martes, 4 de agosto de 2015

: el ventano





el ventano


Posted: 04 Aug 2015 12:29 AM PDT




Los caseros británicos deberán expulsar de su vivienda a los inmigrantes que pierdan el derecho de residencia en el Reino Unido, sin necesidad de autorización judicial, según nuevas medidas anunciadas este lunes por el Gobierno. La solución de Londres a la llegada masiva de inmigrantes a través del eurotúnel pasa por más perros adiestrados, más policías y el levantamiento de vallas.

En caso de que los inquilinos pierdan posteriormente su permiso de residencia, les caduque el visado o se les deniegue la petición de asilo, los podrán expulsar de la vivienda, en algunos casos sin necesidad de autorización judicial. El ministerio del Interior comunicará a los caseros el nombre de los solicitantes de asilo cuya petición ha sido rechazada y que por tanto no tienen derecho a quedarse en el país.

La ley de Inmigración, que solo se aplicará en Inglaterra, ya que otras regiones británicas tienen su propia normativa, penalizará a los caseros que no efectúen las comprobaciones necesarias antes de alquilar su propiedad o no expulsen a los clandestinos. La sanción puede ser una multa o una pena de prisión de hasta cinco años.

Londres quiere mostrar mano dura contra la inmigración tras recibir presiones por su gestión de la crisis en el puerto francés de Calais, donde miles de personas tratan de entrar en el eurotúnel cada día para llegar a Inglaterra. La 'solución' del Gobierno británico pasa únicamente en aumentar el número de perros adiestrados, de fuerzas de seguridad y levantar una valla.



Posted: 03 Aug 2015 10:00 PM PDT





Es el ritual religioso más sangriento y salvaje del mundo. Cada cinco años, cientos de miles de animales son sacrificados en Nepal a machetazos o cuchilladas para ofrecer su sangre a la diosa Gadhimai en busca de salud y bienestar. Lps líderes religiosos responsables del evento han anunciado la cancelación definitiva de la matanza tras 265 años de existencia.

La decisión se tomó después de duras negociaciones y de una campaña por la protección animal, impulsada por diversas entidades animalistas, como la Humane Society International,  Last Chance For Animals o Igualdad Animal.+

El origen de la matanza se remonta a 265 años atrás. Según la mitología hindú, un terrateniente feudal estaba durmiendo en la cárcel cuando soñó que sería liberado de todo su sufrimiento terrenal si ofrecía un sacrificio humano de sangre a Gadhimai, la diosa del poder. Bhagwan Chowdhary le ofreció la sangre de un animal en su lugar, y la diosa pareció satisfecha, aunque cada cinco años reclamaba más sangre.

En el año 2009 los participantes decapitaron con machetes o cuchillos a más de 500.000 animales, entre ellos búfalos, cabras y gallinas, ante más de cinco millones de personas, en su inmensa mayoría procedentes de la cercana India. Én 2014, la matacía 'solo' terminó con la vida de unos 250.000 ejemplares.

Tras cientos de actos de protesta y muchas horas de conversaciones, los responsables religiosos de la Gadhimai Temple Trust, han confirmado el final de la masacre: "Ha llegado el momento de sustituir la matanza y la violencia, por la adoración y la celebración pacífica", han asegurado.

Las organizaciones animalistas esperan que el impacto de esta importante decisión "servirá de inspiración para poner fin a otros eventos basados en el maltrato a los animales que siguen celebrándose en diversas partes del mundo".
























Posted: 03 Aug 2015 09:00 PM PDT





La Guardia Real, que no cesa de hacer el ridículo todos los días en los alrededores de Palacio, no cambia el paso aunque se tropiece con alguna persona despistada que se cruza en sus marciales desfiles, con los que esta tropa parece honrar a Su Majestad, la rancia Reina de Inglaterra.






Posted: 03 Aug 2015 02:56 PM PDT

Estos son los trabajos ganadores de la 27 edición de la Nacional Geographic Traveler Photo Contest. Para disfrutar de la magia de la Naturaleza...




Ballena jorobada y su cría recién nacida en aguas de Revillagigedo, México. Anuar Patjane





Trabajadores de una industria de trituración de grava. Faisal Azim





Carreras de camellos. Ahmed Al Toqi





Paisaje a la luz de la luna en Namibia. Bet McCarley





Muchachos y pato en el agua. Sarah Wouters





Lucha libre en India, en su forma tradicional denominada Kushti. Alain Schroeder





El rinoceronte blanco, en peligro de extinción. Stefane Berube





Sauna a 2.800 metros de altura, en el corazón de los Dolmitas. Stefano Zardini





La guadaña y la horca, en un campo de Polonia. Bart omiej Jurecki





Paisaje helado en Pestera, Rumanía. Eduard Gutescu



Posted: 03 Aug 2015 12:24 PM PDT

La mujer sigue encontrando barreras machistas en muchos espacios por los que viaja, y el caso del mundo del dibujo, en algunas de sus variantes, es uno de ellos. Bea Tormo lo cuenta en esta tira, en la que ha dejado un (lacónico) comentario: "Estoy muy cansada del tema, así que lo explico aquí para no volver a dar explicaciones ni charletas", ha escrito. Es difícil dejarlo más claro que como lo hacen estos dibujos...






