martes, 5 de enero de 2016

Ni princesas ni ingenieras


--



J

Entrada nueva en XarxaTIC

Ni princesas ni ingenieras

by Jordi Martí
Creo que nuestra sociedad se ha convertido en el fiel reflejo de impulsos que, al final, lo único que demuestran en lo poco que podemos confiar en ella. Vivimos en una sociedad maximalista donde lo importante es el máximo siempre que esté asociado el desprecio a cualquier otra opción. Este es el caso de la mediatización de la necesidad, para algunos, de desmontar todos los estereotipos para, curiosamente, conseguir unos estereotipos acordes con su pensamiento. No lo veo. No veo que para desmontar los roles que, por tradición, siguen existiendo en nuestro país se deba de buscar unos roles para contentar a uno. Que no, que yo no quiero que alguien, por el hecho azaroso de haber nacido de un determinado sexo, se vea impelido a convertirse en algo por el simple hecho de esa situación. Que no, que no me vale la conversión de princesas en ingenieras ni, mucho menos, el forzar situaciones en contra de la felicidad o los deseos de esas niñas que nacen en muchas familias.
¿Qué hay de malo en que a una niña le guste jugar con muñecas? ¿Qué hay de malo en que a un niño también le guste hacerlo? Pues yo creo que, si nos alejamos del talibanismo de algunos, no hay nada malo en lo anterior. No es malo que una niña quiera disfrazarse de princesa ni tampoco que quiera, cuando ya tiene una edad para hacerlo, llevar falda o vestidos de color rosa. A mí, por cierto, me gusta el rosa como color y alguna camiseta tengo de tonalidades similares. ¿Y qué hay de malo en lo anterior? No lo veo. No veo nada malo que una niña -porque en este caso hablamos de niñas- pueda sentirse cómoda viendo una película de Disney, una de los Minions o, incluso, jugando a fútbol con sus compañeros del cole. ¿Qué estereotipo estamos creando? ¿Debemos forzar a que haga otro tipo de actividades para que, supuestamente, no se encasille en ese rol que algunos venden como maléfico? Que cada persona, sea del sexo que sea, tiene unas determinadas maneras de relacionarse con el entorno y sus propios gustos.
Y a qué viene toda la parrafada anterior. Pues bien, a la decisión por parte de algunos de "forzar" (sí, lo he dicho claramente aunque esté entrecomillado) a que todas las niñas sean ingenieras. Sí, para algunos no hay término medio. O todo o nada. Ahora va a resultar que, lo mejor para las niñas, es estudiar una ingeniería. Dónde va a parar. Revertir los estereotipos a golpe de impedir jugar en los patios a juegos "sexistas". Sí, hay algunos que consideran sexista que sean la mayoría de niños los que hagan algún deporte (por ejemplo fútbol) y consideran que la mejor manera de potenciar la igualdad es proponer que no se pueda jugar a los mismos. Algunos aún no entienden que no se trata de una cuestión de sexos. Es una cuestión de personas y de educación. De educar en las diferencias dentro de las mismas posibilidades para cualquiera con independencia de la raza o el sexo. Y sí, tampoco entro en el tema de la orientación sexual porque, sinceramente, ¿alguien me puede explicar por qué en una sociedad del siglo XXI aún estigmatizamos a aquellos que han decidido, libremente, amar a una persona de su mismo sexo. Nada, mucho por avanzar.
Yo creo que el avance no vendrá por abolir los estereotipos de forma absurda. Creo que el avance social y, con ello la igualdad, vendrá cuando en este país las personas sean consideradas como lo que son, con independencia de cualquier otra cosa porque, sinceramente, no hay nada peor que intentar cambiar unos estereotipos por otros. Y, a veces, da la sensación que algunos se pasan de frenada con el tema.
Por cierto, yo tengo una hija fantástica, a la que no voy a forzar para que sea ingeniera. Eso sí, voy a ayudarla en lo posible para que sea feliz y sea la mejor persona del mundo. Algo que para mí ya es :)
Jordi Martí | enero 4, 2016 en 8:55 am | Etiquetas: ingenieras, princesas, roles | Categorías: General | URL: http://wp.me/pGAud-5zw
Comentario    Ver todos los comentarios



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada