martes, 15 de septiembre de 2015

el ventano




el ventano


Posted: 14 Sep 2015 01:01 AM PDT


































































Posted: 13 Sep 2015 10:32 PM PDT

Jeremy Corbyn puede ejercer un liderazgo fundamental promoviendo un debate sobre nuevas maneras de hacer política desde uno de los partidos más importantes en la historia de la izquierda europea, con un proyecto capaz de conectar no solo con los jóvenes indignados, sino con las clases medias (Soledad Gallego-Díaz)




La elección de Jeremy Corbyn como líder del Partido Laborista británico no es una anécdota que refleje un instante de indignación y que vaya a terminar diluyéndose en nada, como se esfuerza el establishment británico y europeo por anunciarnos y por meternos hasta por las orejas.

Quizás Corbyn no consiga superar la brutal oposición que va a encontrar en las filas de su propio grupo parlamentario o de la burocracia laborista y no consiga llegar a las próximas elecciones como candidato a primer ministro. Quizás llegue, pero obtenga un resultado electoral tan decepcionante, que le obligue a retirarse. Quizás llegue y consiga un resultado razonablemente bueno...

Nada de eso importa tanto como el hecho de que Corbyn puede ejercer un liderazgo fundamental en la izquierda europea promoviendo un debate sobre nuevas maneras de hacer política, sobre las ideas y los objetivos que debe proponer un renovado proyecto político de izquierda que se oponga, con rotundidad, al actual estado de cosas. Quizás, como afirma el historiador Martin Wright, él no gane las elecciones, pero abra el espacio para que aparezcan otros líderes socialistas que ahora le apoyen, o que le discutan, pero que compartan su valentía, su capacidad de movilización y su firme voluntad de cambiar las cosas.

Lo importante es que Corbyn puede impulsar todo eso no desde un nuevo y pequeño grupo político, sino desde uno de los partidos más importantes y fundamentales de la historia de la izquierda europea, el magnífico Partido Laborista de Aneurin Bevan o Clement Attlee. Su elección es una buena noticia para toda la izquierda europea.

Quizá los laboristas británicos, que tanto y tan bueno han dado al socialismo europeo, sean capaces de volverle a dar ahora un proyecto capaz de conectar no solo con los jóvenes indignados sino con las clases medias, víctimas de un abuso desconocido desde hacía casi un siglo, y con aquellos votantes de izquierda que en toda Europa empiezan a creer que tuvieron razón a los 20 años y que les engañaron a los 50.

La clase dirigente del Partido Laborista intentó reaccionar después de la derrota de Ed Milliband como hizo la clase dirigente del PSOE cuando perdió estrepitosamente las elecciones de 2011. Pretendió evitar por todos los medios que llegara a la dirección del partido un nuevo equipo crítico con lo ocurrido y con una visión más radical. En España lo lograron con la frustrante elección de Alfredo Pérez Rubalcaba, dispuesto a dar la máxima continuidad al partido y a mantener una tibia línea de oposición mientras se recomponían los intereses de la clase dirigente económica.

En Gran Bretaña, el camino fue mucho menos trillado. A Gordon Brown le sucedió Ed Milliband, que intentó un pequeño giro a la izquierda y fracasó en las elecciones de 2015. Era el momento, pensaron los herederos de Tony Blair, de volver a hacerse con las riendas del partido. Pero las primarias se cruzaron en su camino: los votantes prefirieron alzar a Jeremy Corbyn, justamente el mayor exponente de la crítica a la Tercera Vía y a todo lo que representa Blair.

"El laborismo perderá las próximas elecciones", advirtió el establishment británico, como si el laborismo no hubiera perdido ya las elecciones y como si la situación política no hubiera experimentado un giro enorme. Como si alguien estuviera tan loco como para pensar que Tony Blair, o quien reclame su herencia, podría ganar hoy las elecciones en Gran Bretaña. Lo más preocupante para ellos sería algo que Corbyn, más astuto de lo que suponen, ya ha apuntado: le interesa recuperar, atraer, a Ed Milliband y a su gente a un nuevo debate político.

Así que se está abriendo una puerta muy interesante. La incapacidad de la izquierda clásica, de los partidos socialdemócratas tradicionales, para hacer frente a la crisis económica, su negativa a romper las alianzas con los grupos financieros y a plantarles cara definitivamente para cambiar los métodos y sistemas que llevaron al expolio de las clases que ellos deberían haber representado, ha provocado una intensa reacción política. Primero, con la irrupción de nuevos grupos que desde el sur de Europa proponían la rebeldía y una manera distinta de enfocar los problemas. Ahora, desde uno de los mayores partidos clásicos de izquierda.