¿Cuántas viñetistas aparecen en las revistas del sector, como El Jueves o Mongolia? ¿Cuántas humoristas publican sus trabajos en los medios de comunicación de manera periódica? ¿Tan machista es este sector?




Posted: 03 Aug 2015 08:06 AM PDT

Algunos de ellos llevan en sus carteras la dirección de algún familiar que cruzó el charco antes que ellos y que les ayudará, confían en ello, a buscar trabajo; otros, por el contrario, van a la aventura completa, sin nadie a quién recurrir (Julio Llamazares)





Amanece en la isla de Sicilia. Cerca de la costa, escondidas entre las rocas, varias personas esperan a que un barco se aproxime para subirse a él y zarpar deprisa, antes de que alguien descubra su presencia. Por su aspecto, son campesinos, hombres, mujeres y niños que llevan en maletas todas sus pertenencias y, cosido al interior de sus ropas, el dinero conseguido con la venta de sus escasas propiedades, incluidas sus casas, aquéllos que las tenían, y con el que tendrán que sobrevivir los primeros meses en el lejano país al que se dirigen. El barco llega por fin y, ya en él, los campesinos sicilianos se internan en el mar mirando con temor al horizonte y con melancolía la isla que abandonan, quién sabe si para siempre.

Durante varios días con sus noches, sin ver más que mar a su alrededor y, en la noche, las estrellas que les recuerdan a las de su isla, los campesinos cruzarán el océano imaginando cómo será el país al que se encaminan y en el que les espera una nueva vida, se supone que mejor que la que han llevado hasta ahora. Algunos de ellos llevan en sus carteras la dirección de algún familiar que cruzó el charco antes que ellos y que les ayudará, confían en ello, a buscar trabajo; otros, por el contrario, van a la aventura completa, sin nadie a quién recurrir, son los que muestran más miedo. Pero sobre unos y otros puede más el deseo de prosperar que la inquietud, las ganas de huir del hambre que la inseguridad de un futuro nuevo.

Por fin, una noche, el capitán del barco les dice que se preparen, que están llegando a Estados Unidos. Por seguridad, él no llegará hasta la costa, les dejará a unos metros de ella y les aconseja que, al pisar tierra firme, se dispersen para que la guardia costera no los detecte. Así lo hacen los campesinos después de alcanzar la orilla y así esperan, ocultos entre las rocas y los arbustos del litoral, el amanecer. Será cuando descubran con sorpresa que están en la misma isla que dejaron hace días y no en el país al que querían llegar y para lo que pagaron una elevada suma al capitán del barco, que ya ha desaparecido.

La historia la narra Leonardo Sciascia en un cuento, 'El largo viaje', recogido en su libro 'El mar de color vino' (título que tomó de la célebre cita de la Ilíada), y ocurrió hace mucho en Sicilia. Pero seguramente se esté repitiendo ahora en algún lugar de las costas de Libia, de Argelia, de Marruecos, sin que a los descendientes de aquellos emigrantes sicilianos y europeos nos importe.


Julio Llamazares, en El País


Posted: 03 Aug 2015 08:21 AM PDT

"Estoy muy cansada y necesito descansar; mi vida es insoportable". Así resumía su estado de ánimo Sara Calleja, una artista de 51 años, en una carta remitida a la juez de violencia de género del juzgado de León, en la que describía el infierno al que le sometió durante dos largos años su expareja Christian.

Las denuncias que había puesto no sirvieron para que la dejase en paz. Sara acabó rindiéndose y decidió abandonar la lucha y cortar su vida lanzándose a la calle desde su casa en Ibiza el pasado 11 de julio.. Aquí dejaba a sus dos hijos, Andrea, de 33 años, y Elio, de 28. Su calvario, cuyas circunstancias se repiten en otros hogares, había terminado. Este es el texto íntegro:




A la jueza de violencia de género del juzgado de León.

Estoy muy cansada y necesito descansar; mi vida es insoportable.

Mi primera denuncia en comisaría fue el 08 de noviembre de 2013, el día de mi 50 cumpleaños, y no llegó al juzgado después de muchos días porque parece ser que se extravió. Mientras, Christian estuvo en León unos cuantos días y me denunció al Inem. Era uno de los chantajes que me hacía para que volviera con él.

Esa denuncia de Christian supuso mi ruina. Tuve que vender mi casa que a duras penas podía pagar. Alquilaba dos habitaciones para poder malvivir. El Inem me sancionó con casi 20.000 euros, toda una fortuna para alguien como yo que no tenía nada, nada más que una casa a medio pagar.

