martes, 27 de septiembre de 2016

Fwd: Iniciativa Debate Público





Iniciativa Debate Público


Paz Padilla: "Me han sorprendido mucho los negros, son supertrabajadores y cariñosos"

Posted: 27 Sep 2016 10:20 AM PDT

[N. de Iniciativa Debate] No lo comentamos por este caso en particular ni mucho menos, pero en este país existe la mala costumbre de olvidar que la televisión, sea del Estado o privada, es por ley un servicio público. Al igual que se suele olvidar que la concesión de licencias es, por limitada, una cuestión política. Así que todos esos comentarios habituales de 'con no verlo suficiente', o 'son una empresa privada y hacen lo que quieran' son tan gratuitos como irresponsables. No somos 'clientes' de la televisión, sino usuarios de un servicio público. Y hay mucha diferencia.


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20minutos.es | 27/09/2016

La presentadora de Sálvame, Paz Padilla, ha generado una enorme controversia a raíz de unos comentarios suyos durante la emisión en directo del programa de Telecinco.

Durante un intercambio de opiniones sobre el ingreso en una clínica psiquiátrica de Raquel Mosquera y a raíz de su exmarido, de origen africano, Padilla hablaba de su asistenta doméstica, procedente de Kenia.

"Mi 'mushasha' [sic] es de Kenia y la verdad es que la quiero muchísimo. Me han sorprendido mucho los negros, de verdad, porque son supertrabajadores, superhonestos, y, de verdad, muy cariñosos. Yo nunca había tenido relaciones con negros. Yo le digo [a su asistenta] mi negra, pero la quiero muchísimo", decía la presentadora. "De verdad que mi negra sólo habla inglés", añadía después.

Los comentarios de la presentadora han generado una gran controversia pues muchos espectadores y usuarios de las redes sociales han interpretado las palabras de la presentadora de Sálvame como racistas y clasistas.

Programa del XVI Simposio de la Renta Básica

Posted: 27 Sep 2016 09:51 AM PDT

Red Renta Básica | Rebelión | 27/09/2016

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Labios como espadas (en defensa de la cultura)

Posted: 27 Sep 2016 08:50 AM PDT

Labios como espadas (en defensa de la cultura)

 | La Marea| 27 septiembre 2016

MADRID// Decía Bakunin que "la libertad no se hereda, se conquista". Y no hay libertad sin cultura, ni cultura sin libertad. Por eso André Malraux completó la ecuación diciendo que "la cultura no se hereda, se conquista". Su coherencia vital le llevó a participar en el Congreso de Intelectuales Antifascistas o a comprar una escuadrilla de aviones que protegió casi en solitario el sangriento éxodo de civiles tras la caída de Málaga. Todo sea por la defensa de la cultura y la libertad. La guerra mató a las dos. Y hubo que conquistarlas durante la dictadura. Ahora vuelven a estar en peligro. Y habrá que empuñar los labios y la pluma para defenderlas.

La derecha nacionalcatólica empuñó su mayoría absoluta para aprobar el pago prioritario de la deuda militar. La misma derecha que recorta en medicinas y camas de hospital, se gasta nuestro dinero en cazas y bombarderos. La misma derecha que recorta en profesores y becas, se gasta nuestro dinero en blindados y metralla. La misma derecha que ha propiciado el mayor escándalo inmobiliario de la historia a favor de la jerarquía católica, se gasta el dinero que nosotros sí declaramos y tributamos en mantener las colonias militares en nuestro suelo y maniobras de guerra en nuestras aguas. André Malreaux gastó su dinero en aviones para defender la cultura y la libertad. Y el gobierno central se gasta el nuestro en aviones para acabar con ellas. Por eso ya va siendo hora de que los intelectuales utilicen sus columnas como Durruti, y que cada una de sus palabras sea una bala pacífica que se instale en nuestras conciencias. Aunque sólo sea para defender egoístamente sus intereses, que son los nuestros.

Este gobierno que parece perpetuarse por la incompetencia y el cainismo de la izquierda, cometió un liberticidio con las infames reformas del Código Penal, y un culturicidio con la reforma fiscal que elevó el IVA del tipo reducido al máximo. Esto no sólo supone la condena a muerte de la pequeña industria cultural, de artesanos y artistas que apenas podían darse de alta unos días al año, de músicos, pintoras o titiriteros que ya estaban lo suficientemente jodidos con los recortes presupuestarios de las administraciones públicas… El daño es a nosotros. A nuestros hijos e hijas. Porque los periódicos, los libros y los discos no se comen pero daban de comer. Y puestos a elegir entre el estómago y el cerebro, el instinto no duda. Pero lo cierto es que, como decía Emilio Lledó, un pueblo inculto sólo genera miseria. Y el hambre de cultura es la que nos condena al hambre de pan y no a la inversa.

De ahí que reconozca la valentía de los intelectuales que alzan su voz, de la misma manera que condeno el silencio cobarde de quienes se lo llaman a sí mismos sin serlo. Intelectual y compromiso son vena y sangre. El problema es que hay sangre en bolsas y venas por las que parece correr lejía. El término "intellectuel" se utilizó por primera vez para designar a quienes exigieron la revisión del proceso Dreyfus, a raíz del famoso artículo de Émile Zola J'acusse. Durante el siglo XX, los intelectuales manifestaron su compromiso político contra el fascismo, la descolonización, defendiendo las minorías, el feminismo… Hoy, salvo contadas y "malditas" excepciones, se llama intelectual a quien no asume más compromiso que opinar periódicamente siguiendo la línea del medio que le permite alimentar su ego. Muchos podrían caminar horas bajo una tormenta sin paraguas y sin mojarse. Su misión se limita a criticar al opuesto. Jamás muerden la mano que les da de comer. Y hacen bien. Les irá fenomenal en la vida. Pero no son intelectuales.

Reconozcamos también que quienes sí lo son y ejercen como tales apenas consiguen influir en la ciudadanía. Los más arrojados emplean las espadas como labios. El resto, ni eso. Se entretienen en golpearse entre sí en una sarta de peleas incestuosas que no interesan a nadie. Ni a ellos siquiera. Me asombra y me asusta que la valentía política de muchos pensadores actuales sobrevenga a los 90 años. Que pocos se atrevan a opinar con metralla por temor a perder su tribuna pública. Que muchos hayan olvidado o ignoren para qué escriben. Yo escribo y actúo para cambiar el mundo. Soy un iluso. Un nadie. Lo sé. Pero coincido con Orwell en que no puede llamarse escritor quien no persiga alcanzar una finalidad política con su obra. Él empuñó un fusil. A nosotros nos toca empuñar la vida.

Porque no basta con la palabra. Pero empecemos por ella. El intelectual contemporáneo tiene que hablar y actuar. Convertirse al activismo y llevar a la práctica lo que escribe. No sé quien dijo que la mejor educación era el ejemplo. Así es. Esta sociedad anestesiada necesita de un revulsivo ideológico. Y necesitamos la palabra aunque no baste con ella. Creo con sinceridad que los intelectuales nos hemos convertido en los peores cómplices de esta mal llamada "sociedad de la información", de este monstruo que desinforma a fuerza de vomitar opiniones. Nos hemos degradado en simples alimentadores del ruido de fondo. El ciudadano inteligente nos rehuye como la peste y termina fabricándose su propia verdad, infinitamente menos estereotipada que la nuestra. ¿Y así queremos cambiar algo? Así es imposible. Hoy ya no sirven los cauces literarios de siglos pasados. No basta con la palabra porque la mayoría de las veces nos sobra. Lo que necesita esta sociedad son ejemplos. Hechos. Acciones. Para mí es mucho más "intelectual" quien se deja la vida por los demás, que quien piensa por escrito para sí mismo. Los tiempos han cambiado y es lógico que también cambien los mecanismos para influir en las conciencias. Es urgente hilvanarlas al corazón para elevarlas a la categoría de movimientos colectivos. Sigo creyendo y confiando en que esta tarea corresponde a los intelectuales. Pero me temo que no así. Utilicemos los labios como espadas. Y salgamos a conquistar la cultura y la libertad que nos han robado.

Simona Levi: "Con las black no solo se compraban mariscadas, también voluntades políticas"

Posted: 27 Sep 2016 08:32 AM PDT

Simona Levi:
Simona Levi. ALFONSO DARDET

 | La Marea | 27 septiembre 2016

Sentados en las filas de bancos reservados para los acusados, 65 exaltos cargos de Caja Madrid y Bankia escuchaban este lunes ante el tribunal los alegatos de sus abogados pidiendo la nulidad de las pruebas que les señalan. El juez Fernando Andreu les mandó al banquillo por "apropiarse de forma continuada e indebidamente del patrimonio de Caja Madrid", en un supuesto fraude que el magistrado de la Audiencia Nacional cifra en 15,5 millones de euros entre 1999 y 2012. Esta investigación no hubiera llegado a producirse, al menos no del modo en que se desarrolló, de no haber sido por la obstinada acción de un grupo de ciudadanos que un día decidieron comenzar a auditar la labor del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato al frente de la quinta entidad financiera española.

