martes, 14 de julio de 2015

Iniciativa Debate Público



Iniciativa Debate Público


Posted: 13 Jul 2015 06:32 AM PDT
Carlos Fernández Liria | Cuarto Poder | 13/07/2015
Para impedir que Podemos gane las elecciones ha sido necesario dar un golpe de Estado financiero en Grecia. Ha sido necesario inventar Ciudadanos. Ha sido necesario, también, movilizar un ejército de periodistas y tertulianos para que emprendieran una campaña difamatoria de calumnias, mentiras y bellaquerías dementes. Ha sido necesario que el fiscal del Estado actuara como un mafioso y que el Ministro del Interior actuara como fiscal. Se han abierto falsos expedientes, se han puesto denuncias falsas, se han filtrado datos fiscales infringiendo la legalidad. En fin, no se ha reparado en medios.
En resumen, nuestros enemigos se han tomado a Podemos muy en serio. Los poderes económicos internacionales se han tomado a Podemos muy en serio. El mundo entero se ha tomado a Podemos muy en serio.
¿El mundo entero? ¡No! Una aldea de irreductibles galos resiste ahora y siempre porque lo suyo es resistir. Da un poco igual a qué haya que resistir con tal de resistir. Y así, mientras el mundo de los más poderosos se tomaba en serio a Podemos, un puñado de izquierdistas ha decidido que Podemos es un cadáver político. Si Podemos no ha ganado lo suficiente, o si ha bajado en las encuestas, no es por la miserable campaña de difamación y de calumnias, no es porque hayan inventado C's, no es por la intervención del fiscal y del ministro, no es por la amenaza de un golpe de Estado financiero. No: es porque Podemos no es suficientemente democrático.
Este increíble diagnóstico ha llevado a algunos viejos y jóvenes izquierdistas a intentar liderar lo que se está llamando un desbordamiento popular de Podemos en torno al lema 'Ahora en Común'. Contra lo que piensan los poderes fácticos nacionales e internacionales, Podemos no sólo no puede ganar, sino que es una rémora y un obstáculo. Más o menos lo que en Podemos, al principio, se decía de IU, se dice ahora de Podemos. Es más, se diagnostica que Podemos lleva el peor de los caminos: convertirse en una nueva IU esclerotizada, burocrática y antidemocrática. Y para poner remedio a esta inevitable deriva, Ahora en Común comienza, precisamente, por unirse a IU y, nada menos, que a algunos conocidos ex-socialistas.
He leído el Manifiesto de Ahora en Común y está perfecto. Me recuerda mucho, en efecto, al espíritu inicial de Podemos. Eso es lo único que tiene de malo, que es un espíritu inicial. Que para que eso funcionara, haría falta un año de incansables esfuerzos organizativos y, además, me temo que el resultado sería, en el mejor de los casos (y me permito dudarlo), el Podemos actual. ¿Por qué este empeño en volverlo a repetir todo desde el principio? Lo siento, pero a mí no se me ocurre otra explicación que la de cambiar a los protagonistas. Hay gente con mucho afán de protagonismo, es triste, pero es así. Hay muchos para los que Podemos tiene un inconveniente fundamental: que no se les ocurrió a ellos. Una objeción fatal (muy masculina, dicho sea entre paréntesis).
Estoy ahora en un pueblo de Ávila, de esos que votan masivamente al PP. En las últimas elecciones, sin embargo, hubo casi un millar de votos para Podemos. Y todo el mundo sabe lo que es Podemos, aunque sea para ponerlo a parir. ¿Realmente alguien piensa que tiene sentido empezar ahora a explicar que en las próximas elecciones hay que votar a una cosa llamada Ahora en Común o algo parecido? ¿Realmente se enterarán en estos pueblos de Ávila de que Pablo Iglesias ha traicionado a los movimientos sociales y que los movimientos sociales han desbordado a Podemos y son ya un clamor popular? ¿Se enterará alguien siquiera de los que no tienen tiempo para pasarse el día colgados de las redes sociales discutiendo con la Inteligencia colectiva? ¿Y eso se va a lograr en el mes de agosto, antes de las elecciones? ¿Y se va a lograr por procedimientos más democráticos, puros e inmaculados que los de Podemos?
Decía Althusser: "Algunos piensan que la ciencia surgirá de la reunión de todos los ignorantes". Si se reúne a suficientes ignorantes, la verdad emergerá por sí sola. Otros piensan, en el mismo sentido, que si conseguimos reunir en una inmensa asamblea a todos los que llevan treinta años especializados en perder, lograrán explicarnos cómo se gana.
¿Esto quiere decir que en Podemos se está haciendo siempre todo bien? Por supuesto que no. Está claro que se hacen todo el rato muchas cosas mal. Pero eso suele ocurrir cuando se hacen cosas, cuando se hace algo. Ocurre menos cuando no paran de darse lecciones sin hacer nada de nada. En Podemos hacen muchas cosas mal pero hay que reconocer que, por lo menos, hicieronuna cosa bien. Una cosa bien, eso ya es muchísimo. Sobre todo, Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias hicieron una televisión. Inventaron un arma, en lugar de un montón de proclamas. Un arma como las del enemigo, muy modesta, pero que dio unos resultados que han conmovido el mapa político español e incluso europeo. Tras el 15M se estaba esperando a alguien que tuviera una idea semejante. Y ellos la tuvieron y lo cambiaron todo. Y por cierto, desde el principio, hubo muchos de esos irreductibles galos eternamente disconformes (estalinistas y trotskistas por un lado y negristas por otro) que no pararon de criticar y criticar que se utilizaran desde la izquierda medios como la televisión, argumentando que eso era hacer el juego al enemigo y perder el tiempo. Pero pelillos a la mar.
Juan Carlos y Pablo no fueron los únicos, por supuesto. Otros y otras inventaron la PAH y ahoraAda Colau es alcaldesa de Barcelona. Por suerte, muchos de los que ahora ponen como ejemplo contra Podemos a Ahora Madrid, perdieron las primarias en Ahora Madrid y gracias a que ellos perdieron, gobierna en Madrid Manuela Carmena. No pongo en duda que la otra lista era magnífica y estaba llena de amigos y amigas míos, pero tampoco pongo en duda que no habría sacado ni un tercio de los votos que sacó Manuela Carmena. Así es que fue Manuela Carmena (sin despreciar una notable colaboración del grupo PRISA) la clave del éxito de Ahora Madrid, y no el método Ahora Madrid que ahora tanto encumbran los que perdieron en Ahora Madrid.
Podemos hizo, sobre todo, una cosa bien. Frente a las tendencias anarcolíquidas del 15M, supo sacar del 15 M lo que ahí hubo de defensa de las instituciones frente al anarcocapitalismo de los mercados. Dio el paso, en suma, hacia las instituciones. Gracias a eso tenemos algo nuevo, que todavía no habíamos ensayado. Se dice mucho que las instituciones son un peligro y que hay que estar en la calle. Sí, y cuando se está en las instituciones hay que seguir en la calle (como se ha hecho en Grecia). Pero conviene recordar que lo de estar en la calle no tiene nada de nuevo. Llevamos dos décadas en la calle. Ha habido años que hemos tenido una manifestación o dos a la semana, una huelga o dos al trimestre. Volvíamos a casa contentos porque habíamos sido muchos y cabizbajos porque no nos habían hecho ni caso. Y así todo el rato. Lo nuevo no es estar en la calle, eso ya lo habíamos probado y lo vamos a seguir probando, por la cuenta que nos trae. Lo que sí que es una novedad es tener diputados en camiseta que son nuestros amigos y amigas. Eso no lo habíamos ensayado aún. Tener una televisión como la que inventaron Pablo y Juan Carlos. Eso no lo habíamos probado. Lo que no habíamos probado, lo que sí que es una novedad, es tener a Ada Colau de alcaldesa de Barcelona. Las instituciones en suma, nunca las habíamos probado. ¿Qué pasaría si empezara a haber jueces de los movimientos sociales? ¿Qué pasaría si, además de en La Tuerka, tuviéramos la posibilidad de intervenir en Telemadrid, en Canal Sur, en TVE? ¿Qué pasaría si tuviéramos policías que en lugar de detener emigrantes, investigaran y detuvieran banqueros? ¿Qué pasaría si nuestros amigos y amigas antisistema empezaran a ser jueces, periodistas, alcaldes, concejales, consejeros?
Todo ello ha empezado, poco a poco, a hacerse realidad. Y a mí no me cabe duda de que el milagro se llama Podemos. Porque fue Podemos quien convenció a los indignados de este país de dar el paso hacia las instituciones. Para eso hacía falta tener respeto por las instituciones. En lugar de clamar contra el sistema parlamentario, gracias a Podemos se comprendió que lo malo de nuestros sistemas parlamentarios no es que sean parlamentarios, sino precisamente, que no lo son, pues son más bien dictaduras económicas disfrazadas de parlamentarismo. Hacía falta comprender que nuestro enemigo no era el parlamentarismo, sino el sistema económico que convierte el parlamentarismo en una estafa. Decía Marx: "un negro es un negro, solo bajo determinadas condiciones se convierte en un esclavo. Una máquina de hilar es una máquina de hilar, solo bajo determinadas condiciones se convierte en capital. En tanto que máquina, ahorra esfuerzos a la humanidad y la libera del imperio de la necesidad. En tanto que capital, alarga la jornada laboral e impone al hombre el yugo de las fuerzas naturales". No era tan difícil de entender. Y no es tan difícil de entender que lo mismo podría hacerse con nuestras tan vilipendiadas instituciones: un parlamento, es un parlamento, sólo bajo determinadas condiciones se convierte en una estafa, un ayuntamiento es un ayuntamiento, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una cueva de ladrones, un tribunal es un tribunal, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una broma de mal gusto. No se trata, pues, de inventar algo mejor o más lúdico, creativo o transversal que los parlamentos, los ayuntamientos y los tribunales, sino de cambiar sus condiciones. Era este un discurso fácil de comprender y la gente lo comprendió (excepto algunos izquierdistas, por supuesto). No pedimos la Luna, pedimos que este sistema que dice ser un Estado de Derecho sea lo que dice ser: un Estado de Derecho. Esto tiene que ver, desde luego que sí, con saber jugar bien con ciertos significantes vacíos, como dice Errejón. Pero, en su esencia, esto no lo inventó Laclau. Lo inventó toda la tradición republicana. Y en este país lo inventó hace mucho tiempo Julio Anguita. Y lo machacaron. Como ahora están intentando machacar a Podemos. Pero quizás esta vez no lo van a lograr.
(*) Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía en la UCM.
Posted: 13 Jul 2015 05:15 AM PDT
Paco Bello | Iniciativa Debate | 13/07/2015
No es un buen momento para escribir, y todo lo que ahora diga va a tener poco valor para mí mismo en esta nube, pero no importa demasiado. Me encantaría decir que nos han fallado todos, que la esperanza en la política institucional ha muerto por simpatía en España, y que los políticos de Grecia no solo no han estado a la altura de su pueblo, sino que han traicionado directamente a aquellos a los que de paso han destrozado anímicamente y a nivel de confianza por generaciones, o que hemos fallado nosotros, nosotras, los y las que nunca hemos querido entrar en política de alfombras, o que los que mandan de verdad han dado el golpe de gracia a los que solo asistimos como espectadores a su tragicomedia, pese a que el drama servido no es una ficción y pese a que en cada acto nos golpean más fuerte. Pero no es, por desgracia, tan sencillo como todo eso, aunque sí sirva como base.
Esperaba, porque debo ser increíblemente ingenuo, que a lo que aspiraba el gobierno heleno de Syriza era a una expulsión controlada del euro. Y lo esperaba porque consideraba que lo que ayer resultaba inaceptable, hoy seguiría siéndolo, máxime después de convocar a tu propio pueblo a referéndum. También porque para evitar males mayores, era más sencillo vender a la población que ellos no eran los responsables del sufrimiento provocado por un 'Grexit' impuesto desde fuera, que cargar con lo contrario. Y también porque era mucho más factible y prudente esa salida con el apoyo de la UE que sin él. Lo que sí parecía definitivo, de una u otra forma, era que la única opción ética, e incluso pragmática, si se pensaba mínimamente en las mayorías, era recuperar la soberanía nacional, por traumático que pudiera resultar a corto o medio plazo. Aunque también debo decir que nunca me he tragado las bravuconadas del ministro alemán Schäuble respecto a su pretensión de expulsar a Grecia del euro sabiendo que, para la Alemania de Merkel, en realidad eso es un tabú, porque la Eurozona no es una opción, sino una cárcel de la que el gobierno de Alemania es el director de prisiones.
Ya se ha llegado a un acuerdo, las bolsas suben y los mamporreros del sistema financiero nos dan lecciones. No hay que ver más que a Mariano el estadista cómo se suelta en twitter.
Acabamos de terminar, hay acuerdo. Espero que todo el mundo cumpla. Debemos mejorar la gobernanza en la #UE #EuroSummit. MR
— Mariano Rajoy Brey (@marianorajoy) July 13, 2015
Lo que ha aceptado Tsipras no es mucho peor, es muchísimo peor que lo que sometió a votación de su pueblo y que fue rechazado. Ahora en el Parlamento tendrá que someter a aprobación lo pactado con los buitres de la Troika y lograrlo con los votos de los PP, PSOE y Ciudadanos de Grecia (ND, PASOK y To Potami), porque además de su propio socio de gobierno (Griegos Independientes) muchos de los miembros de su propio partido votarán en contra, así como los comunistas del KKE y los nazis de Amanecer Dorado. El ministro de Trabajo, Panos Skurletis, ante el nuevo panorama, ya ha declarado que probablemente adelantarán las elecciones a este mismo otoño, aunque hasta entonces, y esto no lo ha dicho Skurletis, se forme un 'gobierno de unidad' junto a los partidos pro-europeos (pro-mafia).
Seguro que hay mucho visionario que ya tenía claro lo que iba a ocurrir. Yo solo tenía dudas, todas las dudas. Y es que esto que ha ocurrido abre definitivamente un cisma a nivel de opinión pública, y puede acabar de mil maneras distintas: 999 de ellas son pésimas, pero una puede ser positiva, y ninguna de ellas es la ideal para nadie, tampoco para los que se pretenden los amos del mundo.
Esto es un extracto de lo que ha escrito hace unas horas el Nobel Paul Krugman en su blog del NYT:
Supongamos que consideras a Tsipras un imbécil incompetente. Supongamos que quieres ver a Syriza fuera del poder a toda costa. Supongamos que, incluso, ves con buenos ojos la idea de empujar a esos griegos molestos fuera del euro.
Incluso si todo eso fuera cierto, esta lista de exigencias del Eurogrupo es una locura. La etiqueta de Twitter ThisIsACoup es exactamente correcta. Esto va más allá de la venganza pura, la destrucción completa de la soberanía nacional y la falta de esperanza de alivio. Probablemente pretende ser una oferta que Grecia no pueda aceptar; pero aun así, es una traición grotesca de todo lo que el proyecto europeo se suponía que representa.
No puede expresarse de otra forma, porque el panorama es meridiano. Los gobiernos europeos dan forma al brazo ejecutor de la mayor organización criminal que ha existido. Pero eso cada día escapa a menos gente. El caso es que Tsipras ha aceptado lo inaceptable.
Y ahora, aunque a mí me costará días de incredulidad interna asumirlo, ya se puede decir. Una persona decente hubiera dimitido antes que aceptar semejante expolio económico y tan brutal condena social, o mejor, hubiera consultado a los griegos, tratándolos como adultos (que es lo que son) responsables, y esta vez sí con una pregunta que mereciera la consulta: si iban a por todas o no. Tsipras, por miedo, por coacción, por equivocación o por un paternalismo que nadie le ha pedido o por propia voluntad, ha jugado con su pueblo, un pueblo que, al menos en el caso griego, ha demostrado ser muchísimo mejor que sus gobernantes.
Va a costar mucho reponerse, y van a sucederse infinidad de preguntas que sobrepasan el ámbito griego. Pero hoy no tendremos respuesta, aunque lo ocurrido no saldrá gratis a nadie, y la incertidumbre es la única certeza que podremos aventurar de momento. Tsipras y la UE han subido la apuesta. Si gana definitivamente la banca es lo que tendremos que ver muy pronto, y si es así, nos espera un futuro muy oscuro, mucho más que nuestro presente.
Posted: 13 Jul 2015 04:56 AM PDT
Tras 17 horas se ha cerrado un acuerdo muy duro con Grecia que incluye un fondo de recapitalización para los bancos en el que Grecia depositará activos por 50.000 millones de euros
El acuerdo ha sido por unanimidad, y se ha cerrado en el último momento con una bilateral entre Grecia y Alemania apadrinada por Francia
El alivio de la deuda, única concesión a Tsipras, es un compromiso a futuro