Como dijo el senador demócrata norteamericano, candidato a la nominación presidencial, Bernie Sanders, amigo personal de Corbyn, "es hora de que haya líderes en cada país que les digan a las clases dominantes que no lo pueden tener todo". Que propongan, con firmeza, políticas de defensa de la democracia capaces de controlar y recortar el inmenso poder del dinero.

Hasta el antiguo presidente del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet lo ha advertido, en un artículo que acaba de publicar: "En demasiadas ocasiones los bancos siguen sin cumplir con su obligación de servir a sus comunidades y al público en general". Han sido los ciudadanos, "inocentes de cualquier mala conducta", los que han tenido que pagar, a sangre y fuego, esas "malas prácticas" y nadie parece ser capaz, aun hoy, afirma Trichet, de castigarlas con suficiente firmeza.

Quizás Jeremy Corbyn y el laborismo británico encuentren el camino para empezar a dar pasos en la búsqueda de una democracia que luche contra la increíble galopada de la desigualdad económica, política y mediática que estamos presenciando, un camino en el que los políticos dejen de contemplar a los ciudadanos como enemigos ignorantes.


Soledad Gallego-Díaz (CTXT)


Posted: 13 Sep 2015 09:30 PM PDT





La Comisión Europea hizo pública este miércoles su propuesta para distribuir a 120.000 demandantes de asilo llegados a Hungría, Grecia e Italia entre los 28 Estados miembros, a los que hay que añadir los 40.000 refugiados previstos en mayo, con lo que la cifra global será de 160.000 en dos años. España, en total, recibirá 17.680. Estas son algunas cuestiones relacionadas con este asunto.




¿Cuándo empezarán a llegar? Una vez que se apruebe el reglamento que establece la cuota de refugiados. El primer paso es que Italia, Grecia y Hungría, que son los países desde los que se transferirán solicitantes de asilo a otros Estados, notifiquen a una persona a qué país va ir con acuerdo del de acogida. Desde entonces hay dos meses para efectuar el traslado. En cualquier caso, está previsto que los 17.680 refugiados que acogerá España lleguen en los próximos dos años.




¿Cómo se van a distribuir por España? Nadie lo sabe hasta ahora. De forma habitual, la fase de acogida se desarrolla en uno de los Centros de Acogida de Refugiados (CAR) de titularidad pública ubicados en Madrid, Alcobendas (Madrid), Sevilla y Mislata (Valencia); que actualmente cuentan con 426 plazas; o a través de los centros gestionados por las ONG subvencionadas y que contaban hasta el momento con 560 plazas.





¿Cuánto cuesta acogerlos? El coste de acoger a un solicitante de protección internacional en España supone una media de 10.531 euros al año, según el cálculo que hizo Hacienda sobre la partida económica necesaria que introdujo en los Presupuestos de 2016 para acoger a las 2.749 personas que le asignó Bruselas en el primer reparto. Así, el coste total ascendería a 157,2 millones de euros.




¿Qué instituciones cubren estos gastos? Los Estados miembro recibirán 6.000 euros por cada persona asilada, con cargo al Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI). Así, la Unión Europea asumirá casi el 60% del coste de la acogida de los refugiados.




¿Quién coordina el proceso en España? El Ministerio del Interior, a través de la Oficina de Asilo y Refugio, es el responsable de la tramitación y las decisiones sobre las solicitudes. Esta institución es la encargada de facilitar la llamada 'tarjeta roja' que garantiza la protección internacional y reconoce la condición de demandante de asilo o de protección subsidiaria. El Ministerio de Empleo es el que se encarga de financiar los programas y servicios sociales que garantizan la cobertura de las necesidades básicas que les reconoce la ley por su condición de refugiados durante las tres fases que dura el programa de protección (acogida, integración y autonomía).




¿A qué prestaciones acceden y qué derechos tienen? Con la 'tarjeta roja', los refugiados pueden estar legalmente en el país y, seis meses después de haberla obtenido, acceder a un permiso de trabajo. Además, si son beneficiarios de asilo pueden acceder a la nacionalidad española a los cinco años de residencia. Los refugiados suelen estar hasta seis meses en los centros de acogida y, durante ese tiempo, se les presta alojamiento, manutención y asistencia psicosocial urgente y primaria así como ayudas monetarias para gastos personales de primera necesidad, como transporte, vestuario o escolaridad. Cuando dejan los centros y si están realizando algún tipo de formación pueden acceder a otras ayudas para facilitar su autonomía que son de alrededor de 595 euros por familia de cuatro miembros.