La plataforma ciudadana 15MpaRato, fundada al calor de los movimientos sociales surgidos en mayo de 2011, es acusación particular en el caso Bankia y en la pieza separada de la venta de preferentes, además de uno de los motores fundamentales en el procesamiento de la cúpula del banco. Su labor ha sentado un precedente que va más allá de la revelación de un caso de corrupción concreto, porque ellos también persiguen que se haga justicia. Finalmente, toda aquella "locura" iniciada en 2012 ha acabado sentando en el banquillo a los banqueros, políticos, sindicalistas y empresarios que presuntamente llevaron a la quiebra a la caja de ahorros de todos los madrileños.

Una de las cofundadoras de la plataforma, Simona Levi, también activista en la organización ciudadana anticorrupción Xnet, recibe a La Marea en Madrid, donde asiste al inicio del juicio de las tarjetas opacas con la sensación del deber cumplido pero con el convencimiento de que aún queda mucho por hacer.

La plataforma 15MpaRato es acusación particular en dos de las tres piezas separadas del caso Bankia, en la de la salida a bolsa y en la de la venta de preferentes. Sin embargo, el juez ha considerado que no sea acusación en el caso de las Tarjetas Black. ¿Cuáles han sido sus argumentos?

El juez ha decidido que no fuéramos acusación en la pieza separada de las Tarjetas Black aplicando la doctrina más normal en estos casos. Considera que la figura afectada por despatrimonialización de las tarjetas es la propia entidad (Caja Madrid y Bankia) y el FROB. Entonces considera que nosotros, como representantes de particulares, no podemos ser acusación en este caso.

A pesar de que esos particulares, en este caso preferentistas, se hayan visto agraviados directamente.

Nosotros por un lado damos la razón al juez en el sentido que él lo hace para que no se ralentice el procedimiento y porque hubiera podido ser utilizado como razón a discutir. Pero por otro lado consideramos que las tarjetas despatrimonializan Bankia y que son parte de la quiebra de la entidad que provocó que los accionistas perdieran su dinero.

Este lunes se ha producido una foto histórica. 65 exaltos cargos de Caja Madrid y Bankia sentados en el banquillo de los acusados. ¿Cómo os sentís al ver que el trabajo ha dado sus frutos?

La foto ha sido maravillosa. Los personajes de nuestra historia están ahí. Están todos ahí. Creo que para todos nosotros ha sido algo muy emocionante.

¿Qué nos queda por delante en un juicio que al menos se alargará hasta navidades?

Los dos primeros días escucharemos los argumentos de las defensas y luego tendrán quedeclarar los acusados. Es un camino muy largo. Esa es la síntesis.

Los abogados defensores han pedido la nulidad de las pruebas en las cuestiones previas. ¿Qué estrategias y vías de escape esperáis que utilicen los procesados?

Este lunes los abogados han utilizado 65 veces los mismos cuatro argumentos. El primer argumento que esgrimen es que la mayoría de las tarjetas black se utilizaban en tiempos de Caja Madrid. Como esa entidad no está personada en el procedimiento -obviamente no puede estarlo porque no existe-, argumentan que Bankia, BFA y el FROB no pueden acusar. Nosotros consideramos que sí porque en la fusión de las cajas para crear Bankia esta entidad hereda la contabilidad. El segundo argumento es que dicen que el Excel que presenta Bankia como prueba es básicamente falso. Esto es complicado porque la contabilidad que heredan la han hecho ellos mismos. Tercer argumento: que se ha vulnerado la protección de datos. Eso no funciona porque no se trata de tarjetas personales, son de la entidad. Si fueran personales tendrían que haber declarado impuestos y aquí entran en contradicción. Además, hay un mandato judicial que solicita esos datos. Y por último, y aquí entra en juego el regalo que les ha hecho el Partido Popular con la reforma del Código Penal, están tratando de jugar con los plazos de prescripción del delito de administración desleal.

Volvamos a 2012. Un buen día os levantáis por la mañana y decidís querellaros contra Rodrigo Rato, que en aquel entonces no era precisamente un expolítico denostado, sino una figura reconocida dentro del establishment. Un plan un poco arriesgado, ¿no?

