domingo, 17 de enero de 2016

Iniciativa Debate Público






Iniciativa Debate Público


Posted: 17 Jan 2016 09:18 AM PST

clases la Uni en la calle ccUna de las clases de la iniciativa La Uni en la Calle. FERNANDO SÁNCHEZ
Toño Fraguas | La Marea | 17 enero 2016
[Este artículo aparece en el dossier que la revista La Marea del mes de enero dedica a la Filosofía, a la venta en quioscos y aquí]
Una razón para explicar el ostracismo en el que ha caído la asignatura de Filosofía hay que encontrarla en la idea de que la formación académica debe dar prioridad a preparar al alumno para aquello que supuestamente necesitan las empresas. El programa electoral de Ciudadanos, por ejemplo, detecta un "gran desajuste entre lo que se aprende y las habilidades y conocimientos que demanda el mercado de trabajo". El PP, por su parte, recuerda que su sistema educativo apuesta por la "empleabilidad" de los estudiantes. En todo el espectro ideológico se pueden encontrar similares opiniones.
Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), la Filosofía ya sólo es obligatoria en 1º de Bachillerato, por lo que, gracias al Partido Popular, es posible que un alumno de 16 años culmine la Educación Secundaria sin tener la más mínima noción de esta disciplina. La asignatura desaparece de cuarto de la ESO, donde es sustituida por Religión o Valores Éticos. Además, en 2º de Bachillerato, la Historia de la Filosofía debe competir como optativa junto a otras 15 materias.
Pero la regresión en los planes de estudios comenzó mucho antes de la tramitación de la LOMCE. Hace ya 20 años, en 1995 ?en los estertores del último mandato de Felipe González y tras el paso de tres ministros por la cartera de Educación en apenas cuatro años (Alfredo Pérez Rubalcaba, Gustavo Suárez Pertierra y Jerónimo Saavedra)?, cientos de estudiantes universitarios, animados por el eslogan de Pienso, luego estorbo, se echaron a las calles de Madrid en protesta por la aplicación de la LOGSE, que suponía la reducción del Bachillerato de tres a dos años y la consiguiente merma en la asignatura de Filosofía.
Tanto con el PSOE como con el PP, la materia ha sido progresivamente arrinconada de los planes de estudio. ¿Responde dicho arrinconamiento a una estrategia planificada? Maite Larrauri es categórica: "No creo que haya una estrategia definida, pensada, por parte de unas mentes privilegiadas. El hecho de que la progresiva ausencia de Filosofía en la enseñanza media pueda acarrear que nuestros jóvenes carezcan de herramientas analíticas y críticas frente a las ideologías no nos puede hacer pensar que era eso lo que se proponían quienes llevaron a cabo este desafuero. Sería concederles demasiado. Creo que hay desconocimiento, ignorancia, falta de reflexión en quienes manejan los currícula de la enseñanza. Estos mismos defectos existen igualmente cuando se añaden asignaturas, o cuando se modifican los programas".

Movilizaciones en la calle

La reducción de la disciplina supone un evidente mazazo para las expectativas laborales de los estudiantes universitarios de Filosofía; pero no es ésta ni la única ni la primera motivación de la movilizaciones que se han venido desarrollando en los últimos meses, con acciones como la de Filosofía en la Calle (en la que profesores y alumnos de instituto y universidad dieron clases en varias plazas de Madrid) y con la campaña de Internet #SalvemosLaFilosofía que, en el momento de la redacción de este texto, llevaba recogidas a través de la plataforma Change.org más de 160.000 firmas. Enrique P. Mesa, profesor en el instituto madrileño El Espinillo, presidente de la Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid y promotor de la recogida de firmas, pide que la asignatura de Ética vuelva a ser materia común en Secundaria, y que Historia de la Filosofía vuelva a ser obligatoria en 2º de Bachillerato: "Recortar la Filosofía significa minimizar la enseñanza del pensamiento crítico y empobrecer la democracia. Implica imponer un modelo social de individuos sumisos".
Los pilares de la filosofía son la curiosidad, la duda, el diálogo y la autonomía personal. Un sistema educativo que olvide esta materia deja de ser una herramienta de transformación social. La educación queda así a rebufo de exigencias laborales de corto y medio plazo, apuntalando un determinado modelo de sociedad de consumo masivo y crecimiento insostenible. Los alumnos sumamente empleables son aquellos que no se cuestionan la realidad, que no dudan, no piensan autónomamente ni plantean demasiadas preguntas.
Quizá ese sea el perfil de trabajador que requieren las empresas pero, ¿es ése el prototipo de ciudadano que requiere la sociedad? Sus necesidades e intereses no tienen por qué coincidir con los de los mercados. Y el deber del sistema educativo no es formar trabajadores, sino ciudadanos. También cabe preguntarse si rasgos definitorios de la filosofía, como la originalidad, la innovación y la creatividad, no son deseables para nuestras empresas. ¿Cómo se puede tener una idea nueva si ni siquiera sabemos qué es una idea?
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Posted: 17 Jan 2016 07:56 AM PST
Santiago Alba Rico * | Cuartopoder |16/1/2016
Empiezo de un modo un poco pedante, pero enseguida se me entenderá bien.     
Quizás porque me estoy volviendo conservador, o porque siempre lo he sido, creo firmemente en los modales y las formas como en necesarios adminículos de reconocimiento del otro y de la jerarquización del espacio. Las sociedades humanas gestionan los cuerpos y los lugares, así como la relación entre ellos, y ni la liberación de los cuerpos ni la desacralización de los recintos puede hacernos olvidar, por ejemplo, las diferencias enfermo/sano o viejo/joven ni la muy elemental, dentro/fuera o arriba/abajo. Expresamos nuestras categorías culturales y políticas, nuestro concepto de la vida y del orden, a través de esa diferencias y de su inscripción en un espacio concreto. Digamos que entre, por un lado, la liturgia paralizadora del Templo o el culto religioso al cuerpo del Emperador y, del otro, el cuerpo a cuerpo de la batalla final entre las ruinas, caben combinaciones -entre cuerpos y espacios- más o menos igualitarias y progresistas, a condición de aceptar que la idea de cultura está asociada a este juego discriminador. Quiero decir que no creo -y no quiero- que se pueda hacer cualquier gesto en cualquier sitio. Eso es lo que llamamos obsceno en su sentido etimológico; lo que está "fuera de escena", lo que no encaja en un espacio concreto, el gesto disonante o discordante en relación con su contexto local. Se puede y se debe redefinir socialmente la obscenidad, pero este concepto es inseparable del reconocimiento horizontal entre iguales discretos (es decir, provistos de cuerpos diferenciados) y del reconocimiento vertical de lugares consensuales (es decir, investidos de autoridad impersonal o colectiva).
De manera muy sencilla: en cualquier otro mundo posible quiero poder escuchar en reverencial silencio la Séptima de Shostakovich sin que suene un teléfono móvil; y quiero escuchar, en cambio, un concierto pop saltando, aullando y bebiendo alcohol. En cualquier otro mundo posible quiero que siga siendo obsceno fumar en los hospitales, pero quiero también que se acepte que, si es indispensable curar allí, es mejor cuidar en casa – y morir en la propia cama -. Quiero que en las aulas sea obsceno pegarse, insultar, mandar un whatshap, pero que la atención de la escucha se imponga en virtud de la autorevolezza de la enseñanza misma, y del amor a los alumnos, y no de la desnuda autoritá represiva del maestro o del director. Quiero quedarme sin habla ante la imponente belleza de la montaña y protegerla, por tanto, de la profanación de la especulación y de las excavadoras. Quiero entrar de puntillas, con ansias en amores inflamada, en el dormitorio de mis niños; e indefenso y seguro, con ansias en amores inflamada, en la alcoba del amado; y quiero, por tanto, que el hogar -fuego y sexo- sea inexpugnable para los bancos y los ejércitos. En cualquier otro mundo posible, quiero que se distinga claramente entre un museo, un estadio, un cementerio, una plaza libre, un mercado, una universidad.
Por las mismas razones quiero – y, aun más, exijo – que se respete el Parlamento. Quiero que se reconozca la especificidad autorizada de ese recinto. Ahora bien, por eso mismo es necesario identificar claramente su fuente de autoridad y distinguirla sin ambigüedades de la de – por ejemplo – una Iglesia. Para los creyentes una iglesia es respetable porque es sagrada, y ello en virtud de los misterios que ocurren en su interior; lo es – digamos – porque está habitada por Dios. La creencia de los creyentes se nos impone incluso a los que no lo somos a través del espacio físico del templo, y cuanto más viejo es, cuanto más tiempo venerando común se ha acumulado entre sus muros, más respeto universal merece: hay que estar antropológicamente chiflado para querer derribar la catedral de Burgos o la mezquita de Ibn Tulun.
Un Parlamento no merece menos respeto; merece el mismo o más, a condición de que lo sea. Cristo irrumpió en el Templo de Jerusalén – recordemos de pasada – cuando se convirtió en un centro comercial. Pero aclaremos que un Parlamento es respetable exactamente por lo contrario que hace respetable a una iglesia: porque no es un espacio sagrado; porque es un espacio laico. Es decir, por la relación exterior que mantiene con el laos, el término que utilizan los griegos para nombrar al pueblo. El Parlamento no es respetable por los misterios que ocurren en su interior ni por los hombres y mujeres concretos que lo habitan. Si el Parlamento se desconecta de ese exterior concreto o se conecta con un exterior misterioso y jeroglífico (el Ibex35, la banca alemana o el FMI) deja de ser laico para convertirse en obsceno y, en consecuencia, en un lugar profanado o no respetado. Si se desconecta del laos para conectarse a un misterio o a una persona, se convierte en una Iglesia. Este proceso de desplazamiento y secuestro es lo que Marx y Freud, en campos diferentes, llamaban "fetichismo". Mantener una relación fetichista con el espacio que habitan los representantes del laos es vaciarlo de todo sentido y constituye, de esa manera, una imperdonable  falta de respeto.
Seamos serios. Hasta que entraron rastas, camisetas y bebés, el Parlamento – aparte algunos admirables islotes de chocante dignidad – era un lugar fundamentalmente obsceno en el que los gestos, las palabras y los indumentos se ajustaban sin chirridos a su falsa sacralidad. Nada parecía obsceno porque era el lugar mismo el que estaba fuera de lugar. Nos habían acostumbrado de tal modo a que la realidad se quedara en el exterior que cuando por fin ha entrado en su recinto, a muchos nos ha parecido una alucinación. A mí, sí, me ha parecido una alucinación, hasta el punto de que, mientras seguía desde muy lejos la sesión, escribí a algún amigo diputado un mensaje de Telegram temiendo que lo sacaran a gorrazos: pero qué haces ahí, cómo te has colado, te van a moler a palos. No es extraño que a la derecha y sus medios la entrada de la realidad en ese lugar fuera de lugar les haya parecido, por tanto, un "show" o les haya recordado, con escándalo, a un "plató de televisión". Esos son los dos únicos mundos que conocen: o la iglesia o la televisión. Si de pronto el Parlamento no parece una iglesia tiene que parecer por fuerza un espectáculo televisivo. No. Entre la iglesia y la televisión está el Parlamento, donde debe hablar el laos, donde se hace política. Se han pasado años faltando al respeto al Parlamento, convirtiéndolo en un lugar misterioso o personalizado en el que uno podía dormirse, jugar con la tablet, ausentarse o abuchear a un representante del pueblo, pero en el que estaba prohibido hacer política; y cuando los nuevos diputados deciden respetar el lugar y politizarlo, a nuestra vieja clase parlamentaria les resulta tan extravagante, tan chocante, ¡que piensan en el circo! A mí y a muchos nos emocionó; nos pareció de pronto un lugar habitado; un lugar respetable. No es que los diputados de Podemos y de las confluencias llevaran la realidad al Parlamento; es que devolvieron el Parlamento, hasta ahora fuera de lugar, al lugar que le corresponde. Dejó de ser obsceno para ser laico. No fue un espectáculo; fue un acontecimiento.