¿Qué pasa con las 'ciudades refugio' de Ada Colau? Decenas de ciudades se ha adherido a la iniciativa tomada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Calau, a la que también se han sumado diversas autonomías, para acoger a refugiados, aunque nadie sabe cómo se articularán estas propuestas. La última, y única, reunión mantenida por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, con las autonomías para abordar este asunto fue un auténtico fiasco pues el Ministerio no planteó ninguna propuesta.




¿Están los Estados miembros obligados a aceptar la cuota impuesta por la UE? Italia, Grecia y Hungría están exentos del reparto porque se considera que han recibido gran parte de la presión de los últimos meses y años. El Reino Unido e Irlanda tienen derechos de participación voluntaria en virtud de los Tratados, lo que significa que sólo participarán si quieren, y Dinamarca tiene un derecho de exclusión voluntaria, por lo que puede negarse a participar.





¿Y si un país no acepta el cupo? En un plazo de un mes después de que se adopte el reglamento, un Estado miembro puede alegar "razones excepcionales" para no aceptar la cuota. La Comisión tiene que valorar si los motivos están justificados. De ser así, el país deberá aportar el 0,002% de su PIB en concepto de solidaridad.








Fuente


Posted: 13 Sep 2015 11:54 AM PDT




Dos activistas de Femen han irrumpido durante una conferencia sobre el papel de la mujer dentro de la comunidad musulmana en el Salón Musulmán de Pontoise (Francia), que se ha celebrado este fin de semana. Con el torso desnudo y con mensajes de apoyo a la mujer, las dos jóvenes interrumpieron la intervención de los conferenciantes al grito de "nadie me posee, soy mi propio profeta".

Una decena de asistentes al acto saltaron al escenario para agredir a las activistas de Femen, que fueron violentamente reducidas. Las imágenes muestran cómo una de ellas es tumbada en el suelo, siendo pateada por varios hombres.

Femen ha hecho público un comunicado en su cuenta de Facebook en el que denuncian la posición a la que el Islam relega a las mujeres, y la celebración de este tipo de conferencias en las que se espeta al género fémenino a "ser dócil y silenciosa" y "servir con abnegación a su marido".

El colectivo feminista había recibido críticas desde diversos sectores porque no denunciaba el machismo integrista de la religión musulmana, centrando sus protestas en la Iglesia católica.





Posted: 13 Sep 2015 09:45 AM PDT




El anterior Gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza aprobó, dos días antes de la investidura del nuevo equipo de Zaragoza en Común, pagar los 2,1 millones de euros que le costó a la contrata del transporte público la indemnización a los 153 trabajadores que despidió en agosto de 2013. Ocho meses después, Auzsa tuvo que readmitirlos ante las movilizaciones sindicales.

El importe, a pagar en once años, comprende 1,9 millones de euros en indemnizaciones a los trabajadores despedidos, 170.834 euros por el servicio de abogados contratado por la empresa, y otros 30.844 euros en servicios de "consultoría y mediación corporativa".

La solicitud del cobro de estas cantidades las realizó la empresa en abril de 2014, y el gobierno socialista de Alberto Belloch decidió aprobarla el pasado 11 de junio, dos días antes de la toma de posesión de Pedro Santisteve, de ZeC, como nuevo alcalde. Ni el PSOE ni el interventor ni el director de finanzas pusieron reparo alguno en admitir el pago.

Según lo acordado, Auzsa deberá cobrar ya los 679.528 euros del primero de los once plazos, un trámite que el Gobierno de ZeC se ha visto obligado a llevar a cabo, aunque el nuevo equipo está estudiando la manera de anular la decisión aprobada por Belloch.

Zaragoza en Común, cada vez más crítico con el PSOE a medida que se van descubriendo detalles de su gestión en el Ayuntamiento, ha calificado de "indignante y vergonzoso" que se haya empleado dinero público en pagar despidos de una contrata, en un momento en que los recursos municipales "deberían destinarse a paliar los efectos de la crisis".

La pasada semana, el concejal de Economía, Fernando Rivarés, informaba de la existencia de un agujero de 110 millones de euros, dejado por el PSOE de Belloch en el Ayuntamiento zaragozano, según un estudio realizado por el interventor.



Posted: 13 Sep 2015 03:33 AM PDT

Durante años, los gobiernos europeos han destinado la mayoría de fondos de asilo y migración a blindar nuestras fronteras, a convertir Europa en una fortaleza. Esta política equivocada es la causa de que el Mediterráneo se haya convertido en una tumba para miles de refugiados (carta abierta de Ada Colau junto a alcaldes y alcaldesas de otras ciudades europeas)


Un refugiado sirio en una carretera griega hacia Macedonia


Europa se juega estos días su credibilidad. No podemos permanecer impasibles mientras la muerte acecha diariamente nuestras playas, mientras miles de familias que huyen de la guerra en África, Oriente Medio y Asia Central se agolpan en puertos, estaciones, trenes y carreteras a la espera de una respuesta humanitaria por parte de Europa. No se trata de un gesto de caridad. Se trata de garantizar un derecho humano, el del asilo.

Somos responsables ante nuestros ciudadanos que nos exigen tomar medidas urgentes y ponen a nuestra disposición recursos y medios para facilitar la acogida. Somos responsables ante los países limítrofes que están acogiendo refugiados muy por encima de sus capacidades, con el riesgo que supone para la estabilidad de la región (sólo en Líbano hay 1,1 millones de refugiados lo que representa el 25% de su población). Somos responsables ante la idea misma que vio germinar a Europa, fundada tras las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, la vergüenza del Holocausto y la derrota de los fascismos para asegurar un futuro de paz, prosperidad y fraternidad a las generaciones venideras. Debemos estar a la altura de la promesa que se hizo sobre un continente en ruinas: 'Nunca más'.

Nuestra mayor responsabilidad es con el género humano. Si seguimos alzando muros, cerrando fronteras, subrogando el trabajo sucio a otros estados para que sean ellos quienes ejerzan de gendarmes de nuestras fronteras, ¿qué mensaje estamos lanzando al mundo? ¿Qué rostro de Europa nos devuelve reflejado un Mar Mediterráneo cubierto de cuerpos sin vida?

Las ciudades europeas estamos preparadas para convertirnos en lugares de acogida. Nosotras, ciudades de Europa, queremos dar la bienvenida a los y las refugiadas. Los estados son quienes otorgan el estatuto de asilo, pero las ciudades son las que brindan cobijo. Son los municipios de las fronteras, como Lampedusa o las islas de Kos o Lesbos, los primeros en recibir los flujos de personas refugiadas; y son los municipios europeos quienes deberán acoger estas personas y quienes deberán garantizar que inician una nueva vida, ya a salvo de los peligros de los que escaparon.

Para ello, disponemos de espacio, servicios y lo que es más importante, la voluntad ciudadana para hacerlo. Nuestros servicios municipales están ya trabajando en planes de acogida para asegurar pan, techo y dignidad a todos aquellos que huyen de la guerra y del hambre. Sólo falta la ayuda de los estados.

De acuerdo con la ACNUR, nos encontramos frente a la mayor crisis de refugiados desde finales de la Segunda Guerra Mundial. De ustedes, los gobiernos de los Estados y la UE, depende que esta crisis humanitaria no se convierta en una crisis civilizatoria, en una crisis de aquellos valores fundacionales que forjaron nuestras democracias.

Durante años, los gobiernos europeos han destinado la mayoría de fondos de asilo y migración a blindar nuestras fronteras, a convertir Europa en una fortaleza. Esta política equivocada es la causa de que el Mediterráneo se haya convertido en una tumba para miles de refugiados que intentan acercarse y compartir nuestra libertad.

Ha llegado el momento de cambiar las prioridades: destinen los fondos para garantizar la acogida de los refugiados en tránsito, apoyen con recursos a las ciudades que se han ofrecido como espacios de refugio. No es el momento de palabras huecas, de discursos vacíos, es el momento de actuar.

El próximo lunes 14 de septiembre se celebrará en Bruselas la cumbre de ministros de Interior y Justicia para abordar la crisis de refugiados. Les pedimos que no den la espalda a las ciudades, que escuchen el clamor que procede de ellas, necesitamos el respaldo y cooperación de los Estados, la Unión Europea y las instituciones internacionales para asegurar la acogida. Es tiempo de construir la historia de Europa como queremos ser reconocidos por los demás pueblos del mundo y ser recordados por las generaciones de europeos que están por llegar. No les dejen solos, no nos dejen solas.


Carta abierta de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Anne Hidalgo, de París. Spyros Galinos, de Lesbos. Giusi Nicolini, de Lampedusa

Suscriben también este manifiesto Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid; Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza; Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña; José María González, 'Kichi', alcalde de Cádiz, y Martiño Noriega, alcalde de Santiago de Compostela

Las ciudades que quieran adherirse pueden hacerlo a través de ciutatrefugi@bcn.cat


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