Christian creó varios perfiles falsos míos con mi nombre, apellidos y mis fotos, donde yo daba masajes baratos, etc. Pedí hablar con usted porque estaba desesperada y sólo me dijo que no mirara
facebook y que Christian estaba en su derecho de denunciarme donde quisiera.

Mi vida estaba en sus manos, señora jueza y sin embargo parecía que cada vez que yo denunciaba, aburría. Hasta que Christian no volvió a León y colgó fotos con esa tobillera que le pusieron y habló de una manera despectiva en sus perfiles de facebook de usted y de la fiscal, parece que no iban a tomar más medidas contra él.

Esos días yo cuidaba a un anciano en el hospital de León por las noches. Otra anécdota es que una de las 15 veces que denuncié a Christian en León, fui a comisaría, le había visto por la noche en los soportales de la que era mi casa. Mientras esperaba mi turno en el patio, en la calle, enfrente estaba él.

Se lo dije a los policías que estaban fuera; me decían que lo denunciara y yo les decía que le detuvieran, que tenía una orden de alejamiento; no me hacían caso y cuando estaba ya en la oficina contando lo que pasaba entró un policía joven y dijo que era mi palabra contra la suya. Al final le hice pedirme perdón, y tonta de mí no lo reflejé en esa denuncia. Siempre me arrepentiré.

En cuanto al Inem decirle que yo expuse en Bruselas y Christian ponía los precios... No vendí casi nada. Mi hijo estaba estudiando y mi hija con su trabajo que apenas le daba para vivir. A día de hoy no entiendo cómo he podido soportar todo eso y todo lo que me ha venido. En realidad no lo soporto y por eso me retiro.

Las leyes son una mierda depende de para quién y sobre todo de cómo se aplican. Mi sanción del Inem es tan desproporcionada que me ha dejado en la miseria, y si no llega a ser por pocos pero buenos amigos que me ayudaron económicamente y a mi familia no tenía ni para comer. La ayuda que me conceden como mujer maltratada no la cobro, se la queda íntegra el Inem y eso usted lo sabía y le dio lo mismo.

Quiero olvidar esos días y si vivo no los olvidaré nunca, porque mi situación es extrema. Vendí mi casa, devolví lo que debía y me vine con lo puesto a Ibiza donde vive mi hija. No soy capaz de salir sola a la calle.

Hace 3 meses lo intenté con pastillas con la mala fortuna de que mi cuerpo aguantó lo que no debía.
Hoy espero irme de verdad. No soporto los días. Lo único que alegra mi existencia es la sonrisa de mis hijos, sus sonrisas son lo más bonito. Mi hija me ve día a día y sufre y llora. Y mi hijo no me ve, pero sé que me siente. Les quiero con locura y ahora y sin soberbia le digo que he sido la mejor madre, he criado a mis hijos yo sola.

Y con la visión que me dan mis casi 52 años le diré con orgullo que estoy orgullosa de mí. No lo había estado en mucho tiempo, pero no lo estoy por estos últimos casi 2 años, estoy orgullosa de mí misma como nunca lo he estado por haber tenido a mi querida Andrea y a mi querido Elio, lo mejor que he hecho en la vida. Son maravillosos y buenas personas y les adoro y son míos, mis hijos.

No creo en Dios, sólo sé que siempre estarán conmigo y yo con ellos y eso no se morirá jamás. Desde hace una semana trabajo, pero no lo soporto. No sólo porque es mucho y muy duro, es que mentalmente estoy "tocada" y no estoy a lo que tengo que estar. La medicación que tomaba me quitó mucha agilidad manual y mental y física.

Cada vez que denunciaba me daban unas hojitas con los derechos como mujer maltratada. No he recibido ningún tipo de ayuda económica, y Christian sigue molestando, enviando a mi madre mensajes (yo tengo otro móvil) y llamando a su casa. Y por si no lo recuerda, mi madre es mayor.

Sigue poniendo fotos mías y me sigue insultando. Ha creado perfiles falsos míos otra vez y vende las
acuarelas que dejé en su casa de Bruselas y no pude recuperar. Aquí en Ibiza he puesto dos denuncias, en mayo y junio, y no he recibido ninguna contestación todavía. Me hace gracia esa gente que dice que muchas mujeres denuncian para tener beneficios económicos. Que me pregunten a mí...

Y muchas mujeres retiran sus denuncias porque es una agonía aguantar un proceso del que nunca sales entera. Tienes que pasar por un scaner para que decida alguien que no sabe lo que estás padeciendo, si mientes o no... Tienes que 'desnudarte' delante de una jueza fría y sin ninguna empatía, delante de una psicóloga, delante de la policía, delante de un forense que en la segunda consulta no tiene ni tu expediente y no sabe con quién habla... delante de amigos, de familiares, de gente que no te conoce... Y aún así te ponen en duda.

Tienes que sacar fuerzas de un saco roto; pero yo ya no puedo más. Mi vida no tiene luz ni esperanza.
Christian Costenoble me robó todo. Él ganó.


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