Quiero – exijo – que se respete el Parlamento. Quiero además que se marque la solemnidad de las jornadas y de los recintos mediante gestos y símbolos. Soy cada vez más conservador. Me gustan las ceremonias. La indumentaria es muy importante. Quiero que Alberto Rodríguez, como hizo, lleve su rasta de gala; que Pablo luzca su coleta mejor peinada; Carolina, su bebé más lindo; queNagua use su euskera más pulido, Tone su galego más preciso, Xabier su catalán más vivo. Son los representantes de los pueblos, diablos, y no pueden permitirse vestir, hablar, moverse de cualquier manera.
No exijo que la derecha deje de ser ella misma, con sus corbatas, sus pelos engominados, sus falditas tableadas y sus collares de perlas. Quiero, me importa, esa diferencia. Quiero que todo el mundo tenga clara esa diferencia y escoja libremente su mundo. No exijo que se quiten las corbatas. Lo que exijo es que la vieja clase política respete el Parlamento y a los representantes de los pueblos de España; lo que exijo es que respete esa diferencia. No sólo el ABC o La Razón, no sólo Pilar Cernuda o la nublada e inofensiva Celia Villalobos, muchos de los diputados – las caras eran elocuentes – se sentían realmente ofendidos y asqueados: ¡tenían que compartir la iglesia con gente que meterían gustosamente en la cárcel!
Ese es el problema. Estoy un poco indignado, lo confieso, pero sobre todo asustado. Que la vieja clase política y sus medios de comunicación recurran a típicos esquemas de negación racista – de un empirismo bellaco y rastrero – para afirmar e imponer su propia diferencia y criminalizar la de 69 representantes de los pueblos de España revela sin duda su sentido de la democracia, pero también su falta de escrúpulos a la hora defender sus privilegios. Digámoslo así: hay, desde luego, una lucha de clases, pero también, superpuesta pero no idéntica, una lucha de almas. No les gustamos. Es su derecho. Pero es peor: les ofendemos, les agredimos, les asqueamos con nuestra presencia. No es que no aprecien o no compartan nuestro programa político. Es su derecho. Es que no les gusta nuestra forma de vestir, de follar, de querer, de cuidar, de divertirnos. No nos van ni a tolerar ni a perdonar. Contra eso – ya ha ocurrido antes – también se dan golpes de Estado, se construyen prisiones y se levantan paredones.
Dan miedo, pero por eso mismo nunca jamás nuestros 69 diputados deben parecerse a ellos. Tienen que conservar, mimar, subrayar – política, estética y ceremonialmente – la diferencia. Respetemos, por favor, el Parlamento y a quienes nos han votado.
(*) Santiago Alba Rico es filósofo y columnista.
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Posted: 17 Jan 2016 06:14 AM PST
  • Los diputados de Podemos rechazan la mayor parte de los beneficios que les ofrece la Cámara Baja, mientras que Ciudadanos prescinde de los coches oficiales y de la conexión de ADSL. Ambos partidos se quedan con iPads y iPhones.
  • Algunos diputados, como los de IU, ya renunciaron a privilegios durante la pasada legislatura, y consiguieron que se suprimieran algunos, como el plan de pensiones privado.
  • Los socialistas han anunciado que harán un uso limitado de los coches oficiales y que no serán de uso exclusivo de los cargos a los que corresponden.
Marcos Pinheiro | El Diario | 16/01/2016
Con las Cortes constituidas, la XI Legislatura comienza con dos nuevas formaciones que han prometido cambiar algunos de los usos y costumbres que han ido implantando los dos grandes partidos. Para ello quieren empezar dando ejemplo. Podemos y Ciudadanos han renunciado ya a algunos de los privilegios instaurados cuando PP y PSOE dominaban el Congreso.
Aunque no lo harán en la misma medida, es la primera vez que dos fuerzas con la presencia que tienen Podemos y Ciudadanos en la cámara baja renuncian a una serie de prebendas que se han ido aprobando legislatura tras legislatura con la única oposición de algunas voces minoritarias.
Podemos aprobó el pasado 4 de enero, en su Consejo Ciudadano Estatal, el régimen al que al que estarían sujetos sus diputados en el Congreso y que está en línea con lo dispuesto para el resto de cargos públicos.
Los diputados de Podemos tendrán una limitación salarial (tres salarios mínimos) y de las dietas para gastos. A muchas de estas dietas no se puede renunciar, así que los parlamentarios donarán ese dinero, al igual que hacen con el sobrante tras limitar el sueldo.
Tampoco van a percibir la indemnización completa que reciben los diputados de fuera de Madrid. A estos parlamentarios les corresponde una ayuda que supera los 1.800 euros, y los de Podemos solo cobrarán 850.
Además, renuncian a los 3.000 euros anuales para taxis que ofrece el Congreso, a la instalación en casa de la línea de ADSL y a las prestaciones económicas que disfrutan los exparlamentarios.
Entre las últimas prestaciones a las que se tiene derecho cuando se pierde la condición de parlamentario y varían en función de cada diputado, están la pensión pública, el mantenimiento del alta en la seguridad social o un complemento de ingresos.
Por último, los diputados de Podemos también van a limitar todo lo posible la póliza de seguros que la cámara baja pone a su disposición.
Este régimen se aplica a los 42 diputados de Podemos y a los de esa formación que estén integrados en las candidaturas de confluencia. Desde este partido explican que el resto de los parlamentarios que no pertenezcan a Podemos estarán sujetos a su propio régimen ético, aunque apuntan que será similar.
Ciudadanos, por su parte, dio el pasado viernes algunos detalles sobre cómo se organizaría su grupo parlamentario y a qué privilegios iban a renunciar sus 40 diputados en la cámara baja.
La formación naranja no usará los coches oficiales que pone a su disposición el Congreso. Según el reparto de cargos que se ha hecho hoy en la sesión constitutiva, les corresponderían tres: dos para los miembros de la Mesa y uno para el portavoz, Albert Rivera.
Podemos no estableció esta renuncia en su Consejo Ciudadano Estatal. A pesar de ello, el partido explica que en el momento en que el Congreso les ofrezca los coches oficiales, rechazarán su uso.
Ciudadanos, como Podemos, también han renunciado a la conexión ADSL para los diputados. La formación naranja, por el momento, solo ha anunciado el rechazo a esos dos puntos, los coches oficiales y la línea de internet, ya que considera algunos de los restantes, como el dinero para los taxis, necesarios para el trabajo parlamentario.
