martes, 22 de septiembre de 2015

Denunciable: Embutidos Casa Tarradellas en Mercadona






Entrada nueva en ADELGAZAR SIN MILAGROS

Denunciable: Embutidos Casa Tarradellas en Mercadona

by Carlos Abehsera
Maxi York de Casa Tarradellas en Mercadona
¿Recuerdas aquella adorable ancianita en televisión que nos acoge en su masía y nos invita a comer sus pizzas y embutidos caseros hechos con la tradición milenaria que heredan las personas en los pueblos? Pues desengáñate, aparentemente la abuelita prepara las mismas o peores porquerías que otros fabricantes con pinta menos afable. No me suelo prodigar mucho por Mercadona porque creo que la calidad de algunos de sus productos deja un poco que desear, pero puntualmente, si necesito algo rápido y me pilla uno a mano -lo cual no es muy difícil dada su proliferación por mi zona- acabo entrando a buscarlo.
El otro día entré y al pasar por la sección de embutidos llamó mi atención el tamaño de una "barrita" de esas de jamón cocido y/o pechuga de pavo/pollo. El caso es que esta era de dimensiones grandiosas y se me ocurrió echarle un vistazo por si realmente podía suponer un ahorro en la cesta de la compra con una calidad razonable. Era de la marca Hacendado, pero el fabricante, claramente especificado, es Casa Tarradellas, la empresa de la abuelita de la que hablaba al comienzo. Se me ocurrió pensar que el producto sería de calidad y que la abuelita se habría preocupado de preparar un embutido saludable y tradicional. Sin embargo, descubrí que la abuelita escondía bastantes sorpresas en su embutido... vamos, que con abuelas así, nietos obesos seguro.
Partamos de la base que la mayoría de esas barritas de embutido son una auténtica porquería, y que hasta ahora la primera posición de fabricantes de basura empaquetada con forma de jamón de york la tenía en mi escala Campofrío, de cuyos productos ya hablé en este artículo y en este otro. Sin embargo, la abuelita de Casa Tarradellas ha irrumpido con fuerza en el ranking y debo admitir que le pelea seriamente esa primera posición al fabricante de origen Burgalés, aunque actualmente Mexicano. Sin embargo, algunos productos de este tipo en el mercado se salvan de la quema y por eso de vez en cuando miro los nuevos que voy encontrando a ver si tienen cierta calidad. Como sé que me van a llover preguntas al respecto, me anticipo: me parece que el Jamón Cocido con Aceite de Oliva de Argal y el Jamón Cocido Extra Bienestar de El Pozo, ambos en formato de barrita mini, tienen una calidad aceptable y son alternativas interesantes para comer con moderación. Si alguien piensa que tengo predilección por una marca o por otra, se equivoca, y como muestra, lo que escribí de un producto de El Pozo hace poco en este artículo. Simplemente analizo productos sin importarme la marca comercial que tengan, y tan pronto hablo mal de un producto de un fabricante como bien de otro del mismo fabricante. Me importa la composición y los valores nutricionales, no la marca.
Pero vamos al lío, a ver como se las gasta la abuelita con sus recetas... El producto en cuestión del que voy a hablar hoy es el "Maxi York Hacendado" de 2Kg, elaborado por Casa Tarradellas, S.A. Como pude apreciarse en la imagen del producto, aspecto de jamón cocido, color de jamón cocido, la palabra "YORK" predominante en la etiqueta y además subrayada, y poco más a la vista en el expositor. Ahora bien, cuando cogemos el producto y le damos la vuelta vemos que de "York" más bien poco. La lista de ingredientes, desastrosa: Carne de Cerdo (45%), agua, fécula, proteína de soja, sal, dextrosa, azúcar, estabilizantes (E-451i, E-407), aroma, antioxidante (E-316), conservador (E-250) y colorante (E-120).
Desde el principio: ¡45% de "carne de cerdo"! ¿Cómo qué 45% de carne de cerdo? ¿Qué tipo de carne de cerdo es esta? ¿Jamón? ¿Paleta? ¿Lomo? ¿45%? Es de las concentraciones más bajas -por no decir la más baja- que he visto en un hipotético "Jamón de York". Sospecho que esto se parece más a una salchicha gigante que a un jamón de York y miedo me da pensar el tipo de "carne de cerdo" que lleva esto. Si miramos sus valores nutricionales vemos con estupor que lleva una cantidad altísima de hidratos de carbono, hasta 7,1g/100, que choca en contraposición con una bajísima cantidad de proteínas (11,4g/100) para ser, como dicen ellos en la letra pequeña, un "producto cárnico picado cocido". Un jamón cocido debe estar entre 18 y 23g de proteína de calidad por cada 100g de producto. O sea, proteína procedente del jamón del cerdo, no de la soja ni de aditivos similares. Este producto tiene aproximadamente la mitad de proteínas que un jamón de calidad, pero para colmo una parte de ellas no son proteínas de calidad procedentes de la carne, sino que proceden de la soja que lleva añadida como aditivo.
Composición del Maxi York Casa Tarradellas de Mercadona
Por si no te ha quedado claro, este producto que parece jamón de york es en realidad una mezcla de carne de cerdo de corte sin determinar con agua, patata, azúcar, soja y algunos aditivos para darle ese olor y color rosa característicos del jamón cocido. El E-451i son los fosfatos. Yo suelo comprar jamón cocido sin fosfatos, como el Bonnature de Argal o el Jamón Cocido sin Fosfatos de Carrefour. ¿Para que necesitamos aditivos en un producto que puede no llevarlos? ¿Para que dure más? Yo no necesito que el jamón cocido me sobreviva... Si al distribuidor se le pone malo, que compre menos. El E-407 es carragenina, un emulsionante que en ocasiones se ha relacionado con úlceras y cáncer, aunque de uso absolutamente legal como es lógico. El E-316 es eritorbato de sodio, un antioxidante que previene la oxidación de ciertas grasas -para alargar la vida del producto. El E-250 es Nitrito de Sodio, que previene el desarrollo de la bacteria del botulismo en la carne. Aunque de uso legal en Europa, su uso está restringido en algunos países por ser un potencial cancerígeno. La HACSG (Grupo de Apoyo para Niños Hiperactivos) recomienda que no se use. Por último, el E-120 es un colorante alimentario procedente de la cochinilla hembra, que puede causar reacciones alérgicas y cuyo uso también desaconseja la HACSG. De modo que si tienes un hijo hiperactivo, este producto no parece adecuado. Que nadie me malinterprete: todos estos aditivos son de uso absolutamente legal y no hay nada que denunciar en ese sentido. Ahora bien, un producto cuyo usuario más probable es un niño, no debería contener sustancias desaconsejadas por los expertos en hiperactividad infantil. De hecho, debería ser lo más natural posible, algo que este producto desde luego no es.
Entiendo que este producto es barato (en torno a 2€/kilo) y que parece una compra fácil y que para muchas personas esto es desafortunadamente lo más importante en las actuales circunstancias, pero existen alternativas a estos productos altamente procesados, especialmente para niños. En el propio Mercadona, por un poquito más y en el entorno de los 3€/Kg  (según precios de la web de Mercadona publicados el 22/09/2015) se puede comprar hígado fresco, chuletas de aguja frescas, codillo, jureles o sardinas, por mencionar solo algunos alimentos infinitamente más nutritivos, absolutamente frescos y -a priori- sin aditivos.
Permíteme dos minutos más de tu tiempo para convencerte -especialmente si tienes hijos- de la importancia de consumir productos frescos en casa. No voy a negarte que hervir un poco de pasta y aderezarla con tomate frito de bote y este preparado cárnico sea rápido, sencillo y barato, y además te solucione una comida de los niños que para colmo probablemente disfruten. No hay duda de que se trata de una comida que les proporciona energía y les mantiene vivos, pero ¿les proporciona salud a largo plazo? Yo creo, en base a todo lo que he leído e investigado, que la respuesta es un rotundo "no". Esto es algo sobre lo que hablo bastante en mi libro Adelgazar sin Milagros y sobre todo en mi libro La gran mentira de la nutrición, así que tampoco voy a repetirme más de la cuenta aquí, pero sí voy a dejar algunas pinceladas para que entiendas de lo que hablo si no has leído estos libros.