La idea surge durante el periodo post-15M, en uno de los grupos de debate, concretamente en el de la auditoría de la deuda. En ese momento pensamos que era muy importante auditar a Rodrigo Rato, porque por aquel entonces ya se decía que el 7% de la crisis económica española la había provocado Bankia. Entonces creamos una especie de subgrupo para hablar de la auditoría de la deuda centrándonos en un ejemplo concreto. Rato era un perfecto representante de qué son las puertas giratorias y además era un símbolo.

Y es entonces cuando realizáis un llamamiento a la ciudadanía para aportar pruebas.

Sí. Al principio del proyecto pensamos que iba a ser más complicado de lo que realmente fue. En un primer momento pronosticamos que nos costaría un año reunir pruebas suficientes para conseguir abrir la querella. Al final tardamos 40 días, incluyendo el crowdfunding en el que recaudamos el dinero que nos permitió iniciarla. No hubo aportaciones documentales muy grandes en número pero sí algunas que fueron cruciales. La cosa fue a más hasta que llegaron los correos de Blesa. Eso fue un antes y un después. Hasta entonces el sistema había estado aguantando y negando la evidencia. Después de los correos vimos un cambio radical. La Fiscalía y el FROB, como perjudicados, empezaron por fin a realizar una labor de acusación porque hasta ese momento habían hecho más bien una labor de defensa.

¿Hubo poca colaboración institucional?

En una primera fase fue muy complicado lograr que la Fiscalía nos aceptara las pruebas que presentábamos para conseguir que el procedimiento arrancase de verdad. Pero, como decía antes, los correos de Blesa y su boom mediático produjeron un acelerón y que se renunciara definitivamente a salvar la cabeza de algunos. Hasta De Guindos ahora dice que fue él el que destapó el escándalo.

¿Ha existido oportunismo en los partidos políticos para atribuirse el mérito de vuestro trabajo? 

Los partidos políticos viven de la polarización y la cooptación, por lo tanto tienen que decir que todo lo que inventa la sociedad civil es gracias a ellos. Nosotros imaginamos y aspiramos a una sociedad en la que exista una sociedad civil activa. Y hay veces que a algunos partidos les cuesta mucho reconocer esto.

Tres millones de euros en restaurantes, dos millones en efectivo, más de 1,5 millones en desplazamientos y viajes, más de un millón en grandes almacenes, cerca de 800.000 euros en hoteles y unos 700.000 en ropa y complementos. Un dineral sacado del patrimonio de la entidad y sin relación alguna con la actividad profesional de los procesados, según el juez instructor.

Hay un peligro y es que el caso de las tarjetas se mediatice como la visualización de unos lujos concretos. Nosotros insistimos mucho en señalar que con estas tarjetas opacas no solo se compraban mariscadas sino que también se compraban voluntades políticas. Las black eran justamente el regalo que se hacía a los fieles servidores y a los que habían votado para que la estructura de Bankia siguiera desfalcando, como lo había hecho durante al menos 13 años. Se observa claramente el tipo de gastos que se les ha permitido hacer a las personas más cercanas a la cúpula y a toda la corte para que todo el mundo estuviese contento. Y ahí están PP, PSOE, IU, CCOO, UGT, la patronal y otras instituciones relacionadas con el poder.

Vuestras reflexiones siempre insisten en que "en el caso de las tarjetas, Bankia y el Gobierno están dispuestos a dejar caer a Rato, Blesa y los demás para salvarse e intentar dar la imagen de que luchan contra la corrupción", pero que en la pieza de salida a bolsa los destinos de todos los implicados (incluidos la cúpula del Banco de España, la de la CNMV, los Gobiernos de PSOE y PP y sus ministros de Economía…) están unidos y, si cae Rato, caerán con él.

Está claro que hay indicios de complicidad por parte de los organismos encargados de vigilar. Al mismo tiempo es difícil utilizar esta baza como acusación porque es la misma que usan los acusados, descargando la responsabilidad en dichos organismos. Por eso pensamos que es necesario equilibrar la responsabilidad de unos y otros para que no puedan utilizarlo a su favor.

¿Pensáis que el éxito de la querella y, sobre todo, el procesamiento de los que vosotros considerabais culpables fortalece la confianza de los ciudadanos en su propia capacidad de organización?

La diferencia y la importancia de lo que hemos conseguido creo que está en que no solamente hemos destapado sino que también hemos judicializado. Creo que hemos demostrado que proactivamente se pueden cambiar las cosas y queremos actuar de ejemplo para que entre todos podamos construir una sociedad civil más sólida.

También queréis combatir el olvido para que todo el mundo recuerde lo que ha pasado. El próximo 5 de octubre estrenáis en el teatro Fernán Gómez de Madrid la obra Hazte Banquero: Tarjetas Black, lo que quisieron ocultarte, una producción de la propia plataforma en la que construís el relato a través de los correos de Blesa.

A nosotros lo que más nos ha impactado es la dificultad de conseguir reconocimiento. Más difícil incluso que la acción en sí. Y esto, por supuesto, no es una cuestión de ego, sino que pensamos que si no reconocemos los esfuerzos de los demás siempre habrá alguien por encima que haga las cosas por nosotros. Creo que la falsa democracia que nos han vendido es precisamente eso, confiar en profetas, en partidos o en instituciones. Hay que reconocer la importancia de la gente pequeña que suma, y así creemos que se construirá la democracia del futuro. Por eso escribimos la obra de teatro, porque este relato no lo conoce nadie, la gente cree que esto lo están haciendo las instituciones, o los partidos, o el juez, y no es así. Si no salimos de ahí jamás acabaremos con la corrupción, porque las instituciones jamás se vigilarán a sí mismas. 

¿Hay 15MpaRato para rato?

Sí, claro que sí. Pero también queremos que el caso Bankia se sentencie cuanto antes para poder empezar otra aventura grande que tenemos en mente, pero no podemos avanzar nada más. 

Las Naciones Unidas de Calais

Posted: 27 Sep 2016 08:20 AM PDT

Las Naciones Unidas de Calais
Campamento de Calais. LUNA GÁMEZ

 | La Marea | 27 septiembre 2016

El viento húmedo y frío del Canal de la Mancha ejecuta la interminable banda sonora de la Jungla de Calais al atizar sin clemencia los plásticos y trozos de madera que dan forma a este improvisado campo de refugiados, el mayor de Francia. Allí, en una zona industrial y enfangada cercana al puerto desde el que parten los ferrys con rumbo a Dover, llegan a diario los afortunados que lograron escapar de las guerras de Siria, Afganistán, Iraq, Yemen, Eritrea, Sudán, Etiopía y otros países en los que profesar una religión prohibida, hablar una lengua minoritaria o amar a alguien del mismo sexo supone jugarse la vida, como Irán o Pakistán. Tienen un amigo o les queda algún familiar vivo al otro lado del Canal. Tras visitar la ciudad de Calais sin pisar el campamento, el presidente francés, François Hollande, prometió este lunes desmantelar la Jungla "completamente antes de que comience el invierno" y pidió ayuda y colaboración a Reino Unido por la "parte" que le toca. Su rival Nicolás Sarkozy hizo lo mismo la semana pasada. Así viven mientras tanto las aproximadamente 10.000 personas que se concentran en el lugar, entre ellas unos 800 menores, muchos de ellos huérfanos y sin acompañantes.

Bajo el halo de desesperación de sus habitantes temporales, la mayoría hombres, más allá de los dramas que arrastran y de una primera impresión decadente, hay todo un sistema de vida y convivencia en la Jungla de Calais, que debe su nombre a los árboles en los que los refugiados se escondían de la Policía hasta que fueron talados. En el campamento conviven al menos catorce nacionalidades y media decena de religiones (musulmanes suníes y chiíes, cristianos ortodoxos, católicos y coptos…). Aún más: ideologías opuestas, credos enfrentados y nativos de países enemistados no solo coexisten sino que cooperan, lo que convierte aquel infierno terrenal en un extraño vergel de humanidad. Al menos hasta que en mayo de este año el Gobierno francés inició el desmantelamiento, que comenzó por la zona sur, el corazón social de la Jungla.

Escuelas, dos mezquitas, una iglesia, restaurantes, pequeños comercios, una biblioteca y hasta un escenario para hacer teatro, una actividad balsámica para una población privada de sueño, que no de sueños, por los traumas de la guerra y de la travesía. Las manos de Lifti, musulmán de Sudán del Sur, ayudaron a construir la iglesia en la que hasta hace poco rezaban juntos y cantaban etíopes y eritreos ortodoxos, a pesar de la contienda que enfrenta a sus pueblos. Era un grupo de musulmanes el que pedía bajar la voz frente al templo durante las misas, por respeto a sus hermanos cristianos. Cuando las mezquitas de chapa y plástico estaban llenas, Ahmed, Egipcio de la minoría cristiana copta, repartía bolsas de plástico para que los musulmanes que se quedaban fuera de la modesta construcción no tuvieran que arrodillarse sobre el barro.