Pablo García | El Diario | 13/07/2015
Catorce horas de reunión del Eurogrupo y 17 horas de cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en la zona del euro han desembocado en un acuerdo que permite seguir a Grecia en el euro y obtener un préstamo superior a 80.000 millones de euros durante tres años a cambio de durísimos sacrificios y pocas victorias. Entre ellas sobresale la mención a la deuda pública helena. Seis meses después de su victoria electoral, Alexis Tsipras y su equipo han negociado a cara de perro desde el sábado con los demás países del euro y han acabado cediendo en casi todo lo que no querían, que es más de lo que la Troika pedía hace solo dos semanas: se recortan las pensiones, se liberaliza el mercado de trabajo, se apuesta por privatizar masivamente para financiar la deuda. Únicamente, se contempla una reestructuración de la misma como concesión a Grecia. Un acuerdo sellado con tinta germana, como prueba el que Tsipras no ofreciera, como suele, una rueda de prensa sino que hablara solo a los medios en breves declaraciones a la salida de la cumbre.
Además de la cumbre con los líderes de la zona del euro, durante las horas de reunión hubo cinco encuentros paralelos para tratar de lograr un acuerdo sobre los puntos más complicados. Tres de ellos se celebraron entre François Hollande, Angela Merkel y Donald Tusk. A otro de los encuentros bilaterales acudieron Hollande y Tsipras mientras que una tercera reunión bilateral fue la celebrada entre el ministros de finanzas galo, Michel Sapin, Wolfang Shauble y su homólogo griego Evclidis Tsakalotos. Finalmente el francés dejó al alemán y al griego en una bilateral en la que se cerraron muchas cuestiones. Durante estas reuniones paralelas, los presidentes del resto de países echaban partidas a videojuegos en el ordenador o una siestecilla rápida en los despachos, según Reuters.
El tiempo dirá si el del 13 de julio es un pacto histórico o inservible. Es el acuerdo más complicado de cuantos se han firmado desde que la crisis financiera atenaza a la Unión Europea. Obtener la estampa de los 19 líderes –en realidad 17, porque los primeros ministros esloveno y lituano abandonaron antes el edifico – ha supuesto un esfuerzo ímprobo. Varias fuentes señalan que entrada la noche hubo un intercambio de violentos exabruptos entre el primer ministro holandés Mark Rutte y su homólogo italiano Matteo Renzi, partidario de suavizar las demandas. También de gritos y recriminaciones entre Schauble y el gobernador del BCE, Mario Draghi. Atenas recibirá un tercer paquete de rescate los próximos tres años dotado de una cantidad que oscilará entre los 82.000 y 86.000 millones de euros. Y tendrá que aprobar como muy tarde el miércoles un paquete de acciones prioritarias en el Parlamento heleno, la Vouli.
Visiblemente agotados, los líderes fueron compareciendo tras anunciar el acuerdo minutos antes de la apertura de las bolsas. Los primeros fueron Donald Tusk, Jean-Claude Juncker y Jeroen Dijsselbloen. El polaco valoró la "confianza recuperada". Angela Merkel, que ha liderado en todo momento a los partidarios de más austeridad, abundó en esa línea y lanzó una advertencia a Grecia. "Los periodos de gracia y plazos de devolución serán discutidos una vez se produzca una valoración exitosa del programa de reformas griego", condicionó la canciller sobre la deuda a reestructurar. "Hay aún cuestiones abiertas", confirmó exhausto Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo. Al final, el alivio de la deuda, la parte que aún no está concretada, marca la final línea entre la humillación y una derrota digna para los griegos.
Del Eurogrupo, el cónclave informal que congrega a los 19 ministros de Economía y Finanzas de la zona euro, había salido mediada la tarde del domingo un documento durísimo de cuatro páginas que causó una enorme indignación en las redes sociales y en gran parte de la prensa mundial. Se aprobó 17 horas después prácticamente íntegro, excepto la referencia a la salida de Grecia del euro de forma temporal como alternativa. Un epígrafe que introdujo el ministro de Finanzas germano Wolfgang Schäuble. El presidente de Francia, François Hollande, vendió la retirada de este punto como una victoria propia, minimizando la severidad de las medidas que ahora tiene que legislar el Ejecutivo de izquierdas griego: "¡Había países que querían un Grexit y mucha gente en Alemania también, pero yo me he opuesto a esta solución!", clamó. Conseguido el acuerdo, Hollande y Tsipras se fundieron en un abrazo.
Merkel avisó de que ahora las cosas tienen que ir "paso a paso", puesto que primero Grecia debe aprobar por ley seis reformas prioritarias, que podrían resumirse en una subida del IVA y una reforma tributaria de calado; otra reforma –léase tijeretazo- en las pensiones; una autoridad fiscal independiente; dotar de total independencia a la oficina estadística griega; y una reforma judicial que facilite el concurso de acreedores y la trasposición de la directiva europea bancaria. Y después serán algunos parlamentos nacionales, como el Bundestag, los que ratifiquen el acuerdo.
Estas medidas servirán "para restablecer la confianza perdida en Grecia", según el lenguaje al que recurren quienes proceden de la Troika. Una confianza que se quebró, según los socios del euro, con el desafío insólito que Tsipras lanzó hace dos semanas y consumó hace una, la convocatoria de un referéndum. Las tornas han cambiado una semana después. Si los griegos rechazaron las reformas de la Troika, ahora tragarán con otras más dolorosas.
La estrategia del primer ministro griego de luchar palmo por palmo, punto por punto, fracasó. La realpolitik no tuvo compasión con Grecia, a quien la opinión pública europea empieza a reconocer como víctima de la Troika y las instituciones. Lo que se vio el fin de semana es que Atenas carecía de aliados en la zona del euro a pesar de que Francia hizo de dique de contención. Portavoces del Gobierno heleno indicaron que sus negociadores alemanes quisieron hacerles entrar en razón: "Nos dijeron que Schäuble era invencible".
Durante las negociaciones, Grecia se cerró en banda en torno a cuatro puntos: el Fondo Monetario Internacional debía de quedarse fuera del tercer programa de rescate a partir de 2016. No lo consiguió; pidieron eliminar el fondo de privatizaciones de activos del país: fracasaron en su intento, pero al menos lograron que éste se instale en Grecia y no en Luxemburgo; pelearon con éxito por la reestructuración de la deuda, aunque se quedan sin quitas. Y trataron de asegurarse que el BCE garantizara la liquidez a su banca insolvente y para pagar los pagos ya vencidos y que vencen ahora (1.400 millones adeuda Grecia al FMI, más de 3.000 millones debe abonar al BCE el 20 de julio). Esto último a prioriparece confirmado a tenor de las declaraciones de los líderes de la UE.

Las reformas acordadas

Uno de los puntos que más conflicto ha generado durante las negociaciones ha sido la creación de un fondo para gestionar los activos que vayan a privatizarse. Este fondo tendrá su sede en Grecia pero estará bajo la supervisión de las instituciones europeas. En él se incluirán los activos susceptibles de ser privatizados y tendrá un valor de 50.000 millones aunque todavía no han especificado cómo lo lograrán ya se contemplan varias fórmulas. En él se incluirán activos de todos los sectores: desde las compañías públicas como la red eléctrica a sociedades municipales de gestión de aguas pasando por porciones de la suculenta costa griega debidamente recalificada.
Las propuestas del Eurogrupo son inclementes hasta para abordar el capítulo de la reestructuración de la deuda, la única victoria parcial de Tsipras. Concede una consideración a "posibles medidas adicionales para suavizar el pago de la deuda, incluido el asegurar que las necesidades de financiación se mantengan a un nivel sostenible si fuera necesario", y menciona "periodos de gracia y plazos de devolución más largos". Pero descarta cualquier quita –suspensión del pago de la deuda- y, más severo aún, el comunicado introduce "serias preocupaciones" ante la insostenibilidad de dicha deuda "debido al relajamiento de las políticas durante los últimos doce meses", de los que Syriza lleva seis en el Gobierno. La deuda pública en realidad no ha variado demasiado desde la llegada de la coalición de izquierdas al poder, situándose en alrededor del 180% del PIB.
El documento de la reunión informal de ministros va engullendo reforma tras reforma. Se reclaman iniciativas "ambiciosas" en el mercado de productos, en línea con recomendaciones de la OCDE como la apertura de los comercios el domingo y un programa para liberalizar completamente negocios y productos básicos como las farmacias, la leche y el pan. La privatización de la compañía eléctrica estatal tampoco es ajena a la Troika.
Nada es ajeno a los acreedores de hecho. Las pocas medidas emprendidas por el equipo de Tsipras tras su victoria electoral se las obliga a dar marcha atrás: una "revisión de la negociación colectiva y el despido colectivo" que supone una reforma laboral en toda regla; pero también la contratación de miles de empleados públicos despedidos –como los del sector de la limpieza- y quién sabe si la apertura de la televisión pública tras su cierre. Holanda pidió revisar la apertura del ente público pasadas las cinco de la mañana del lunes, sin éxito.
El Eurogrupo ataca además cualquier atisbo de soberanía: "[Grecia] no debería de volver a políticas del pasado no compatibles con los objetivos del crecimiento sostenible". La pérdida del poder ejecutivo por parte de las autoridades helenas queda más que patente en otros apartados. "Para normalizar completamente los métodos de trabajo con las instituciones, el Gobierno deberá consultar y acordar con las instituciones –la Troika- cualquier iniciativa legislativa en áreas relevantes y con la debida antelación en consultas públicas o parlamentarias". Desenredando el lenguaje técnico de la Troika, esto viene a decir que Atenas tendrá que pactar con sus acreedores cualquier referendo a posteriori.
Tsipras vuelve con un fardo tan pesado que muchos especulan ya con la implosión de Syriza. Un oficial griego lo veía con ojos distintos la madrugada del lunes en Bruselas: "En Grecia todos saben que Tsipras ha negociado un acuerdo pésimo. Pero saben también que nadie como él ha plantado cara a la Troika. Yo no daría por muertos ni a Syriza ni a Tsipras".
Posted: 13 Jul 2015 04:23 AM PDT

Redacción/Rokambol/13.07.15
Si gana el sí, Tsipras convocará otras cinco consultas más.
Los griegos han sido llamados de nuevo a las urnas esta semana para saber si el resultado del anterior referéndum, en el que ganó el no, ha sido pasado por la entrepierna de Angela Merkel, por los huevos de Christine Lagarde, o aún lo tiene Jean Claude Juncker en uno de los bolsillos de su americana, junto al ticket del parking y una pizza cuatro estaciones.
En este caso, la papeleta de la votación ofrecerá a los ciudadanos helenos varias opciones alternativas a la simple afirmación o negación acerca de su confianza en un referéndum democrático.
El Gobierno griego ya ha hecho pública la batería de posibles respuestas que los votantes podrán marcar en la papeleta de la próxima consulta:
– Sí, confío en los referéndums, en Bambi, la Patrulla X y la resurrección de los muertos.
– No, desconfío de los referéndums literarios contra financieros armados.
– Al ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, le haría unos brackets con su puta silla de ruedas.
– Al ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, le haría unos brackets con su puta silla de ruedas y se los pondría en la nuca.
– Haría unos brackets con la silla de ruedas del ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y se los pondría a Angela Merkel.
– Le incrustaría la silla de ruedas del ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, directamente en la boca de Angela Merkel, sin transformarla en brackets.
– Transformaría en brackets la silla de ruedas del ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, pero sin quitar a Wolfgang Schäuble, y se los pondría a Christine Lagarde.
– Prefiero que me rescate el pato Donald, mira lo que te digo.   Más en Rokambol
Posted: 13 Jul 2015 12:35 AM PDT
ENTREVISTA AL PORTAVOZ DEL SAT Y ASPIRANTE EN LAS PRIMARIAS DE PODEMOS.
MIGUEL MUÑOZ ⎮Cuartopoder⎮12/7/2015
Ayer sábado, la Candidatura Unitaria de los Trabajadores (CUT) daba a conocer su decisión colectiva para presentar una lista en el proceso de primarias de Podemos. Este colectivo andaluz formado por diferentes sindicatos como el SAT ya había integrado a algunos de sus representantes en otros procesos internos de Podemos. En esta ocasión presentan una lista de 60 personas que aspiran a entrar en el Congreso pero sin disputar la cabeza de lista a Pablo Iglesias ya que no han presentado a nadie para este puesto y consideran que él sería el mejor candidato. Diego Cañamero (Campillos, Málaga, 1957) es una de las personas que encabeza la candidatura junto al alcalde de Marinaleda Juan Manuel Sánchez Gordillo que está en el primer puesto. El cineasta Benito Zambrano ocupa el número 3, y la lista se completa con la mayoría de la dirección de la CUT. Cañamero atiende telefónicamente a cuartopoder.es para valorar esta decisión y el panorama futuro en el que apuesta por una confluencia y unidad de la gente por el cambio.
¿Cuáles son las razones por las que han decidido presentar esta lista?
— El entusiasmo y la ola de cambio que hay en la sociedad respecto a los partidos que nos llevan gobernando desde la Transición hasta la fecha la hemos generado entre todos. Entonces nos parece que todos tenemos que estar ahí para empujar a que ese cambio sea real. Nos parecía que en estos momentos teníamos que aportar nuestro granito de arena a ese cambio que se avecina y que la gente reclama. La gente quiere que sea un cambio profundo, no de personas sino de políticas. En esta situación, desde Andalucía,  donde hemos aportado bastante en movilización social con las Marchas de la Dignidad, las mareas, las luchas y ocupaciones de Carrefour o Mercadona, etc., nos parece conveniente que el medio rural y toda la gente de las luchas tienen que estar representadas para que ese cambio sea plural, profundo y en la dirección que pensamos.
¿Entienden entonces que Podemos es la herramienta útil para el cambio entonces?
— Sí, nos parece que esa herramienta nos puede servir a todos. Creo que el patrimonio acumulado no es de nadie en concreto. Es del pueblo que tiene ganas de cambiar. El pueblo tiene que seguir soplando y echando viento para que no se caiga. Nos parece que las oportunidades no vienen siempre en política. Han llegado ahora y tenemos que estar ahí para apoyar.
Sabrá que hay un debate abierto sobre la confluencia y la unidad popular. Con un manifiesto como Ahora en Común que pretende que todas las fuerzas se unan. ¿Todas las fuerzas del cambio y la gente debería ir en una misma candidatura?
— De aquí a noviembre queda mucho tiempo. Y hace falta empujar en esa dirección. El pueblo necesita y se merece que toda la gente que estamos empujando en la misma dirección busquemos puntos de encuentro. Es necesario. Nosotros desde luego apostamos por la confluencia y la unidad. Entre todos tenemos que hacer el cambio y que sea para el pueblo. Para que la economía esté al servicio de la mayoría, para que la democracia sea profunda, para que se eviten los desahucios, la corrupción, para evitar la evasión fiscal, etc. Hay que empujar todos en esa dirección. Ahora hay unas primarias en Podemos en las que la ciudadanía puede votar y nosotros queremos estar ahí. Para que desde ahí nosotros empecemos a trabajar con fuerza también por esa unidad y esa confluencia necesaria.
¿Tienen entonces la esperanza de que toda la gente que opta por el cambio, incluidas fuerzas como IU, finalmente vayan en una misma candidatura?
— Hay tiempo suficiente. Hay que ser en política generoso y humilde. Hay que tender la mano siempre. No para quitarte tú y ponerme yo ni para que estén militantes míos. Tenemos que sumar evidentemente para hacer políticas distintas. Ahí tenemos que encontrarnos todos. Tenemos que ser todo el mundo generoso y estar a la altura de las circunstancias porque es lo que nos pide la ciudadanía. No se trata de si yo soy el más listo o el más tonto sino de sumar fuerzas para que en la sociedad haya un cambio profundo. Y ese cambio tiene dos patas, que la economía esté al servicio del pueblo y que la democracia esté al servicio de la gente. Una democracia participativa donde la gente pueda decidir todo y donde la economía no esté al servicio de una minoría.