De los dos grandes partidos, sólo el PSOE ha dado algún paso hacia la renuncia de los privilegios que ofrece el Congreso, aunque de forma limitada. Los cargos socialistas con derecho a coche oficial no lo utilizarán en exclusiva. Ya lo hizo el año pasado el portavoz de grupo, Antonio Hernando, y a él se ha sumado ahora la vicepresidenta segunda de la cámara.
Aunque no renuncian a su uso, y dispondrán de ellos cuando lo necesiten, los coches que les corresponden no serán utilizados en exclusiva y se pondrán a disposición del resto de diputados del partido para cuando los necesiten.
Aunque el gesto de los parlamentarios de estas dos nuevas formaciones es relevante por el número de escaños que ocupan en el Congreso, no son los primeros en renunciar a algunos de los privilegios de los que disfrutan los diputados.
Al inicio de la anterior legislatura, diputados de IU, UPyD y ERC comenzaron a denunciar algunas de las prebendas de las que gozaban los diputados, y a renunciar a ellas, aunque en ocasiones lo hacían a título personal y no como grupo.
Una de las más importantes fue la de IU, cuya denuncia del plan de pensiones privado que tenía suscrito el Congreso desembocó en que la institución cancelase las aportaciones a ese fondo.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, anunció que sus diputados seguirían el mismo camino que los de IU. Sin embargo, a los nuevos parlamentarios no se les ofrece ya dicho plan de pensiones, que solo está vigente para aquellos que lo quieran mantener con aportaciones privadas.

Se quedan con el iPhone y el iPad

Ninguno de los dos partidos, ni Podemos ni Ciudadanos, ha renunciado al iPhone y al iPad que el Congreso entrega a cada diputado cuando comienza la legislatura. Ambos partidos justifican su decisión en que se trata de herramientas de trabajo.
Este es uno de los privilegios que más polémica ha generado en los últimos cuatro años. Los teléfonos móviles y tabletas que se entregan a los diputados no les pertenecen, pero al final de la pasada legislatura el Congreso regaló a los parlamentarios el iPhone argumentado que estaba incluido en el plan de telefonía y no tuvo coste para la cámara.
En el caso del iPad, el Congreso ofreció a los 350 diputados la posibilidad de quedarse con ellos abonando 50 euros. Para esta legislatura, el Congreso ya ha publicado el contrato para hacerse con 490 tabletas del último modelo de Apple.
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Posted: 17 Jan 2016 05:45 AM PST
"Si volvemos a abrir plantas de hospitalización cerradas, si volvemos a abrir quirófanos y contratamos al personal que se ha despedido estos años, podremos hacer todo el trabajo de calidad que los ciudadanos necesitan" aseguran Gemma Tarafa, Davide Malmusi y Pep Martí, del Comisionado de Salud del Ayuntamiento de Barcelona.
Una manifestant amb un megàfon al acabar la manifestació a l'hopital del Sagrat cor / ENRIC CATALÀUna manifestante en una manifestación ante el Hospital Sagrat Cor ENRIC CATALÀ
Gemma Tarafa / Davide Malmusi / Josep Martí Valls – Comisionado de Salud del Ayuntamiento de Barcelona | El Diario | 14/01/2016
Ahora ya conocemos lo que ha pasado en la sanidad pública estos últimos años fruto de las políticas del gobierno de la Generalitat. Han recortado el presupuesto de los centros públicos en un 14% (1.500 millones menos desde 2010), 160.000 pacientes en lista de espera para operar y 200.000 esperando una prueba diagnóstica, recortes de sueldos a los trabajadores del sector de hasta un 25% en el ICS y pérdida de 6.000 puestos de trabajo, dificultades financieras para renovar el material tecnológico y mantenimiento. Esto ha conllevado adelgazar y degradar el sistema sanitario público, recortando presupuestos, precarizando las condiciones laborales de los trabajadores y profesionales, cerrando servicios en los hospitales y en los centros de atención primaria, provocando con estas medidas pérdida de calidad asistencial, dolor, angustia y complicaciones.
Como el sistema público no podía cumplir bien con calidad y accesibilidad por culpa de estos recortes, el Govern aprovechaba para llevar a cabo su política de privatizaciones y externalizaciones dando dinero público para hacer asistencia a empresas concertadas privadas con ánimo de lucro, derivando pacientes que no podían atender los centros públicos por el cierre de servicios, a estas empresas privadas que hacen negocio con nuestra salud con dinero público. A esto nosotros lo llamamos privatizar la sanidad, que significa pagar a privados del negocio lo que debería hacer el sistema público.
Pondremos el ejemplo de Barcelona ciudad, donde tenemos concertados por el Servicio Catalán de la Salud -que es el que paga los conciertos con dinero de los presupuestos públicos- ocho hospitales. Uno de ellos, el de Vall d'Hebron es propiedad de la Generalitat, cuatro son concertados con entidades públicas (Consorcios -Hospital Clínic, Parc de Salut Mar y Dos de Maig- y Fundaciones -Hospital Sant Pau-) con participación mayoritaria de la Generalitat en sus órganos de dirección, dos son hospitales privados sin ánimo de lucro y con vocación y valores de servicio público (Sant Rafael y Plató)y un hospital que es de propiedad y gestión de una empresa multinacional privada con ánimo de lucro (Sagrat Cor). En este hospital, sus accionistas quieren a finales de año sus beneficios económicos (si no, cerrarán la empresa o pedirán un rescate) por lo que parte del dinero público que damos con su concierto no irán a hacer salud sino a manos de unos pocos accionistas.
Durante estos cinco años de crisis el gobierno ha aprovechado para recortar en un 14% el presupuesto de Salud a los servicios públicos mientras que a este hospital privado con ánimo de negocio le ha ido derivando pacientes que no podían atender al sector público recortado, aumentando a esta empresa su concierto en un 26% entre 2010 y 2014, año en el que los cuatro grandes hospitales de la ciudad y algunos de fuera tuvieron que derivar 4.000 pacientes para ser operados en este hospital privado. A esto nosotros lo llamamos privatizar los recursos públicos. Desgraciadamente, este hospital no es el único ejemplo, ya que las empresas con ánimo de lucro están presentes en todos los niveles asistenciales, e incluso mayoritarias en centros sociosanitarios, rehabilitación o transporte sanitario, entre otros.
Si volvemos a abrir plantas de hospitalización cerradas, si volvemos a abrir quirófanos y contratamos al personal que se ha despedido estos años, podremos hacer, en los centros públicos sin negocio, con el mismo dinero que teníamos en 2010, todo el trabajo de calidad que los ciudadanos y las ciudadanas de este país necesitan y tienen como un derecho. Por eso queremos trabajar con el nuevo Govern y el nuevo Parlament de Catalunya para revertir estas políticas, y para defender a capa y espada la protección de la salud y la atención en el sistema sanitario público, universal y de calidad, para defender los derechos de los ciudadanos y para no convertir la salud en una mercancía. En este camino nos encontrarán, como Ayuntamiento de Barcelona, a colaborar y responsabilizarnos para hacerlo posible.
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Posted: 17 Jan 2016 05:07 AM PST
Armando B. Ginés | rebelion.org | 16/01/2016
Para la derecha reaccionaria, cualquier idea que huela a izquierda resulta una enfermedad contagiosa que hay que evitar a toda costa. Las izquierdas huelen mal; las feministas son marimachos o tiorras; los inmigrantes siempre son presuntos delincuentes; la clase trabajadora es inculta. No extraña, pues, que Celia Villalobos, una profesional de la política del PP, tema que las rastas de un diputado podemita puedan tener piojos y representar un riesgo de contagio para su limpieza exquisita de clase alta.
Sus piojos mentales y sus prejuicios ideológicos destilan el odio característico de un fascismo latente de baja intensidad elitista que sale a la palestra cuando hay ocasión propicia para ello. Huyendo de los argumentos, tira de munición populista porque sabe que existe un consenso tácito en la cultura de a pie de calle a favor de una respetabilidad costumbrista y conservadora que prescribe lo que es correcto e incorrecto de modo sibilino. La norma no escrita dice que el hombre debe usar americana y corbata y la mujer ha de mostrarse con los rasgos femeninos que dicta la publicidad y la sociedad machista en la cual vivimos.
Las excepciones a la regla señalan que a la juventud se le permite cierta licencia underground en su indumentaria, que se pueden relajar los usos de la etiqueta los fines de semana por parte de las clases media y alta y que la clase trabajadora más rancia o de arrabal puede acomodarse a distintas estéticas o modas que las identifique de manera rotunda e inequívoca en la esfera social con denominación de origen genuina: son los grupos chavs de Owen Jones, las minorías étnicas, las chonis autóctonas y las diversas mezclas que pululan por la precariedad laboral y vital del capitalismo.
Esos prejuicios que alienta la derecha son autorrealizativos y operan automáticamente en el inconsciente colectivo. Los políticos de la derecha (y otros asimilados por el sistema), además de los medios de comunicación afines, inciden en ellos porque saben que calan hondo en la audiencia. A partir de una banal y fútil estética normativa, la gente suele elevar sus prejuicios hasta cotas éticas y políticas. El resultado es que relacionan una imagen cultural como anormal o impropia para desempeñar unos roles determinados, por ejemplo, la gestión de la cosa pública.
Se traslada la idea de que no es serio ni adecuado ser diputado o ministra o concejal o presidenta de algún órgano público manteniendo una imagen estrafalaria o diferente que no cuadre con la norma al uso de aparentar una respetabilidad formal a través de su vestimenta o peinado.
El territorio invisible de la normalidad es político e ideológico, resultando de esta premisa que las izquierdas huelen desagradablemente mal y son feas hasta la náusea. Estas espurias ideas son sensuales, creando emociones inmediatas que no precisan de la razón para desentrañar su mensaje oculto y tendencioso.
Los piojos mentales son clasistas donde los haya, pero llegan a su destino, minusvalorando o descalificando a todos aquellos políticos e ideas de izquierda que puedan hacer sombra al orden establecido. El olor nauseabundo entra por los ojos y lo feo huele el mal a primera vista. El círculo es perfecto y vicioso, siendo muy difícil escapar de él porque forma parte de una alienación básica que hunde sus raíces en el discurso atávico de la derecha de demonizar a sus adversarios de clase con prejuicios que anidan en el subconsciente colectivo desde hace décadas.
El odio a sí mismo y la culpabilización interior que el neoliberalismo viene predicando desde hace mucho tiempo para reducir la situación social a un problema exclusivamente individual ha hecho que la clase trabajadora se sienta prisionera y responsable de su precariedad laboral, vital y económica. No hay que pensar en razones fuera de la esfera propia: yo soy el único culpable de mi desgracia.
Este ambiente psicológico y sociológico provoca que la clase trabajadora huela su desgracia como una situación de incapacidad particular y vea su personalidad con una imagen desfigurada y fea. La contrapartida compensatoria es ver a la gente normal exitosa como el espejo de la verdad y lo correcto: ellos se han esforzado más y han hecho lo que tenían que hacer. Luego yo soy un paria que solo merezco desprecio y, como mucho, caridad y conmiseración.
Siempre es más fácil digerir emociones sencillas que inducir razonamientos críticos y complejos. En esta tesitura histórica se enmarcan los prejuicios que abonan las derechas, aquí y en todas partes. Lo sucio se vincula directamente con lo malo, el error y la desviación, mientras que lo limpio se relaciona instintivamente con la verdad, lo bueno, lo correcto y lo inmaculado.
Para que ese juego maniqueísta funcione debe haberse instalado antes una cultura ideológica que dispare los resortes adecuados en nuestro cerebro: la derecha es el orden y la izquierda se representa como la resistencia a lo establecido y la oposición radical a la normalidad de la costumbre y las tradiciones seculares o de índole religiosa.
Como todos aspiramos a emular lo mejor, la belleza convencional y la moda del instante consumista, la inmensa mayoría ansiamos huir de lo que somos, clase trabajadora, hacia un estatus superior, clase media. En esta clase el aroma es más soportable y el espejo social nos devuelve una imagen más estereotipada y aceptable para ganar en autoestima privada.
Los piojos de Celia Villalobos son imaginarios pero extremadamente nocivos, contaminando la realidad social hasta el tuétano de las conciencias más débiles o con menos recursos intelectuales a su alcance. No son más que lucha de clases ideológica basada en prejuicios profundos que conforman nuestra cultura capitalista. Y cambiar la cultura dominante no es cuestión baladí ni tarea de un día.
El lavado de cerebro de la publicidad y la propaganda capitalista son tan ubicuos, intensos y eficaces que derribar sus falacias precisará de un discurso muy potente por parte de las izquierdas transformadoras. Desmontar su tecnología es un trabajo que habrá que realizar en simultáneo con las propuestas políticas y las reivindicaciones sociales. La pregunta incómoda es ¿existe esa izquierda ambiciosa y coherente, incluidos los sindicatos, que mire hoy más allá del ombligo del mero reformismo a la defensiva?
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Posted: 17 Jan 2016 02:38 AM PST
Las redes sociales, con sus virtudes y sus defectos, no dejan de ser una tribuna pública impagable. Pero la verdadera importancia de aquello que se pone a nuestra disposición, más allá de haber conseguido democratizar parcialmente el tono de la información y facilitado la difusión de ciertas denuncias incómodas, queda patente en ocasiones como la aquí comentada. Porque las aclaraciones y declaraciones públicas de la gente común suelen tener el especial valor de no estar condicionadas por intereses de minoría. Y entre nosotros/as el poder emitir y recibir este tipo de información sí es genuinamente novedoso.
Lo que se puede ver a continuación, es lo que ha comentado, tal cual, un ciudadano en su muro público de facebook. Y lo compartimos (en todos los sentidos).
Alberto
Buenas noches amigos, llevo varios días viendo criticas a un diputado electo por el pueblo, por su forma de vestir o llevar los pelos, pues bien cosa que no saben muchos es que,,,, el día de la recogida en el Pancho Camurria, de juguetes y alimentos para dos asociaciones de Tenerife que ayudan a muchas familias, la organización del evento invito a muchos si no todos los políticos de chaqueta y corbata y peinados de peluquería a que vinieran al evento, y saben una cosa este chaval Alberto Rodríguez con sus rastas y su chándal de andar por casa, apareció a traer juguetes, alimentos y ropa, cuando ninguno de los demás invitados apareció, repito el único y sin intereses políticos por que ya era congresista, seamos un poco mas humildes que el habito no hace al monje, y es fácil criticar sin saber muchas cosas, y como muchos saben no tiro ni por ningún partido, para mi el único político que admiro es el que directamente esta pendiente de las necesidades de su pueblo, y es mi opinión particular le guste a quien le guste y le moleste a quien le moleste.
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Posted: 16 Jan 2016 12:59 PM PST

20minutos | 16/01/2016
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha arremetido contra el PSOE al afirmar que en este partido "las posturas que dominan son las de los intransigentes que prefieren seguir pactando con la derecha".
"Pedro Sánchez un día dice Portugal y cuando vuelve a España prefiere decir Alemania", ha señalado Iglesias en un acto electoral en Lisboa junto a la candidata del Bloco a la elecciones presidenciales lusas, Marisa Matias.
Quien ha establecido que de ciertos temas no se puede hablar, quien ha dicho una cosa y después ha hecho la otra ha sido el Partido Socialista
El líder de Podemos ha criticado la actuación de los socialistas a la hora de pactar con Ciudadanos para distribuir los asientos de la Mesa del Congreso. En su opinión, el "principal impedimento" para que en España haya una alternativa al Partido Popular "de momento es entregar la Mesa del Congreso a la derecha y llegar a un acuerdo con Ciudadanos y el PP".
"Nos entristece ver cómo algunos están mucho más a gusto planteando que todo siga igual, planteando acuerdos entre PSOE y PP", ha apuntado Iglesias. El PSOE "ha cambiado un sillón porque el PP siga teniendo el control de la Cámara", ha añadido.
Iglesias ha señalado que su partido preferiría "hablar de futuro y poder tratar todos los temas sin líneas rojas" y que "quien ha establecido que de ciertos temas no se puede hablar, quien ha dicho una cosa y después ha hecho la otra ha sido el Partido Socialista".

"Al PSOE le pedimos coherencia"

El líder de Podemos ha criticado que el PSOE "dijo que no se podía sentar a la mesa con las formaciones políticas que defendían la independencia de Cataluña" y que después "ha permitido a estas formaciones que tengan grupos parlamentarios", al tiempo que defendía que las cuatro coaliciones que se presentaron a las elecciones con Podemos "no podían tener grupos parlamentarios". "Lo único que le pedimos al PSOE es coherencia", ha añadido.
"Por desgracia, en nuestro país tenemos un Partido Socialista que aplica líneas rojas y que funciona como una veleta. Unos días dicen una cosa y otros días dicen otra", ha apuntado Iglesias, que ha añadido que su partido no va a creer "lo que diga el PSOE", sino "lo que haga", y que "lo que hace de momento es ponerse de acuerdo con la derecha".
"En España no contamos con un partido socialista como el de Portugal", ha lamentado Iglesias, que ha reconocido que la visita del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, al país luso "despertó muchas expectativas".
El líder de Podemos ha afirmado que Sánchez "habló de un gobierno a a la portuguesa", pero que "tres días después" pactó la presidencia del Congreso, con lo que existen "muchas dificultades para que el Parlamento pueda legislar en una dirección diferente a las políticas de recortes".
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Posted: 16 Jan 2016 11:14 AM PST

pacma.es | 08/01/2016
El Partido Animalista – PACMA inicia la campaña, en la que incluimos una recogida de firmas, para exigir a la Junta de Andalucía que actúe de forma efectiva para evitar el lanzamiento, el próximo 3 de febrero, de una pava viva desde el campanario de la iglesia de Cazalilla (Jaén).
La Ley 11/2003, de Protección Animal de la Junta de Andalucía, establece en su artículo 4.1.a) que "queda prohibido maltratar o agredir físicamente a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les irrogue sufrimientos o daños injustificados". De igual forma en su artículo 4.1.o) se prohíbe emplear animales en exhibiciones, circos, publicidad, fiestas populares y otras actividades, si ello supone para el animal sufrimiento, dolor u objeto de tratamientos antinaturales.
No obstante, la Junta de Andalucía permite que esta situación se repita año tras año, sin poner los medios necesarios para evitarlo. Su actuación se limita a la imposición de las sanciones previstas en la Ley 11/2003 para las infracciones muy graves en su cuantía mínima.
Consideramos que la decisión de poner fin a un festejo que lleva implícito el maltrato animal y que contraviene la legalidad vigente está en manos de la Junta de Andalucía.
PACMA presentará el próximo 1 de febrero, ante las Delegaciones del Gobierno y Territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en Jaén, las firmas recogidas, acompañadas de una petición para que se suspenda definitivamente dicha celebración. También instaremos al obispado de Jaén para que prohíba el uso de la iglesia para una actividad ilegal y de esta forma deje de ser cómplice del maltrato hacia los animales.
PUEDES FIRMAR AQUÍ 
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Posted: 16 Jan 2016 11:02 AM PST
Niñas gitanas rumanas se despiden de sus familiares el primer día de cole en la Cañada Real (Madrid) / JOSÉ ALFONSO
Según la Liga Internacional de Derechos Humanos y el European Roma Rights Center, sólo durante el año 2015, 11.128 personas gitanas fueron expulsadas en Francia por la fuerza de los lugares en los que vivían. Así mismo, durante 2014 y 2013, las autoridades del país galo expulsaron a un total de 32.000 gitanos y gitanas sin ofrecer solución alguna a su situación de vulnerabilidad. Sólo en tres años, 43.128 personas han sido literalmente barridas de sus precarios asentamientos por motivos étnicos y económicos en el país de la igualdad, la legalidad y la fraternidad. ¿Hacia dónde?Hacia el vacío mediático. Tal y como ocurre en las películas románticas –permítaseme la odiosa metáfora–, no sabemos qué ocurre después de que los personajes se enamoren, ya que es ahí donde concluye la historia. El final feliz compulsivo francés parece consistir en expulsar una y otra vez a la diferencia gitana y pobre de su escenario civilizatorio precariamente esterilizado.
Durante estos meses, a causa de los atentados de París, son muchas las miradas adiestradas que denuncian la denostable gestión de carácter colonial que los sucesivos gobiernos franceses practican con la diferencia cultural en el interior de sus fronteras. Un diagnóstico como éste nos emplaza a profundizar en la gran responsabilidad que la Europa racista y xenófoba ostenta en la paulatina y silenciosa radicalización del gueto occidental subalternizado. Sólo cuando dicha realidad salpica la metrópoli del blanco y su familia, el Estado comienza a preguntarse si habrá formas menos violentas de tratar a las comunidades otras.
Por regla general, dado el desastroso desconocimiento general sobre su compleja y sangrante realidad, la comunidad gitana no es objetivo de este tipo de análisis. Algo así es significativo tratándose del grupo humano racializado más numeroso y antiguo de Europa. Sin embargo, determinadas voces europeas comienzan a prestar atención a cómo el denominado Daesh está ganando apoyo entre la comunidad gitana en los Balcanes, una zona donde anteriormente el fundamentalismo no tenía ningún éxito. Según un artículo publicado en la web Politico.eu: "Durante los últimos dos años, Bulgaria ha dedicado una considerable atención y recursos a la construcción de un muro en la frontera para impedir la entrada de refugiados e inmigrantes del Medio Oriente. Pero ha estado construyendo muros entre sus propias comunidades por mucho más tiempo.
Décadas de abandono de la sociedad y de las instituciones de Bulgaria ha llevado a que muchos romaníes se sientan marginados, creando un terreno fértil para los fundamentalistas religiosos, de acuerdo con los lugareños y expertos en las comunidades romaníes y la radicalización". Sería peligrosamente ingenuo y manifiestamente miope atribuir únicamente las razones de esta problemática emergente al poder magnético del islamismo radical en Occidente. Cuando nos referimos a las comunidades en las que éste encuentra su mejor caldo de cultivo nos tropezamos una y otra vez con una realidad insoslayable: la marginalidad identitaria y material genera violencia material e identitaria.
La discriminación judicial, la segregación escolar, los linchamientos y manifestaciones racistas contra las gitanas y gitanos forman parte de la cotidianidad europea
Es necesario recordar, aun de forma somera, cuál es la realidad del pueblo rom en Europa. Organizaciones de prestigio como el mencionado European Roma Rigths Center o la organización Amnistía Internacional, entre tantas otras –entidades poco sospechosas de servir a los intereses geoestratégicos de la izquierda radical–, aseguran que la discriminación judicial, la segregación escolar, los linchamientos y manifestaciones racistas contra las gitanas y gitanos forman parte de la cotidianidad europea. Así mismo, la discriminación en el ámbito de la vivienda, de la sanidad y la explotación laboral están, en román paladino, a la orden del día. La construcción de muros antigitanos en Eslovaquia y Portugal, entre otros países, ha sido invisibilizada por los medios de comunicación europeos, salvando las honrosas y escuetas excepciones, aunque la información está al alcance de la población mayoritaria. A pesar de que las noticias han tenido poca repercusión, especialmente en ámbitos relacionados con la izquierda alternativa, periódicos como El Mundo o El País han dedicado varios artículos a las situaciones nombradas.
Una mención especial merecen los numerosos procesos abiertos en Eslovaquia y República Checa por el Centro de Derechos Reproductivos Poradna Pre Obcianske a Ludské Práva, en colaboración con la investigadora Ina Zoon, que demuestran la existencia de al menos 110 casos de esterilización forzosa de mujeres gitanas durante los últimos años. El maltrato policial y los asesinatos impunes perpetrados en Bulgaria, Rumanía, Rusia; las acusaciones falsas de rapto de menores en Grecia, Irlanda; las expulsiones en Serbia y Kosovo, así como la nueva expulsión de los mismos en Alemania y la criminalización mediática en Suiza y en Suecia, respaldan las palabras de Amnistía Internacional durante 2014: "Los Estados europeos no están reduciendo la discriminación, la intimidación y la violencia contra los gitanos y, en algunos casos, incluso las alimentan".
En este contexto de asedio y marginación estructural, el Gobierno sueco publicaba en 2014 su Libro blanco, texto en el que reconocía que durante 100 años "marginó y esterilizó al pueblo gitano", tal y como reseñaba El País. Desarticulando el falso discurso de la situación romántica e idílica de los gitanos que determinados Estados europeos, entre los que se encuentra el español, mantienen, la Asociación Europea de Derechos Humanos (AEDH) sostenía en su informe de 2012 que: "La situación de los gitanos es dramática, violenta, multiforme y permanente. Existe en todos los países europeos, y ningún Estado puede decir que trata y protege a esa población mejor que otro". Un estudio realizado por la Fundación Mario Maya y la Federación Kamira en el mismo año revelaba la existencia de segregación escolar en centros de Badajoz, Córdoba, Barcelona y Madrid.
Por otra parte, la comunidad gitana sigue siendo, según los datos recogidos en el estudio Identificación policial por perfil étnico en España: informe sobre experiencias y actitudes en relación con las actuaciones policiales, publicado en octubre de 2013, el grupo social más identificado por su perfil étnico. En la última parte de El amor y la ira, cartografía del acoso antigitano, documental independiente realizado por José Heredia y Manuel Maciá, se ofrecen los relatos descarnados de las familias vecinas del barrio de Los Palmerales, en Elche, sobre el hostigamiento policial que sufren,rodeadas del más irracional de los silencios. No es exagerado advertir que dicha situación se produce en cientos de barrios a lo largo del Estado a los que todavía no ha llegado una cámara honesta.

El papel de la izquierda transformadora

¿Para qué enumerar lo anterior? ¿Para desembocar en la rabia y en el victimismo? Decidimos encabezar este artículo bajo el título: "El antigitanismo europeo y la izquierda transformadora". Hemos hablado de antigitanismo, pero no hemos dicho nada sobre el papel de la izquierda transformadora en los asuntos que nos conciernen. No es casual: dicha relación es absolutamente inexistente. No se produce relación alguna más allá de la generada por determinadas personas sensibles que deciden reaccionar a nivel individual ante lo que está ocurriendo con su propia otredad cultural en su propia geografía nacional. Por lo general, la agenda tradicional de la izquierda, sea cual sea la tradición en la que se enmarque, ha elaborado un discurso antirracista o decolonial –cuando lo ha hecho– que se dirige hacia realidades lejanas y ajenas a su cotidianidad. Realidades atractivas y exóticas en países atractivos y exóticos que generan la fascinación necesaria desde el punto de vista occidental.
El pueblo gitano carece de un discurso sensacional que conecte con la sensibilidad pequeño burguesa de los jóvenes intelectuales blancos de la metrópoli
Exceptuando la existencia del valiente movimiento contra los Centros de Internamientos para Extranjeros y el reciente apoyo masivo a los refugiados, lo que se produce a nivel de discurso y práctica poco tiene que ver con los propios problemas relacionados con el racismo y la xenofobia en la vida de los jóvenes militantes de los movimientos altermundistas. La solidaridad internacionalista de la izquierda occidental no está interesada en el sufrimiento humano que produce el antigitanismo. Es entendible. El pueblo gitano carece de un discurso sensacional que conecte con la sensibilidad pequeño burguesa de los jóvenes intelectuales blancos de la metrópoli. No hay pasamontañas, pipas, ni chistes inteligentes que rememorar en la cafetería de la facultad. No hay líderes carismáticos, ni guerrillas exóticas a las que acudir para aprender nuevas formas de enfrentar al capitalismo y de conformar comunidad. Los gitanos y gitanas, por ahora, no tienen ningún confederalismo democrático con el que alumbrar la desorientación filosófica de la vieja izquierda europea. Tampoco tienen un legendario Partido de las Panteras Negras por la Autodefensa o un Partido de los Indígenas de la República.
Por otra parte, las organizaciones gitanas y progitanas obvian una y otra vez la importancia de la naturaleza depredadora del sistema capitalista en la gestión de la diferencia cultural. Ignoran voluntariamente los mecanismos que el sistema pone en marcha contra aquellas vidas que no merecen la pena ser vividas bajo los estándares naturalizados de la acumulación del capital. Sólo tienen en cuenta un supuesto sistema de dominación étnico autónomo, desconectado de la realidad en la que se gesta y por la que está irremediablemente atravesado. Descolonizar es internacionalizar una causa; sacarla de su propio ombligo y colocarla en el centro de la mesa, junto a las demás causas.
Es importante advertir que no estamos atacando la existencia de mecanismos de solidaridad horizontal y apoyo a causas que defienden la vida y organización de comunidades étnicas asediadas como la maya, la kurda, la palestina o la saharahui, entre otras. Creemos en la necesidad de dichos movimientos y los apoyamos con admiración. Lo que estamos señalando, a través de un manifiesto sarcasmo producto de la impotencia, es que es sintomáticamente negativo que esos cientos de jóvenes europeos no se formen ni involucren solidariamente con lo que le está ocurriendo a sus propias minorías en su propia casa. Mantenemos que hay razones para afirmar que hay tras todo ello una actitud y una mirada profundamente deshonesta y naíf que escapa a su materialidad, a su historia y a sus propias condiciones sociales.
Es hora, sin abandonar lo otros frentes, de comenzar a intentar involucrarse en este espacio virgen que ha sido cooptado astutamente durante décadas por los partidos mayoritarios. Un espacio profundamente cortocircuitado que, sin embargo, ofrece un amplio abanico de posibilidades para alumbrar la emergencia de nuevas respuestas al inhumano orden imperante. Tarde o temprano, la realidad del antigitanismo explotará en la cara de Europa. No hay duda, todo el sufrimiento y la marginación producidos salpicarán la vida entera de Europa de una manera que ni siquiera podemos imaginar. Tal y como reseñábamos al principio, el fundamentalismo comienza a encontrar eco en las comunidades gitanas de los Balcanes. Podemos estar seguros y seguras de que las cosas irán a peor, de que padeceremos las consecuencias de nuestro abandono y de nuestro desprecio. Todavía estamos a tiempo. Las vidas gitanas importan.
*Helios F. Garcés es redactor de la 'Guía de recursos contra el antigitanismo'
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