La pasta, el tomate frito y este preparado cárnico que nos quieren vender como si fuese jamón cocido son todos alimentos altamente procesados. Cada uno de ellos ha perdido nutrientes en el camino hasta el plato de tus hijos, y en ocasiones los efectos que tienen sobre el organismo son muy distintos después de haber sido procesados. Por ejemplo, el trigo entero se digiere parcialmente de manera relativamente lenta y, sin embargo, la pasta que se fabrica con el trigo procesado, sin cáscara, se digiere de manera íntegra y se asimila muy rápidamente. Esto significa que se convierte en glucosa a toda velocidad y por lo tanto eleva el nivel de glucosa de tus hijos en sangre, forzando al páncreas a segregar insulina para reducir de inmediato un nivel peligrosamente alto de azúcar en sangre. La insulina atrapa esa glucosa en exceso y la lleva al hígado, donde se convierte en grasa, que posteriormente será almacenada en el tejido adiposo de tus hijos. La segunda parte es que cuando la glucosa baja en sangre como efecto del exceso de insulina, el cerebro reacciona pidiendo más alimento para estabilizar el nivel de glucosa, en este caso hacia arriba, y como resultado tus hijos vuelven a tener hambre un rato después de haber comido. No necesitan energía, te lo garantizo, pero el tejido adiposo no se abre para liberar la grasa que tienen almacenada porque todavía queda insulina en la sangre y mientras haya insulina la grasa no se libera. Esto, de manera ocasional no plantea un problema, pero de manera continuada, merma su figura y su salud y les puede derivar en síndrome metabólico y diabetes, especialmente si todas sus comidas tienen una gran cantidad de carbohidratos de asimilación rápida (pastas, dulces, bollería, azúcar, bebidas azucaradas, zumos, etc.).
En el extremo opuesto tenemos un kilo de sardinas con un poco de ensalada o verduras a la plancha, que viene a costar lo mismo que el plato de pasta con tomate y carne procesada, pero que se tarda más en preparar, ensucia más la cocina, hace más humo al cocinarse y para colmo huele, y por si fuera poco a los niños hay que convencerles de que lo tomen en lugar de recibir sus carantoñas por darles comida basura. Sin embargo, comiendo sardinas con ensalada o con verduras -por poner un ejemplo- tus hijos comen alimentos frescos, sin procesar, sin aditivos, con nutrientes de alta calidad, que no disparan sus niveles de insulina, que les aportan más y mejores vitaminas y minerales. En concreto, las sardinas por sí solas aportan proteína de calidad, grasa de calidad (habrás oído hablar de los famosos ácidos grasos Omega3), hierro, magnesio, potasio, fósforo, cinc, yodo, Vitaminas B1, B2, B3, B9 (habrás oído hablar del famoso ácido fólico), B12, A, D, y E. Aunque no es la parte comestible, en las pequeñas espinas que ingieran también hay calcio. Las verduras, además de algo más de vitaminas y minerales, le aportarán carbohidratos de asimilación lenta, mucho más importantes para su desarrollo que los de asimilación rápida presentes en la pasta, pues liberan energía de manera pausada. Nada en su cuerpo sufre estrés, no es necesario que se segregue ninguna hormona de manera rápida ni abundante, y para colmo su digestión será infinitamente más placentera, amén de que no tendrán sensación de hambre al poco tiempo de haber comido pues no se producirá ningún pico ni de glucosa ni por consiguiente de insulina.
Ahora que lo sabes, puedes seguir optando por creerte las mentiras de la abuelita de Casa Tarradellas o puedes hacerle un guiño al carnicero y al pescadero y apostar por la salud de tus hijos a largo plazo ofreciéndoles alimentos frescos de calidad cuando coman en casa. Para comer porquería tienen miles de oportunidades en la calle, y conforme crezcan, muchas más.
[jetpack_subscription_form show_subscribers_total=0 title="¿Te ha gustado este artículo?" subscribe_text="Suscríbete al blog ahora de manera gratuita para recibir en tu correo electrónico los próximos artículos que vaya escribiendo dejándome tu dirección aquí. No la usaré para nada ajeno al blog ni recibirás correo basura mío, y podrás darte de baja en cualquier momento haciendo un sólo click. Además, solo por suscribirte al blog podrás leer dos capítulos de mi libro La gran mentira de la nutrición de manera absolutamente gratuita, que creo que te gustarán bastante si tienes interés en cuidarte o cuidar de tu familia. También te agradezco que compartas este artículo en las redes sociales para darle difusión y llegar a más personas." subscribe_button="Suscríbete ahora!"]




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada