domingo, 18 de octubre de 2015

El Placer de la Lectura





El Placer de la Lectura


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Francia ataca con fuerza al trono de la novela negra nórdica. Este otoño cuatro de sus máximos exponentes comparten mesa de novedades en las librerías. Fred Vargas con sus Tiempos de hielo sigue con su comisario Adamsberg investigando sorprendentemente  un crimen sucedido en Islandia que guarda relación con Robespierre, Alex de Pierre Lemaitre es reeditado por Alfaguara ahora continuando con el comandante Verhoeven quien se ocupa de localizar a Alex, una mujer desaparecida que agoniza en un almacén abandonado , Olivier Truc nos lanza otro misterio ubicado cerca del círculo polar ártico y Bernard Minier  relanza su saga del comisario Servaz con No apagues la luz. A la espera de leer a Lemaitre y Truc comparamos a Vargas con Minier:
¿Qué tiene en común un jabalí con hocico infantil y una roca tibia en Islandia? A Robespierre. Bajo esta curiosa ecuación construye Fred Vargas  su nueva obra "Tiempos de hielo". La autora de novela negra francesa más vendida retoma las aventuras del enrevesado Comisario Adamsberg proponiéndole un reto a su altura. Sin ser un thriller, ya que únicamente hay un par de escenas de acción, la francesa sigue fiel a su estilo, es decir una novela reposada en su mayor parte, en la que la intriga subyacente impregna todos los aspectos de la investigación.
Lejos del efecto pintoresco y cuasi fantástico de Fred Vargas, Minier es terriblemente terrenal, duro, ominoso e indispuesto a las concesiones emocionales. En sus libros anteriores Bajo el hielo y El círculo encontrábamos el enfrentamiento del comisario Servaz con Hirtmann, un austriaco odioso empeñado en provocarle y damnificarle de toda forma posible. Tal daño le ha llevado a Servaz a permanecer unos meses en una clínica para policías con problemas emocionales. La razón ha sido la llegada por mensajero del corazón de su mujer amada, Marianne. Sin embargo este no es el tema de la novela, realmente esta obra es una pausa en la saga de Hirtmann que solo se aborda al principio y al final.
Trama de Tiempos de hielo
Alice Gauthier, una respetable profesora de matemáticas de sesenta y seis años, aparece muerta en su bañera; todo parece apuntar a un suicidio, pero ciertos detalles, como un extraño signo trazado en el lugar del suceso, hacen pensar que quizá haya algo más detrás de su muerte, por lo que el caso es derivado al equipo de la Brigada Criminal del comisario Adamsberg. Al poco, una mujer dice haber enviado una carta que la muerta había escrito a un tal Amadée Masfauré..., cuyo padre se habría suicidado dejando un signo similar. Las sospechas se confirman al comprobar que ambas muertes tenían algo más en común: las dos víctimas formaban parte de una trágica expedición a una remota e inexplorada isla de Islandia, diez años antes…
Un extraño club de admiradores de Robespierre, viejos rencores familiares, pistas falsas, reminiscencias de antiguos mitos nórdicos…, y la imbatible sagacidad de Adamsberg y su brigada son los ingredientes de la magnífica nueva obra de la reina de la novela negra europea.
Trama de No apagues la luz
Aquí la protagonista principal es Christine, una locutora de radio que una nochebuena encuentra una nota en su buzón de alguien que va a suicidarse y que ella puede impedirlo. A la vez Servaz recibe la llave magnética de una habitación de hotel sin más información.
Con este comienzo Minier construye ambas tramas dosificándolas de la forma correcta para que avancen simultáneamente. Christine irá viendo como su vida se va destruyendo por completo en pocos días mientras Servaz descubre que en esa habitación hubo un suicidio un año atrás. El argumento se va complicando sumando personajes, líneas de investigación, la profusa documentación sobre asuntos paralelos y mucha intriga, mucha tensión.
Construcción de Tiempos de hielo
Fred Vargas incorpora múltiples referencias a sucesos pasados y a menudo desconocidos, para eso el docto Danglard servirá de referente. Esto llevará a Adamsberg a mezclar el racionalismo del siglo veintiuno y su avanzada tecnología flirteando con los mitos islandeses y la época de la Revolución Francesa en una línea del tiempo saltarina hacia adelante y hacia atrás en la que las asociaciones de ideas semejan una maraña de algas imposible de desentrañar.
Mención especial merece la traducción muy equilibrada y difícil hecha por Anne Hélène Suárez. ¡Gran trabajo!
Original, visceral, desnuda e irreductible es una obra del género negro que engancha por no atenerse a nada salvo a lo que la autora quiere transmitirnos y a su especial modo de hacerlo. Nada pesan en ella los más de cinco millones de libros vendidos, las traducciones a más de treinta lenguas, las adaptaciones al cine y a la televisión, el éxito comercial y de crítica, los periódicos de todas partes que compiten por alabar la originalidad de las tramas, la densidad de caracteres, la escritura refinada y sugerente, salpicada por aforismos escalonado, no, nada de eso vale para ella, salvo escribir cómo le apetece… y sólo así nos subyuga una vez más.
Construcción de No apagues la luz
Minier ha escrito una obra basada en la cantidad de información, de tensión y de dolor. Es capaz de mantenernos pegados a las páginas del libro (casi seiscientas) sin parpadear. Pero lo mejor que ha hecho es retorcer el argumento varias veces intercambiando los papeles de sus protagonistas para nunca sepamos el terreno que pisamos. Cada nueva parte de la novela nos hace replantearnos las anteriores, demostrando que no hay buenos o malos o blanco o negro, todos son víctimas y verdugos por más que se esfuercen en disimularlo.
Una entretenida novela negra no apta para cardíacos ni lectores delicados.
Conclusión
Dos magníficas obras de género negro con perfiles diferentes. Vargas se apoya en lo oculto, misterioso y fantástico mientras Minier solo teme a la condición humana. Dependiendo del interés por lo simplemente terrenal y psicológico o por lo espiritual y reservado el lector podrá elegir entre ambos

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Este septiembre pasado llegaba a nuestras librerías un nuevo libro de Henning Mankell, el que había estado escribiendo tras la noticia de que padecía un cáncer grave, posiblemente incurable. El texto se compone de una serie de fragmentos en los que el autor vierte opiniones o recupera momentos de su vida que, a partir de esa revelación, ve bajo una luz distinta, adjudicándoles un nuevo sentido. Ahora que la enfermedad ha impuesto un desenlace irrevocable, el lector también verá con otros ojos las preocupaciones, los miedos y las esperanzas de un hombre que encontró en la escritura la forma de no dejarse devorar por las arenas movedizas de la desolación.
Los episodios que se recuperan de la memoria no se presentan en orden cronológico ni agrupados por afinidad, sino que van surgiendo de forma caprichosa. Sin embargo, Mankell encuentra siempre la manera de usarlos para alumbrar alguna idea o compartir algún sentimiento. Sirven para su propósito los recuerdos de veranos de la infancia en una pequeña isla, los de las aventuras de juventud en París o España, o los de sus largas estancias en África como director de teatro.
Son frecuentes los capítulos que utilizan una atractiva introducción histórica o que relacionan la reflexión subyacente con el curso de su enfermedad. Se nos recuerda, así, el descubrimiento de los rayos X y sus desconocidos efectos cancerígenos; o el error que supuso la aniquilación de los gatos de la ciudad de París durante la peste de 1348, creyéndoles culpables de la plaga en lugar de a sus víctimas naturales las ratas. Esa duda ante algunas irreflexivas decisiones históricas se convierte en pesimismo al comprobar la ceguera de una sociedad que acumula residuos radiactivos dentro de una montaña como legado para futuras generaciones.
La fluidez narrativa, presente siempre, se sustenta en ocasiones en recursos propios de la ficción. Así, por ejemplo, en uno de los textos más redondos se mezclan hábilmente la búsqueda de ambientación para una de las novelas protagonizadas por el comisario Wallander; el paisaje de dunas entre las que asoma la torre de una iglesia que permanece oculta bajo la arena; y la lectura nocturna, protegida del viento exterior y a la luz de las velas, de un texto en el que se relata el comportamiento heroico de los habitantes del pueblo al rescatar, a mediados del siglo XIX, a la tripulación de un barco encallado. Incluso el pulso del escritor de intriga se hace patente en muchos momentos, como el del rescate del cadáver de una niña de entre los hielos; el del angustioso despertar una noche de la infancia; o el del extravío en las profundidades de un bosque.
La mirada de Mankell se posa en momentos puntuales y significativos, aunque también es capaz de abarcar inmensos intervalos de tiempo: desde un pasado lejano, objeto de estudio de la arqueología, a un futuro de decenas de miles de años en el que nuevas glaciaciones vendrán a demoler los paisajes y las culturas. Pero, en cualquier caso, es en el contacto con sus semejantes donde el autor encuentra motivos para la esperanza en un mundo en el que la solidaridad, la búsqueda de la paz, y la defensa de los derechos más elementales sean prioritarias. La idea de que formamos con los otros un proyecto común aparece especialmente en el capítulo en que recuerda la visita a un teatro griego vacío: "Allí, en Tasos, descubrí algo obvio, que mi identidad estaba vinculada a la de otros, los que me precedieron y los que vendrán". Y en otro lugar del libro afirma: "Llevo en mi interior a vivos y muertos, y supongo que, de la misma manera, yo también existo dentro de otros que se reconocen en mí".
Un espléndido y conmovedor colofón a la obra de quien ha sido el indudable detonante del boom de la novela negra nórdica, y un constante ejemplo de activismo altruista.

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Esta es la primera novela de la serie cuyo protagonista es el policía sueco Kurt Wallader.  En ella se desarrollan dos importantes casos a resolver, dos asesinatos que directa o indirectamente se sospecha que tienen que ver con extranjeros, refugiados o no. Los dos casos, aunque no tienen nada que ver el uno con el otro, sí tienen un telón de fondo común: la situación de los extranjeros residentes en Suecia.
Dos ancianos granjeros de vida sencilla en una granja algo alejada sufren una gravísima y cruel agresión con resultado letal.  El móvil no está claro porque no parece que les hayan robado y son gente que no parece tener enemigos. Las pistas llevan a un callejón sin salida y el caso tarda en encontrar resolución. Mientras tanto, interfiere un caso con mucha más prioridad, según las autoridades. El brutal asesinato de un refugiado somalí y el atentado contra un campo de refugiados dispara las alarmas y Wallader se ve obligado a abandonar en una vía muerta sus investigaciones sobre la pareja de granjeros, para volcarse de lleno con su equipo en la resolución de este nuevo caso.
La actividad policial del protagonista se ve muchas veces interrumpida o salpicada por asuntos privados, por otra parte muy cotidianos, da igual que sea sueco como español o francés. Un padre en los comienzos de la senilidad, que le abruma con continuas llamadas y conflictos; una esposa que se ha divorciado de él, harta de compartirle con el Cuerpo de Policía; una hija en plena fase de rebeldía, que no quiere saber nada de él, aunque a veces aparece repentinamente...y los problemas domésticos de un hombre solo, necesitado de apoyo moral, que sólo recibirá de algunos de sus compañeros policías.
Con ello, Mankell, además de entrelazar dos investigaciones y mucha acción, introduce dos factores humanos: uno, el recordatorio de que un policía es un hombre con los mismos problemas y necesidades que los demás; y luego, el de los refugiados, gente que huye de países en guerra o bajo regímenes totalitarios, y que son acogidos formalmente pero tampoco son aceptados por la población, siendo objeto de sospecha y pagando, generalmente, justos por pecadores.
Mankell, por medio de su protagonista plantea el telón de fondo del tema de los límites de la acogida de refugiados y los medios que se ponen a disposición de la población para darles una mínima dignidad, mostrando cómo las autoridades e instituciones de su país ( aunque podríamos generalizar en muchos casos) presentan una fachada de humanitarismo en su aceptación casi ilimitada de refugiados, mientras que la práctica diaria viene a corroborar la ausencia de medios para que su estancia sea soportable y las condiciones de vida reales no se asemejen a un campo de concentración. Y toda la novela está ambientada en 1990. Los años han pasado pero los gobiernos parecen no haber progresado demasiado en cuanto a su actitud ante este grave problema, que se suma al problema inmigratorio.
Así, Wallader es un policía muy cercano al lector, con problemas muy semejantes, y a la vez, los casos que investiga tampoco son completamente ajenos, aunque sucedan en Suecia.
La novela se lee muy bien, quizás el lector español se confunda un poco con los nombres y apellidos suecos, pero por lo demás, es ágil y amena, muy bien estructurada y verosímil.

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«Con múltiples voces y una riquísima variedad de registros, cuando uno acaba de leer esta monumental novela, piensa de qué mente puede salir este libro tan estimulante, esta proeza narrativa que no se parece a nada y que, por fin, insufla aire fresco al aburrido panorama literario. Un verdadero prodigio.»

Ayer conocimos la magnífica noticia de que la novela de Marlon James que Malpaso va a publicar en el primer trimestre de 2016, "Breve historia de siete asesinatos", ha obtenido uno los galardones literarios más prestigiosos del mundo anglosajón.
Esta novela está inspirada en el intento de asesinato del cantante Bob Marley el 3 de diciembre de 1976, unas semanas antes de las elecciones generales en Jamaica, cuando siete hombres de West Kingston irrumpieron en su casa con metralletas.
A través de diversos personajes, entre testigos, diputados, agentes del FBI, camellos y hasta fantasmas, James recuenta en forma de biografía oral imaginada ese mítico suceso, que alejó a Marley de su país durante dos años.
Marlon James, nacido en Jamaica hace 44 años y residente en Minneapolis, Minnesota, calificó su victoria de ayer como «surrealista».
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El tremendo calvario vivido por el escritor David Vann en un puerto mexicano, núcleo del narcotráfico, mientras intenta rescatar su velero averiado. Un cambio de registro del autor de Sukkwand Island.

Antes de triunfar como novelista, David Vann organizaba cruceros y chárteres educativos a bordo de su velero. En una de estas travesías su navío, averiado, quedó varado en Puerto Madero, un enclave dejado de la mano de Dios, centro del narcotráfico mexicano y territorio de prostitutas y policías corruptos.
El increíble calvario que vivió el autor para intentar rescatar su barco hacen de estas memorias un thriller de alto voltaje. A lo largo de varias semanas de parada obligada, David Vann debe lidiar con un grupo de piratas que asaltan la embarcación, un extravagante intérprete local, un fastidioso y arrogante capitán de puerto, un capo que sueña con la Isla de Pascua, una seductora joven que juega a volverle loco y un trío de prostitutas, persuasivas como sirenas, que, junto a varios niños limosneros y algún pescador borracho, visitan a diario el velero varado.
Vann, al que todos los lugareños conocen ya como el «Cajero Automático», subestima de lo que este lugar es capaz, llegando a poner varias veces su vida en peligro. Cuando finalmente se encuentra tumbado en el suelo con una pistola apuntándole a la cara se ve obligado a tomar una decisión definitiva.

La crítica ha dicho...
«Como Melville, Faulkner y McCarthy, Vann ya es uno de los grandes escritores americanos.»
ABC
«En Vann hay algo que lo aproxima a la estirpe melvilliana de la novela americana contemporánea que señaló Harold Bloom.»
El País
«Leer a David Vann representa, por así decirlo, un calvario fascinante, que nos oprime por las dificultades del acto en sí.»
Que Leer
«Uno de los mejores escritores de su generación.»
Le Figaro
«Vann es un agitador de almas a la intemperie.»
Leer
«Para leer y releer [...].Vann es un hombre que hay que seguir de cerca.»
The Economist
«Un grandísimo escritor.»
The Irish Sunday Independent
«Sigue el rastro del mismo territorio salvaje de Joseph Conrad y Cormac McCarthy: la violencia y la perversidad en las entrañas de lo que llamamos naturaleza humana, el salvajismo animal que forma parte de nuestra primera herencia.»
The Observer
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«El debut de Chast en la novela gráfica -una memoir sobre sus padres ancianos- es un trabajo de profundidad emotiva que no nos podemos perder. Poderoso y agudo, esta novela gráfica sale del alma.»
The Guardian

Finalista en 2014 del National Book Award.
Elegida mejor novela gráfica de 2014 por Amazon y Goodreads.
¿Podemos hablar de algo más agradable?, de Roz Chast, es una reflexión sobre las relaciones familiares en la línea de Alison Bechdel con su Fun Home.
En este libro, Chast rinde homenaje a sus padres, bucea en sus raíces narrando la historia de la llegada de sus abuelos a Estados Unidos. Pero el libro está centrado sobre todo en sus padres: el amor profundo que existió entre ambos, la codependencia entre ellos, la decadencia física de los ancianos y sus últimos días en un geriátrico. Frente a esto, ¿cuál es la reacción de un hijo?
Dice Roz Chast: «No todo mi trabajo es autobiográfico. Depende del proyecto. Prefiero trabajar con material de la vida real. Creí que el tema de ¿Podemos hablar de algo más agradable? era interesante, con aspectos dolorosos, pero también con humor, un modo natural de lidiar con la muerte. El humor no hace que las cosas sean más placenteras, pero sí que sean más tolerables.»
Roz Chast narra cómo vivió los últimos años de vejez de sus padres. Una madre que solo fue una madre y nunca una amiga. Un padre con quien siempre se sintió más conectada. Esta novela gráfica nos hace replantearnos cómo viviremos esos años que vendrán, como hijos y como padres.
La crítica ha dicho...
«Roz Chast siente y dibuja nuestro dolor. Nuestras preocupaciones neuróticas y nuestros miedos genuinos, nuestras ansiedades mundanas, nuestros sueños y pesadillas, nuestras inseguridades y nuestros sentimientos de culpa. Pero lo hace de un modo divertido, ameno y entrañable, de tal forma que miles de lectores creerán que está hablando de sus vidas.»
The New York Times
«El universo de Roz Chast se muestra al completo en esta memoir acerca de la decadencia familiar: un padre sumiso y una madre arrolladora que sufren todo tipo de achaques propios de la vejez. Demencia, caderas rotas, úlceras... Nunca el abismo de envejecer se había tratado con tanta desnudez, inteligencia y sobre todo, sentido del humor. Leemos sobre la risa y la histeria de las situaciones sobre la desesperación, el amor, la rabia y la culpa, toda la gama de sentimientos dibujada con absoluta honestidad.»
Alison Bechdel, autora de Fun Home
«Deberías salir corriendo a comprártelo.»
The Washington Post


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