquia, siendo la media total del 21,8%. Solamente en 5 de los 34 países miembros de la organización el paro entre los jóvenes ha descendido desde que comenzó la crisis: Chile, Alemania, Israel, Japón y Turquía.

El paro de larga duración se está convirtiendo en cualquier caso en el más preocupante en el conjunto de los países de la OCDE. Una de cada tres personas sufriendo el paro en el conjunto de países ricos no ha encontrado empleo en más de un año, y suman 15,7 millones de ciudadanos, con un aumento del 77,2% desde finales de 2007, y la mitad de todos ellos están sin emplear desde hace dos años.

La OCDE asegura en el informe que "los gastos unitarios reales de los programas activos de empleo han caído desde que comenzó la crisis más de un 50% en España, Irlanda, Italia y Reino Unido, y algo menos en Australia".

Otro factor laboral negativo en el que destaca España es el del elevado aumento del empleo parcial como porcentaje del empleo total. En el caso español ha pasado del 10,5% en 2007 al 14,7% del año pasado, lo que supone el mayor incremento de toda la OCDE.

Aunque en todos los países la cuota del empleo temporal en hombres ha aumentado desde la crisis, en el caso español se ha disparado, duplicándose desde que comenzó la crisis, del 3,6% al 7,1%, mientras que la de las mujeres pasaba del 20,1 al 23,6%.

La cuota del empleo parcial sobre el total alcanza el 38,5% en Holanda, el 27% en Suiza, el 25% en Austrial y el 22,35 en Alemania. El empleo parcial por resignación que no voluntario representa en el caso español el 64,6% del total, solamente superado por Grecia, y se ha duplicado desde el año 2007.


Fuente: 'lacelosia.com/las-mayores-tasas-de-paro-del-mundo-en-personas-mayores-de-55-anos-y-en-menores-de-25-anos-son-las-de-espana/'


Posted: 12 Jul 2015 10:00 PM PDT

Las exigencias de Francia y la arrogancia alemana construyeron esa bomba de relojería llamada 'euro' que lleva dos décadas trabajando a mayor gloria de los que se están beneficiando del crecimiento de las desigualdades. Precisamente en el continente que se caracterizó por reducir las desigualdades. Por eso, lo que nos estamos jugando es un nuevo contrato social (Juan Carlos Monedero)




Leyendo la biografía sobre Maquiavelo de Luis Gautier Vignal (FCE, 1971) puede verse cómo los pequeños estados de lo que hoy es Italia guerrearon entre ellos constantemente mecidos por el vaivén de las grandes potencias, Francia, Aragón, Venecia o Inglaterra. Sin olvidar, por supuesto, al Papa. Era un lugar común que las pequeñas ciudades-estado, como Florencia o Padua, Génova o Nápoles, fueran a menudo dispensadas de sus acuerdos con algún territorio mayor para evitar ser saqueadas y pasadas a cuchillo por los ejércitos mercenarios contratados con el favor del dinero.

Algunas veces una de estas pequeñas ciudades podía ser devastada como medida ejemplarizante, y aunque pactaran algún tipo de acuerdo el castigo era inevitable (no se libró ni Roma). No porque hiciera falta convertirlas en ruinas, sino porque lanzaba una advertencia de que el ansia de sangre de los poderosos no tenía límite. Resuenan demasiado estos ecos en las murallas de Grecia. Pasan los siglos, pero no avanzamos tanto en comportamientos.

En Grecia han estallado todas las contradicciones que arrancaron del Tratado de Maastricht de 1992. La idea de una Unión Monetaria estaba en marcha desde antes (ya el Acta Única europea de 1986 había perfilado su horizonte), pero las reticencias alemanas siempre habían sido muy altas. ¿Por qué compartir la joya de la corona alemana, el deutschmark, con países con monedas más débiles?

De pronto, la historia se aceleró. La Perestroika (reestructuración) de Gorbachov apretó la marcha de los cambios en los países satélites de la URSS; la Glásnost (transparencia) hizo saber que la propaganda sobre la Europa occidental no decía toda la verdad y que lo que sentían los ciudadanos de la Europa oriental tenía sustento. Las matanzas de la plaza china de Tiannanmen en julio de 1989, cuando fueron ejecutadas quizá miles de personas que reclamaban una apertura política consonante con los incipientes pasos en la dirección capitalista, tuvieron su efecto en Europa. Gorbachov hizo saber que en suelo europeo no iba a darse una represión similar.

El trato que aplicaban en nombre del pueblo las autoridades de la RDA iba convirtiéndose en algo intolerable para las gentes de ese país que sólo estaban repitiendo las palabras de Rosa Luxemburgo ("libertad es la libertad de los que piensan diferente"). Y la falta de respuesta contundente hizo que las manifestaciones crecieran y crecieran. Hasta que el Muro de Berlín cayó gracias al empuje de una ciudadanía que tuvo que recordarle a su gobierno Wir sind das Volk (nosotros somos el pueblo).

Empezaron los problemas. Alemania capituló en mayo de 1945 de manera incondicional. No existió tratado de paz. Cuando los alemanes plantearon su voluntad de unificación, Francia recordó su cínico aserto: "quiero tanto a Alemania que prefiero que haya dos". Sin tratado de paz no era posible la reunificación. Francia puso su precio: el euro. Alemania sus condiciones: el Banco Central Europeo se haría a imagen y semejanza del Bundesbank, y las variables de inclusión serían sólo monetarias (deuda, déficit e inflación).

Las exigencias de Francia y la arrogancia alemana construyeron esa bomba de relojería llamada 'euro' que lleva dos décadas trabajando a mayor gloria de los que se están beneficiando del crecimiento de las desigualdades. Precisamente en el continente que se caracterizó por reducir las desigualdades. Por eso, lo que nos estamos jugando es un nuevo contrato social. No es extraño que Goldman Sachs ayudara al gobierno de Kostas Karamanlís, de Nueva Democracia, a falsear las cuentas para entrar en el euro -el partido al que fue a ayudar Rajoy en las últimas elecciones-. ¿Le afearía aquella conducta al menos tanto como ha insultado a Tsipras? Desde su nacimiento, el euro ha sido un proyecto de las élites financieras europeas.

Y estallaron los problemas en Grecia. De golpe, la ciudadanía tenía que pagar en solitario los desmanes cometidos por el PASOK y Nueva Democracia (los partidos hermanos del PSOE y del PP). Desmanes que contaron con la colaboración de los bancos, empresas de armamento y autoridades europeas. Dinero que nunca entró en las arcas públicas y que fue directamente a los bancos franceses y alemanes, convertido en deuda de todos los griegos; contratos absurdos de armamento alimentados por comisiones ilegales y una mediática retórica de guerra; comportamientos clientelares del bipartidismo que debían solventarse castigando a las mayorías; concesión de préstamos que se sabía que no podían pagarse; la misma Europa que no hizo sus deberes convertida en una madrastra cruel mandando a sus hijastros noche tras noche a dormir sin la cena; el FMI, odioso en su templo de lujo y displicencia, queriendo ver a Grecia de rodillas. Sólo los necios no entienden que ganase Syriza.

Lo dijo Juncker cuando ganó Tsipras: "en Europa no nos gustan mucho las caras nuevas". Pero ignoraba que a los europeos les gustan cada vez menos las caras duras. Presiones y más presiones hasta que el gobierno de Syriza hizo lo correcto: pedirle al pueblo autorización para negociar con las potencias imperiales acantonadas a las puertas de la ciudad. El Eurogrupo se sintió insultado porque un gobierno preguntara a su pueblo. Europa se ha convertido en una caricatura de lo que fue.

Era evidente que tras el triunfo del 'No', las negociaciones iban a continuar y que el Eurogrupo iba solamente a tomar la nota justa. Nuestras sociedades representativas están diseñadas para que le prestemos más atención a la última serie de vertiginoso ritmo o al último partido del siglo que a las cuestiones de la gestión política. El problema de la delegación. Grecia iba a tener que ceder, pero el Eurogrupo también.

Los griegos tendrán que asumir cosas que ellos saben que es correcto asumir –Syriza lo ha dicho–, como aumentar la edad de la jubilación o reducir el gasto militar. Otras cosas las aceptarán porque los ejércitos que acechan tienen la capacidad de revertir cien años de avances en el derecho laboral. Si Francia, Alemania o España han dinamitado los derechos de sus trabajadores, difícil es que los griegos se libren. Las líneas rojas se destiñen cuando el terrorismo financiero está en el salón de tu casa.

Van a asumir privatizaciones (puertos del Pireo, Tesalónica y Hellinikon, y de los aeropuertos regionales), van a asumir reformas laborales que facilitan el despido, van a ceder en el tipo súper reducido de IVA, aunque no afecte a todas las islas (con malas comunicaciones, se las condenaría al hambre). Van a congelar pensiones hasta 2021, y pelean retrasar a 2016 la retirada de los complementos a las pensiones más bajas. Se retiran privilegios fiscales a los armadores y se aumenta el Impuesto de Sociedades del 26% al 28%. De la misma manera, se incrementa la tasa a los productos de lujo del 10% al 13%.

Pero el secreto está en otra parte. El estrecho paso por donde puede colarse el ejército enemigo está en la reestructuración de la deuda. En otras palabras, si Grecia no consigue que se le condonen al menos un tercio de sus deudas, es imposible que salga del agujero y todo el dolor que ahora asumen no servirá para absolutamente nada.

El pueblo griego le ha dicho a su Presidente: "negocia". Y negociar es ceder en unas cosas y mantener el pulso en otras. El arrogante eurogrupo no va a permitir que parezca que Grecia ha ganado. El ensañamiento con un pequeño país que apenas es el 2% del PIB tiene una voluntad disciplinadora para que no surjan en Europa alternativas como Podemos. Bien lo sabe Rajoy, que prefiere apoyar a los falsificadores de Nueva Democracia antes que permitir que el pueblo griego construya una política diferente.

Los griegos tienen su paso de las Termópilas en la quita de la deuda. Son apenas 300 frente al ejército de Jerjes con los elefantes del FMI, los mercenarios de las agencias de calificación y los bancos sin conciencia, sin olvidar a los rapsodas de unos medios de comunicación en manos de fondos de inversión. Saben que un ejército dispuesto al saqueo está en las puertas de la ciudad. Los griegos pueden ser devastados, pero los europeos sabemos que si eso pasa, ellos pueden ser los siguientes.

Sea cual fuere el resultado, los griegos ya han ganado. Son las cosas de la dignidad. Siempre ayudan a que el espíritu se despliegue. De algo les ha servido mantener viva su memoria y acordarse de que su sacrificio en la Segunda Guerra Mundial fue determinante para que el III Reich cayera. En una España desmemoriada eso puede parecer nimio, pero en Grecia les entrega la dignidad que han expresado en el rotundo No en el referéndum.

Claro que Grecia tendrá que ceder. ¿No ha dejado caer el FMI a continentes enteros? ¿No acaban de negarse a condonar las deudas a Nepal pese al terremoto? ¿No siguen alimentando guerras las empresas de armamento? ¿No sigue funcionando la bolsa de futuros de Chicago pese a que condene a los pueblos a no poder comprar el maíz necesario para alimentarse?

Pero las cesiones de los griegos, al igual que su coraje en el referéndum, nos abre los ojos a todos los europeos. Los errores en el diseño del euro están acabando con la democracia en Europa. Y debemos empezar a recitar: primero se llevaron a los griegos, pero como yo no era griego...


Juan Carlos Monedero: 'blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2015-07-12/el-paso-de-las-termopilas-de-la-reestructuracion_924141/'


Posted: 12 Jul 2015 07:09 PM PDT





Supongamos que crees que Tsipras es un imbécil incompetente. Supongamos que te encantaría ver a Syriza fuera del gobierno. Supongamos, incluso, que ves con buenos ojos la perspectiva de obligar a los molestos griegos a salir del euro.

Incluso, si todos esos supuestos son ciertos, la lista de exigencias del Eurogrupo es una locura. El hashtag que ahora es tendencia #ThisIsACoup, es correcto. Esto va más allá de la venganza pura, la destrucción total de la soberanía nacional y sin esperanza de alivio. Probablemente, está diseñada para ser una oferta que Grecia no pueda aceptar, pero incluso así, es una traición grotesca a todo lo que se suponía que representaba el proyecto europeo.

¿Hay algo que pueda sacar a Europa del abismo? Se dice que Mario Draghi está intentando reestablecer algo de cordura; que Hollande por fin está ofreciendo un poco de resistencia que antes no opuso a la teatral moralidad económica alemana. Pero la mayor parte del daño ya está hecho. ¿Quién va a volver a confiar en las buenas intenciones de Alemania después de esto?

De alguna manera, la economía prácticamente se ha convertido en algo secundario. Aun así, hablemos claro: lo que hemos aprendido en estas dos semanas pasadas es que ser un miembro de la Eurozona implica que los acreedores pueden destruir tu economía si no sigues la corriente. Esto no tiene nada que ver con la austeridad económica subyacente. Es tan cierto como que imponer una austeridad férrea sin una reducción de la deuda es una política condenada al fracaso, no importa cuán dispuesto esté el país a aceptar el sufrimiento. Esto quiere decir, en definitiva, que incluso una rendición absoluta por parte de los griegos sería un callejón sin salida.

¿Puede conseguir Grecia una salida exitosa? ¿Intentará Alemania impedir una recuperación? (Lo siento, pero este es el tipo de cosa que tenemos que preguntarnos ahora). El proyecto europeo —un proyecto que siempre he alabado y apoyado— ha recibido un golpe terrible, quizás fatal. Y sea lo que sea que pienses sobre Syriza, o sobre Grecia, no fueron los griegos quienes lo llevaron a cabo.


Paul Krugman: 'http://krugman.blogs.nytimes.com/?module=BlogMain&action=Click&region=Header&pgtype=Blogs&version=Blog+Post&contentCollection=Opinion'


Posted: 12 Jul 2015 01:28 PM PDT





El hombre estaba explicando los males que llegan al mundo a través del sexo oral, cuando la entrevistadora no pudo soportar lo que estaba oyendo y, tras un par de minutos aguantándose, explotó y le entró un ataque de risa. El teólogo, muy conocido en Turquía, apenas se inmutó por la reacción de la muchacha, una de las periodistas más prestigiosas de la televisión pública del país.






Posted: 12 Jul 2015 11:37 AM PDT





El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, cargó este sábado duramente contra Izquierda Unida, a la que se refirió como el 'Pitufo Gruñón', y cerró de manera definitiva la posibilidad de formar una coalición de confluencia para las generales, en un mitin celebrado en Vallecas como cierre del Foro del Cambio.

"Cuando nos presentamos, el Pitufo Gruñón nos dijo que habíamos venido a dividir la izquierda. Dijimos: ¿Por qué no hacemos unas primarias abiertas para generar un revulsivo en las elecciones europeas? Nos dijo el Pitufo Gruñón: Mal. Las primarias es cosa de americanos. Hablamos de casta para señalar a las élites políticas y financieras, y dijo: Mal. Casta no. Lo que hay es lucha de clases...".

"Ahora algunos nos dicen que nos tenemos que disolver. Que la marca Podemos ya no sirve, que se ha quedado vieja en un año y medio, y yo digo que tengo respeto a todas las decisiones pero que Podemos sigue siendo el instrumento del cambio", defendió, para denunciar que IU ponga sobre la mesa sus "500.000 votos" a modo de "chantaje", al decir que sin ellos "pueden dejar a Podemos sin 30 diputados".

"No voy a ceder a ningún chantaje. Va a ser la gente la que nos lleve a ganar las elecciones. Las puertas siguen abiertas para todos. Para la gente sí, para los partidos no", advirtió, descartando así una posible integración en la iniciativa 'Ahora en Común'. "A algunos sólo después de los resultados electorales les ha entrado la prisa por la confluencia", criticó.