"Si tengo el respaldo de la gente seré diputado. Pero seré un diputado jornalero. Estaré en el campo a la vez"


Incide en que lo importante es el objetivo programático y cambiar las políticas. ¿Para la CUT el asunto de las marcas o siglas es secundario?
— Totalmente secundario. A nosotros lo que nos importa es el pueblo, los trabajadores. Llevamos luchando muchos años, hemos pasado la mayor parte de nuestras vidas en el campo de batalla, ocupando fincas, luchando por la reforma agraria, denunciando el hambre en Andalucía, el paro de más del 35%, participando activamente en las Marchas de la Dignidad, etc. El único objetivo que nos mueve es que alguna vez el pueblo tenga los mecanismos necesarios para cambiar sus vidas. Es lo que nos mueve y daremos todo lo que tenemos. No nos importan ni las siglas, ni los nombres ni nadie en concreto. Queremos cambiar la sociedad.
Si va en esta lista es porque está dispuesto a ser diputado en el Congreso. ¿Es así?
— Si tengo el respaldo de la gente seré diputado. Pero seré un diputado jornalero. Estaré en el campo a la vez. Tengo que compatibilizar las dos cosas, eso lo tengo claro.
Juan Carlos Monedero y algunas otras personas han afirmado en alguna ocasión que a Podemos le faltan trabajadores o parados. ¿Considera que en Podemos faltan ese tipo de personas?
— Sí. Sinceramente creo que Pablo Iglesias puede ser un buen presidente. Con ganas, con entusiasmo y cercanía. Pero también es verdad que si queremos cambiar tenemos que recurrir a la realidad de la sociedad. Tiene que haber sindicalistas, de los movimientos sociales, de las plataformas antidesahucios, de todo tipo. Para que haya un equilibrio y una pluralidad. Y sobre todo para que todos los sectores que más han luchado por el cambio estén también en las instituciones. Es muy importante llevar la voz del pueblo a las instituciones. Y también que contemos con experiencia. Porque nosotros somos una organización pequeña y modesta. Pero con mucha lucha e historia y nadie puede negar que hayamos tenidos un montón de alcaldes o diputados. Y toda la gente que nosotros hemos tenido en cargos han sido gente muy honesta y trabajadora que han puesto siempre por encima de todo las instituciones al servicio de los ciudadanos. Nunca han buscado ningún privilegio. Para nosotros la política es devoción. No es una profesión. Queremos servir al pueblo y no servirnos del pueblo. Primeros en el sacrificio y últimos en el beneficio. Ese es nuestro lema.
¿Cómo valora la situación política y social actual en Andalucía tras las pasadas elecciones y los meses de incertidumbre hasta la investidura de Susana Díaz?
— En Andalucía hay una cultura arraigada en la gente que ha venido históricamente penetrando en los pueblos o barrios que se llama la cultura del cacique. Esa cultura, que viene arrastrándose, la abanderado el PSOE. Se han convertido en un gran cacique al que la gente obedece. Esto es lo que ha logrado el PSOE. A través del PER, de las colocaciones y de todos los mecanismos tipo chiringuitos que se han creado vinculados a la administración para garantizarle una red clientelar de estómagos agradecidos. Esto tiene una importancia electoral para ellos. Ha sido un partido que lleva tantos años que se ha convertido, como el PRI, en un partido-Gobierno. Parece que el PSOE y la institución son la misma cosa y eso se está perpetuando en Andalucía. La situación política no cambia en Andalucía. Nosotros intentamos por todos los medios que abran las ojos, que no se tapen los oídos y vean que hace falta cambiar. Hace falta más que en ningún sitio del Estado la confluencia de toda la gente que lucha, de toda la gente que quiere regenerar la vida política de las instituciones. Los dos partidos del régimen van por la misma autopista. Uno se va más para el carril de la izquierda y y el otro más por el carril de la derecha, pero van por la misma vía. La gente tiene que ver eso. Nosotros lo llevamos denunciando mucho tiempo tanto a nivel político como económico.

Fuente:  http://www.cuartopoder.es/deidayvuelta/2015/07/12/canamero-queremos-estar-en-las-primarias-de-podemos-para-trabajar-por-la-unidad-y-la-confluencia/3910
Posted: 12 Jul 2015 11:55 PM PDT
Iñigo Sáenz de Ugarte⎮Zona Crítica – El Diario⎮13/07/2015
No ocurre todos los días que el director del Financial Times afirma que las condiciones impuestas a un Gobierno lleno de marxistas se parecen a una "paz cartaginesa". Se refiere a lo que el Gobierno alemán ha intentado hacer este domingo con Grecia, lo que será recordado como una jornada negra en eso que antes se llamaba la "construcción europea" y que ahora ha pasado a ser un triste sarcasmo.
La expresión tiene su origen en las guerras púnicas de Roma contra Cartago, y los brutales términos de rendición que el imperio obligó a aceptar a los rebeldes cartagineses. Tras la tercera guerra, ya no hubo espacio para tales castigos. Cartago fue destruida y sus habitantes, esclavizados.
En épocas más recientes, Keynes utilizó la expresión para referirse al Tratado de Versalles posterior a la Primera Guerra Mundial, cuyo castigo excesivo a Alemania sembró las bases del relato histórico con el que la derecha alemana describió el fin de la guerra como una traición y que después sería rentabilizado al máximo por los nazis.
También se llamó de este modo al Plan Morgenthau, por el proyecto del entonces secretario del Tesoro de EEUU de desindustrializar Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y convertirla en un país de base agraria que ya no fuera una amenaza para nadie. En otras palabras, destruir económicamente Alemania y condenarla a la miseria. Como bien sabemos, esa venganza no fue finalmente ejecutada y pasó a ser sustituida por el Plan Marshall.
Alemania ha querido aplicar la misma medicina a Grecia con la intención de provocar así su salida traumática de la eurozona y convertirla en ejemplo para los demás países europeos a lo largo de la próxima generación. Frente a la propaganda difundida por los medios alemanes de que Merkel pretendía encontrar una solución que mantuviera a Grecia en la eurozona y que la venganza diseñada por su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no contaba con su apoyo, este domingo se ha descubierto hasta qué punto todo estaba preparado de antemano.
Se exigió a Grecia concesiones concretas, números y no simples promesas, y al final cuando estas llegaron la canciller alegó que era muy difícil aceptar eso porque se había roto la "confianza" sin la cual un acuerdo era casi imposible.
A primera hora del domingo, se supo de la existencia de un informe interno del Ministerio alemán de Finanzas que planteaba la idea de un Grexit temporal durante cinco años. Parecía la típica idea demencial, irrealizable con los tratados en la mano (esos mismos que impiden supuestamente la quita de la deuda griega), que se puede encontrar en muchos informes que preparan los ministerios de cualquier país. O un globo sonda para meter aún más miedo.
Pero no, no era tal cosa ni la materia con la que están hechas las conspiraciones. Era muy real y terminó apareciendo en un comunicado del Eurogrupo, es cierto que entre corchetes, como si fuera una idea soltada al viento con entidad suficiente para ser estudiada. Luego vinieron las condiciones a las que se refería el FT, incluido el traslado de activos griegos por valor de 50.000 millones de euros a un banco luxemburgués que es en realidad una filial de un institución financiera pública alemana (con algunas similitudes con el ICO español), con una presidencia rotatoria que –cosas del azar– ahora está encabezada por el propio Schäuble.
No importa que la cifra sea irreal. Se suele citar 5.000 millones como la cantidad recaudada por el Gobierno griego en sucesivas privatizaciones. Los planes anteriores impuestos a Grecia de ingresos por ese capítulo sólo llegaban a 23.000 millones, otra cifra poco realista, para el periodo 2014-2022. Se trata de un robo a gran escala para asegurarse de que un hipotético tercer rescate cuente con una serie de activos fuera del control de Atenas para asegurarse el pago de las deudas o la confiscación de ese dinero en caso de suspensión de pagos. Y además el Gobierno debía conseguir la aprobación parlamentaria de varias leyes en sólo 48 horas, algo imposible en cualquier legislativo.
Es la clase de imposición que los alemanes habrían tenido que sufrir si hubieran prosperado los planes de Morgenthau. Es la clase de "reparaciones" que se aplican a un país que ha perdido una guerra tras una rendición incondicional.
Este tipo de medidas confirman las peores sospechas sobre la conducta de Alemania tras el inicio de la crisis de la eurozona. Es obviamente una negación de los bellos principios de solidaridad con que están adornados los tratados de la Unión Europea. Hasta los griegos más antiSyriza o los analistas más predispuestos a justificar las razones alemanas han quedado perplejos ante esta feroz venganza. Como no se pueden entender tales condiciones sin que haya una guerra de por medio, hay que llegar a la conclusión de que Alemania ha declarado la guerra al Gobierno griego sin necesidad de mover un solo soldado fuera de sus fronteras.
Aquello que salga de esta cumbre se venderá como un paquete de medidas duras pero inevitables, y también como una forma de solidaridad. Es lo propio de los tiempos de guerra cuando la propaganda se aplica con intensidad para retorcer el significado de las palabras.
Será también una excelente materia prima para todas las fuerzas euroescépticas en la izquierda y la derecha, que ya no tendrán que recurrir a ningún exceso retórico sino que tendrán como prueba lo que Alemania hizo, o intentó hacer, a Grecia. Supondrá un factor clave en el futuro referéndum británico sobre la pertenencia a la UE, ya que dará a la izquierda la oportunidad de resucitar la veta euroescéptica controlada desde los años 70. Y a todo el mundo le dejará claro qué supone ser miembro de la UE a partir de ahora, que pasará a ser un protectorado alemán a menos que los franceses despiertan. Porque no hay que tener dudas al respecto. Ellos están ya en la lista de tareas pendientes de Alemania.
En cierto modo, y contado de forma cínica, casi habría sido mejor que Grecia hubiera abandonado la eurozona hace tiempo. Habría sufrido lo mismo que ha sufrido hasta ahora. Para el resto de la UE, lo que ha venido después ha sido mucho peor. Ha demostrado que Alemania es el mayor peligro existente en Europa.

Fuente:  http://www.eldiario.es/zonacritica/nuevo-Versalles-Alemania-ejecutor_6_408819115.html
Posted: 12 Jul 2015 11:29 PM PDT
  • La propuesta de que 50.000 millones de activos queden dentro de un fondo fiduciario luxemburgués genera desencuentros entre las partes negociadoras.
  • La reestructuración de la deuda también queda fuera de los puntos de inflexión.
Marta Garijo⎮El Diario⎮12/07/2015
En el documento presentado este domingo por el Eurogrupo a los líderes del euro con las durísimas condiciones para negociar un tercer rescate a Grecia hay varios aspectos que pueden marcar la llegada a buen puerto de las negociaciones y el desbloqueo de la situación. Estos puntos han quedado escritos entre corchetes porque no han llegado a ser consensuados; son las claves que marcan ahora las negociaciones entre los líderes de la zona del euro.
1. Las privatizaciones y el fondo de Luxemburgo. En el borrador se apunta que las autoridades griegas deben tener entre su lista de prioridades un programa de privatizaciones. El quid de la cuestión aparece en la forma de gestionar este plan. Una de las propuestas que más ampollas ha levantado es la pedida por Alemania, que consistiría en que Grecia transfiera a "un fondo existente, externo e independiente", como la Institución de Crecimiento de Luxemburgo, bienes pertenecientes al Estado heleno por valor de 50.000 millones de euros con la idea de ir privatizándolos. La gestión del fondo estaría en manos de las autoridades griegas pero con la supervisión "relevante" de las instituciones europeas. El presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schultz, ha advertido de que este control planteado por el Eurogrupo "podría tocar directamente al orgullo griego". "Hay que evitar al máximo que Grecia sea humillada", ha añadido.
2. Reestructuración de la deuda. El gran caballo de batalla del gobierno de Tsipras es conseguir una reestructuración de la deuda del país. En el documento del Eurogrupo este punto se queda fuera del consenso. El texto que aparece entre corchetes señala la "posibilidad" de medidas adicionales que suavicen el camino del pago de la deuda griega. Pero nada de una quita. Entre las posibilidades que se barajan se encuentran periodos de gracia y de prepagos más largos. El texto que no ha logrado el consenso de los ministros del Eurogrupo señala que estas opciones estarían condicionadas a la aplicación de los nuevos acuerdos con Grecia.
3. Marcha atrás a las medidas de Syriza. La normativa adoptada hasta ahora por el Gobierno de Alexis Tsipras es otro de los puntos de inflexión. En el documento, no se ha logrado acuerdo sobre la parte del texto en la que se pide "corregir o compensar" la legislación adoptada en el año 2015 por el gobierno de la izquierdista Syriza, en el poder desde enero. La coletilla de este punto asegura que esta "no ha sido consensuada con las insituciones y va en contra de los compromisos acordados en el marco del acuerdo alcanzado con el Eurogrupo en febrero de 2015″.
4. La participación del FMI. Tampoco hay acuerdo en lo que respecta a la implicación el Fondo Monetario Internacional. Así ha quedado recogido entre corchetes en el texto. Se dice que el Eurogrupo daba la bienvenida a la decisión de Grecia de buscar una participación total del FMI en el programa de seguimiento y financiación, algo a lo que el Ejecutivo de Tsipras se viene oponiendo.
5. Energía y mercado laboral. Los dos aspectos deben estar entre las prioridades del gobierno griego, según el documento del Eurogrupo, pero hay algunos matices que no han logrado ser acordados. Respecto a la privatización de la compañía eléctrica nacional, no se ha conseguido consensuar la opción pretendida por Atenas para evitar la venta. La propuesta que ha quedado en el aire es si es posible cambiar esta privatización por otras medidas que logren los mismos efectos de competitividad. En el caso del mercado laboral, se ha llegado a acuerdos sobre negociación colectiva y sindical en línea con el calendario previsto. Lo que queda sin consenso es la petición hecha a Grecia para "modernizar el marco legislativo para los despidos colectivos, en línea con un mejor desempeño".
Fuera del acuerdo queda también la opción de un 'Grexit' –la opción de la salida de Grecia del euro- que finalmente ha entrado en el texto del Eurogrupo aunque sin el acuerdo de los ministros. "En el caso de que no se llegue a un acuerdo, se le ofrecerán a Grecia negociaciones rápidas para una salida de la zona del euro, con una posible reestructuración de la deuda", dice el texto. En cierto modo, la frase es una obviedad, ya que se da por hecho que si Grecia sale de la moneda única se producirá un impago masivo de sus deudas.

Fuente:  http://www.eldiario.es/economia/puntos-negros-pende-acuerdo-Grecia_0_408409557.html
Posted: 12 Jul 2015 11:20 PM PDT
La troika hace una batería de nuevas propuestas a Grecia que obliga a aprobar en 72 horas para empezar a formalizar el acuerdo.
La reunión estuvo trufada de bilaterales, en especial entre Grecia y Alemania y con gritos entre Schauble y Draghi.
Grecia está dispuesta a aceptar que se cree un fondo con activos helenos para su privatización por valor de 50.000 millones de euros para amortizar parte de la deuda.
Pablo García – Bruselas⎮El Diario⎮13/07/2015
Socialistas europeos verían como "catástrofe" la salida de Grecia del euro
Una vez más Tsipras está contra la espada y la pared.
A muerte súbita. Así han negociado este domingo los 19 socios del euro las condiciones para un tercer rescate a Grecia y la permanencia de Atenas en el euro. La jornada maratoniana empezó con una reunión de los ministros de Finanzas del Eurogrupo, que acordó un borrador casidraconiano cuyos puntos más negros se dejaron a la negociación de los líderes. Pasada la medianoche, los presidentes de los países del euro hacían un receso -el segundo-para consultas bilaterales intentando salvar in extremis un acuerdo. Un acuerdo que lleva a Alexis Tsipras al borde del precipicio político al tener que aceptar unas durísimas condiciones a cambio de entre 82.000 y 86.000 millones de financiación para los próximos tres años.
Pese a que hubiera 19 dirigentes alrededor de una mesa, el apretón de manos solo podía ser entre dos: Alexis Tsipras y Angela Merkel. O acuerdo o Grexit. Pero este especie de duelo principal estuvo rodeado por fuertes discusiones. Una de las más sonoras, según Reuters, fue entre el gobernador del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. Según la agencia de noticias, Draghi defendió con unas y dientes la permanencia del Grecia en el euro y el alemán, en medio de una acalorada discusión le espetó, "¡No soy un estúpido!".
Previamente a la Cumbre Extraordinaria, el Eurogrupo (los 19 ministros de Finanzas de la Eurozona) se había reunido para pergeñar un documento de trabajo que sirviera a presidentes y primeros ministros para sentarse a la mesa. Esta reunión informal empezó el sábado a las 15 y terminó al día siguiente pasadas las 16, lo que prueba las tremendas dificultades para llegar a acuerdos entre todos. Al final salió un documento durísimo de cuatro páginas con una serie de acciones prioritarias con las que Grecia estaba de acuerdo y otra serie de medidas que se pusieron entre corchetes y que el Gobierno de Tsipras se negó a posteriori a respaldar.
A cierre de esta edición tres elementos separaban a ambas partes del acuerdo: la mención a la reestructuración de la deuda pública griega, la participación del FMI en el tercer programa de rescate -que Grecia repudia y Alemania contempla- y un compromiso para que el Banco Central Europeo vuelva a inyectar liquidez a la banca insolvente antes de que el Parlamento heleno, la Vouli, apruebe las reformas. Otros puntos como la reforma laboral o la privatización de la compañía eléctrica nacional no eran seguros; y se pactó, eso sí, una importante concesión griega en las acciones prioritarias.
Sobre otro punto que parecía insalvable se logró un acercamiento: la creación de una suerte de fondo controlado por Atenas y supervisado por la Troika radicado en Luxemburgo en el que se meterían todos los activos susceptibles de ser privatizados para reducir la deuda pública. Según varias fuentes, a última hora Tsipras aceptó la creación de este fondo con la condición de que estuviera radicado en Grecia y no en el pseudoparaíso fiscal que es el ducado.

Indignación en redes y humillación para parlamentarios

El Gobierno de Syriza acordó las reformas más urgentes para la semana que empieza: subir el  IVA y una reforma tributaria de calado, otra ambiciosa reforma –léase tijeretazo- en las pensiones, una autoridad fiscal independiente, dotar de total independencia a la oficina estadística griega, una reforma judicial que facilite el concurso de acreedores y la trasposición de la directiva europea bancaria.
Otra de las condiciones sorprendentes, es que las reformas tienen que estar aprobadas por el Parlamento griego antes del miércoles 15 de julio. Solo cuando sean ley, y el resto de los socios las crean, se formalizará un acuerdo que debará estar listo y preparado para desembolsar dinero el 20 de julio al BCE.
La dureza del documento del Eurogrupo hizo proliferar la indignación por las redes sociales hacia los acreedores y el texto, no definitivo y redactado con tinta germánica. #Thisisacoup (esto es un golpe de Estado) llegó a ser Trending Topic.
Pero a la Troika le supo a poco y al final quedaron frente a frente Tsipras y Merkel, pese a que Alemania había quedado el sábado relegada en favor de Finlandia en cuanto a intransigencia pro-austeridad. Fue un espejismo: la realidad puso en su sitio al Ejecutivo de Helsinki –el ministro Alex Stubb llegó a pedir la salida de Grecia del euro- y Berlín terminó por liderar el bloque duro, como se había especulado. Solo Francia, favorable a un acuerdo a toda costa, hacía de punta de lanza del bloque pro Grecia en el euro, con Italia, España y Luxemburgo entre sus filas.
Entrada la noche, y en paralelo a la cumbre se metieron a discutir en un cuarto los ministros Euclides Tsakalotos, Wolfgang Schäuble y Michel Sapin. Al cabo de una hora Sapin abandonó la sala, quedándose solos los ministros de Finanzas alemán y griego.
Consciente de que si daba el sí al texto era, según palabras de funcionarios helenos, una "humillación" (en los corrillos se llegaron a tildar las peticiones de waterboarding, la técnica de tortura), Tsipras expresó a sus homólogos de la Eurozona un ya basta sonoro. "He llevado a mi propio Parlamento la propuesta de reformas en las que no creemos para ganar su confianza. Pero algunos aquí intentan castigarnos duramente por pensar distinto", argumentó el líder griego. "No nos pueden pedir estos sacrificios". En las filas de Syriza también clamaban voces disidentes y el socio de Gobierno, los conservadores ANEL, auguraban su voto en contra de las medidas.

Fuente:  http://www.eldiario.es/economia/troika-Tsipras-prueba-permanencia-Grecia_0_408409588.html
Posted: 12 Jul 2015 02:11 PM PDT
Yanis Varoufakis | 12/07/2015
La cumbre de la UE de este domingo (12 de julio) sellará el destino de Grecia en la Eurozona. Cuando escribo estas líneas, Euclides Tsakalotos, mi gran amigo, camarada y sucesor al frente del Ministerio de Finanzas griego se va a una reunión del Eurogrupo que determinará si se llega a un acuerdo de última hora entre Grecia y nuestros acreedores y si ese acuerdo incorpora el grado de alivio de la deuda necesario para hacer viable la economía griega dentro del área Euro. Euclides lleva consigo un plan moderado y bien concebido de reestructuración de la deuda que responde, sin lugar a dudas, tanto a los intereses de Grecia como a los de sus acreedores. (Tengo intención de publicar aquí detalles de ese plan el próximo lunes, una vez despejada la niebla.) Si esas modestas propuestas de reestructuración de la deuda fueran rechazadas, según ha dado a entender el ministro alemán de finanzas, la cumbre de la UE de este domingo tendrá que decidir entre echar a Grecia de la Eurozona ahora o mantenerla en la zona un poco más, en una situación de desjarretamiento creciente, hasta que en algún momento futuro ella misma abandone. La cuestión es: por qué el ministro de finanzas alemán, el Dr. Schäuble, se resiste a una reestructuración de la deuda tan delicada y suave como mutuamente beneficiosa? La columna mía aparecida en el Guardian de hoy [11 de julio] ofrece mi respuesta a la pregunta. Se publicó, por cierto, con un título que yo no había puesto: "Alemania no ahorrará sufrimiento a Grecia: tiene interés en quebrarnos".
El drama financiero griego ha dominado durante cinco años las cabeceras de los periódicos por una razón: el terco rechazo de nuestros acreedores a ofrecer alivios substanciales a nuestra deuda. ¿Por qué, contra el sentido común, contra el veredicto del FMI y contra las prácticas cotidianas de los banqueros que tienen que lidiar con deudores asfixiados, se resisten a una reestructuración de la deuda? La respuesta no puede hallarse en la teoría económica, porque se halla profundamente anclada en la laberíntica política europea.
En 2010, el Estado griego llegó a la insolvencia. Dos opciones congruentes con la ulterior pertenencia a la eurozona estaban sobre la mesa. Una, la razonable, la que cualquier banquero decente habría recomendado, era la reestructuración de la deuda y la reforma de la economía. La otra, la opción tóxica, era ofrecer nuevos préstamos a una entidad quebrada en la pretensión de que seguía siendo solvente.
La Europa oficial eligió la segunda opción, poniendo el rescate de los bancos franceses y alemanes expuestos a la deuda pública griega por encima de la viabilidad socioeconómica de Grecia. Una reestructuración de la deuda habría implicado pérdidas para los banqueros tenedores de bonos de deuda pública griega. Deseosos de evitar confesar a los parlamentos que los contribuyentes tendrían que volver a pagar por los bancos con nuevos préstamos insostenibles, los funcionarios de la UE presentaron la insolvencia del Estado griego como un problema de falta de liquidez, y justificaron el "rescate" como un asunto de "solidaridad" con los griegos.
Para hacer cuadrar la cínica transferencia de pérdidas privadas irrecuperables sobre las espaldas de los contribuyentes como un ejercicio de "amor severo", se impuso una austeridad sin precedentes a Grecia, cuyo ingreso nacional –a partir del cual había que sacar para devolver las deudas— disminuyó en más de un cuarto. Basta la pericia matemática de un zagalito espabilado de ocho años para saber que ese proceso no podía terminar bien.
Una vez completada la sórdida operación, Europa tendría entre manos una razón adicional para negarse a discutir sobre la reestructuración de la deuda: ¡ahora tocaba a los bolsillos de los ciudadanos europeos! De manera que se administraron crecientes dosis de austeridad al tiempo que la deuda se hacía cada vez más grande, forzando a los acreedores a ampliar sus créditos a cambio de… ¡más austeridad todavía!
Nuestro gobierno fue elegido con el mandato de poner fin a esa espiral sin esperanza; de exigir la reestructuración de la deuda y un punto final a la paralizante austeridad. Las negociaciones han llegado al punto muerto de todos conocido por una simple razón: nuestros acreedores siguen descartando cualquier reestructuración tangible de la deuda, insistiendo al mismo tiempo en que nuestra impagable deuda sea devuelta "paramétricamente" por los griegos en situación de mayor vulnerabilidad, y por sus hijos, y por sus nietos.
En mi primera semana como ministro de finanzas recibí la visita de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo (los ministros de finanzas de la Eurozona), quien me puso ante una opción descarnada: acepta la "lógica" del rescate y olvídate de exigencias de reestructuración de la deuda o tu acuerdo de crédito caerá –con la consecuencia tácita de que los bancos griegos serían clausurados—.
Luego vinieron cinco meses de negociaciones bajo condiciones de asfixia monetaria y un pánico inducido pánico bancario supervisado y administrado por el BCE. El mensaje estaba en el aire: a menos que capituléis, no tardaréis en enfrentaros a controles de capitales, cajeros automáticos a medio funcionamiento, un prolongado cierre bancario y, finalmente, Grexit.
La amenaza del Grexit ha seguido el curso de una montaña rusa. En 2010 puso el temor de Dios en los corazones y en las mentes de los financieros, en la medida en que sus bancos andaban rebosantes de deuda griega. Incluso en 2012, cuando el ministro de finanzas alemán, Wiolfgang Schäuble, decidió que los costes del Grexit era una "inversión" que valía la pena como vía para disciplinar a Francia y a otros, la perspectiva seguía resultando aterradora para casi todo el mundo.
Cuando Syriza llegó al poder en enero pasado, y como si de confirmar nuestra tesis de que los "rescates" no habrían tenido nada que ver con ayudar a Grecia (y todo que ver con blindar a la Europa septentrional); como si de confirmar esta nuestra tesis se tratara, una amplia mayoría en el Eurogrupo –tutelada por Schäuble— adoptó el Grexit, ya como su resultado de preferencia, ya como arma optativa de combate contra nuestro gobierno.
Los griegos se estremecen con toda la razón ante la perspectiva de abandonar el euro
Los griegos se estremecen con toda la razón ante la idea verse amputados de la unión monetaria. Salir de una moneda común no tiene nada que ver con un simple desacoplamiento, como el que hizo Gran Bretaña en 1992, cuando Norman Lamont cantó celebérrimamente de alegría en la ducha mañanera luego de que la libra esterlina abandonara el Mecanismo de Tasa de Cambio (ERM, por sus siglas en inglés). Y es que Grecia no tiene una moneda cuyo acoplamiento al euro pueda ser interrumpido. Tiene el euro: una moneda exterior plenamente administrada por un acreedor hostil a la reestructuración de la deuda insostenible de nuestra nación.
Para salir, tendríamos que crear de la nada una nueva moneda. En el Irak ocupado, la introducción de nuevo papel moneda llevó casi un año, unos 20 Boeing 747, la movilización de la potencia militar estadounidense, tres empresas de imprenta y centenares de camiones de gran tonelaje. A falta de una infraestructura así, el Grexit montaría tanto como anunciar una enorme devaluación con 18 meses de anticipación: una receta para la liquidación de todo el stock griego de capital y su transferencia al exterior por todos los medios disponibles.
Con un Grexit que venía a espolear el pánico bancario inducido por el BCE, nuestros intentos de volver a poner la reestructuración de la deuda sobre la mesa de negociaciones caían en oídos sordos. Una y otra vez se nos decía que eso era asunto para un indeterminado futuro que seguiría a la "culminación con éxito del programa": un estupendo Catch-22, porque el programa jamás podría culminar con éxito sin una reestructuración de la deuda.
Este fin de semana se llega al clímax de las conversaciones, y mi sucesor, Euclides Tsakalotos, busca de nuevo poner el caballo por delante del carro: convencer a un Eurogrupo hostil de que la reestructuración de la deuda es una condición necesaria de la reforma con éxito de Grecia, no una recompensa ex post por haberlo conseguido. ¿Por qué resulta tan arduo entender algo tan obvio? Yo veo tres razones.
Europa no sabe como responder a la crisis financiera. ¿Debería prepararse para una expulsión (Grexit) o para una federación?
Una es que la inercia institucional es difícil de romper. Otra, que la deuda insostenible da a los acreedores un inmenso poder sobre los deudores, y el poder, como es harto sabido, corrompe al más pintado. Pero es la tercera la que a mí me parece más pertinente, y en realidad, la más interesante.
El euro es un híbrido entre régimen de tasa de cambio fija, como el ERM de los 80 o el patrón oro de los 30, y moneda estatal. El primero depende, para mantenerse unido, del miedo a la expulsión, mientras que la moneda estatal entraña mecanismos de reciclaje de excedentes entre los Estados miembros (por ejemplo, un presupuesto federal, bonos comunes). La Eurozona se halla en un punto intermedio entre ambos casos: es más que un régimen de tasa de cambio y es menos que un Estado.
Y hay fricción. Luego de la crisis de 2008/9, Europa no supo cómo responder. Tenía que prepararse a fondo para al menos una expulsión (es decir, para el Grexit) a fin de robustecer la disciplina? ¿O proceder, en cambio, a una federación? Hasta ahora no ha hecho ninguna de las dos cosas, y su angustia existencial no deja de crecer. Schäuble está convencido de que, tal y como están las cosas, necesita un Grexit para despejar el aire de una u otra forma. Y hete aquí que, de repente, una deuda pública griega permanentemente insostenible, de no existir la cual la perspectiva del Grexit se desvanecería, ha cobrado una nueva utilidad para Schäuble.
¿Qué quiero decir con esto? Fundado en meses de experiencia negociadora, mi convicción es que el ministro de finanzas alemán quiere expulsar a Grecia de la moneda común para instalar el temor de Dios en los franceses y obligarles a aceptar su modelo de una Eurozona disciplinaria.
Yanis Varoufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Traducción para www.sinpermiso.info: Antoni Domènech
Posted: 12 Jul 2015 01:25 PM PDT
RT | Youtube | 10/07/2015
¿Dónde estaba la Comisión Europea cuando los gobiernos anteriores de Grecia infringían la ley?, se ha preguntado el mandatario ruso, Vladímir Putin, durante la rueda de prensa celebrada tras la cumbre de los BRICS.
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