Iglesias añadio que "es tiempo de una revolución democrática", al tiempo que avisó de que Podemos no tiene "la obligación moral de salvar a la izquierda, porque Podemos "no va a ser la tabla de salvación de nadie. No tenemos ninguna deuda con las banderas y los símbolos de nuestros abuelos y nuestros padres, pero sí con las ideas y con la aspiración de un futuro mejor".


Intervención íntegra de Pablo Iglesias




Posted: 12 Jul 2015 10:27 AM PDT

Pedro Sánchez es un calco de maneras que ya han funcionado con éxito y que permanecen fosilizadas en el cerebro de reptil del votante medio... Si la mercadotecnia hubiera aconsejado colocar la bandera de El Corte Inglés, la forma sería distinta, pero el fondo, idéntico (Juan José Millás)




Para símbolo, el señor pequeño que aparece en la parte inferior de la imagen. Un símbolo del desconcierto. Ha salido a pillar votos como el que sale a pescar, y no sabe si colocarse allí o aquí. Aquí se ven muchos pescadores, lo que significa que hay pesca, y allí no se ve ninguno, lo que quiere decir que no hay competencia. Lo ideal sería tener una caña en cada sitio, pero como eso no puede ser, se elige y punto.

Unos eligen a cara o cruz, y otros, a caradura y cruz. Significa que la decisión no está apoyada en ninguna certidumbre de carácter estético, político o moral: solo en intuiciones estadísticas. Si la mercadotecnia hubiera aconsejado colocar la bandera de El Corte Inglés, la forma sería distinta, pero el fondo, idéntico.

Pedro Sánchez es un calco de maneras que ya han funcionado con éxito y que permanecen fosilizadas en el cerebro de reptil del votante medio. Físicamente hablando, representa un estereotipo que le sirve de modelo espiritual. Vamos a ver, ¿tengo o no tengo un aire kennedyano?, se pregunta. Lo tengo, eso no se puede negar, pues aprovechémoslo.

Y es lo que lleva haciendo desde su ascenso, a veces hasta el paroxismo, que según el DRAE es la exaltación máxima y violenta de un sentimiento o una pasión. Lo que no aclara el diccionario es que hay pasiones y sentimientos de cartón piedra, de atrezo, por expresarlo en términos teatrales.

Podríamos decir que cuanto más hinchada es la retórica, mayor es el vacío sentimental. En otras palabras: que en el fondo solo hay forma, de ahí que del acto en cuestión apenas haya quedado esta fotografía.


Juan José Millás: 'elpais.com/elpais/2015/07/10/eps/1436531779_841686.html'


Posted: 12 Jul 2015 02:53 AM PDT




El cantautor madrileño Javier Krahe ha fallecido esta madrugada en su casa de Zahara de los Atunes (Cádiz) de un infarto. Nació en 1944 y estudió en el colegio del Pilar, vivero de personajes del mundo de la política y las finanzas. Aguantó un curso en Económicas y se marchó a trabajar de ayudante de camarógrafo.

Sus compañeros de escenario decían que era un hombre tremendamente paciente... siempre que fuera después de desayunar, lo que propiciaba que Krahe mantuviese una relación amable con cualquier ser humano que se le acercara. Para sus colaboradores era una gozada trabajar con él, porque al público lo que más le gustaba era que se equivocase y él jamás les decepcionaba.

Desde su primer disco solista, Valle de lágrimas, hasta la fecha, construyó una discografía compuesta por 14 volúmenes. Uno de ellos el celebérrimo La Mandrágora, junto a Alberto Pérez y Joaquín Sabina.

Krahe fue un tipo brillante, ácido y muy ingenioso. Un erudito nada pedante al que le gustaba contar aventuras sobre periquitos que se colaban en los hogares cuando era un adolescente o hablar sobre cualquier tema en largas sobremesas.

De lo que no le gustaba hablar especialmente es de la supuesta censura que sufrió en 1986 con su tema 'Cuervo Ingenuo', que cuestionaba irónicamente la indefinición ideológica del PSOE.


















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