El entendimiento

Sameer, joven musulman afgano y traductor de la OTAN hasta que los talibanes mataron a su familia y la organización militar le negó protección, hacía de intérprete entre los ancianos, líderes naturales y respetados que coordinan el reparto de los alimentos y ropa que traen voluntarios y ONG. "La guerra es una cuestión política, pero aquí a nadie le importa la religión o el país, somos como una familia en la que todos se respetan y ayudan, porque estamos en el mismo problema, en el mismo barco", explica en inglés. Un chico senegalés enseña francés y una joven afgana da clases de inglés a un variado grupo de refugiados. "Son todos mis amigos, yo estoy aprendiendo kurdo", dice entre risas.Abu Omar representa a los sirios, una de las comunidades más numerosas de la Jungla. "Cada líder es responsable por toda la gente porque, si hay un problema, es nuestro problema", advierte. Se lleva ambas manos al pecho al pronunciar "nuestro". Eritreos y etíopes tienen a un mismo representante, a pesar de que sus países están en conflicto.

Reza, un iraní chií de 26 años de complexión hercúlea –asegura haber sido guardaespaldas del presidente Ahmadineyad– acude a tomar café hervido con jengibre a la cabaña de unos sudaneses. Allí hay árabes del norte y negros de Darfur y del sur. En Calais viven como una misma familia, pero en sus países –desde 2011 también existe Sudán del Sur– sus colores de piel están en guerra desde hace más de 30 años. Puede resultar difícil creer que haya espacio para el entendimiento y la fraternidad en medio de tanta escasez y tanto sufrimiento y, sin embargo, lo hay. También lo hay para las peleas ocasionales y los hurtos, pero al final pesa más lo primero. Como en cualquier familia.

Han colaborado en este reportaje Luna Gámez, Andrea Olea y Natalia Román.

Ganan los malos

Posted: 27 Sep 2016 08:11 AM PDT

Javier Pérez de Albéniz | cuartopoder.es

En cualquier país civilizado del mundo un político que hubiese sido fotografiado en un yate, navegando junto a un narcotraficante, estaría acabado. En España ese político ha revalidado la mayoría absoluta en su comunidad con mayor número de votos, y se ha convertido en el más probable sucesor del presidente actual del Gobierno. Normal, por otro lado, si tenemos en cuenta que se trata del presidente de un Gobierno corrupto, una "organización criminal" en palabras de la Guardia Civil, que pasará a la historia por dar ánimos y pedir aguante a su tesorero cuando se supo que este último escondía 40 millones de euros en Suiza.

Una siniestra descripción de la situación que debería poner en cuarentena cualquier análisis político de los resultados electorales en Galicia y Euskadi. Antes de felicitar a Feijóo y Urkullu por su éxito deberíamos preguntarnos, una vez más, qué le pasa a este país con la corrupción, por qué somos tan transigentes con la picaresca, de dónde viene la historia de amor de los españoles con la podredumbre.

Decenas de analistas políticos abarrotan las tertulias de radio y televisión, y las columnas de opinión de los diarios, desmenuzando los éxitos de PP y PNV y el fracaso de Pedro Sánchez (por lo visto no ha fracasado el PSOE, solo lo ha hecho Sánchez). No hay grandes conclusiones. No puede haberlas: el desgobierno es la consecuencia de una sociedad enferma, anestesiada y egoísta, incapaz de mirar más allá de su ombligo, de salir a las calles a exigir una democracia auténtica.

El debate en los medios, y en la calle, ya no es social. A nadie parecen importarle el paro, la desigualdad, la pobreza infantil, el desmantelamiento de la sanidad y la educación públicas… El debate es sobre el poder. En el país, en los partidos, en las redacciones, en los bares. Lo cual es una victoria de la corrupción, del bipartidismo o del liberalismo, como usted prefiera llamarlo.

Las Marchas centran sus nuevas movilizaciones en combatir la represión social

Posted: 27 Sep 2016 07:46 AM PDT

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Las Marchas de la Dignidad en una de sus pasadas convocatorias en Madrid. / Javier Díez

SATO DÍAZ | Cuartopoder | 

Las Marchas de la Dignidad volverán con sus reclamaciones de "pan, trabajo, techo y dignidad" a las calles este otoño. Pretenden, de esta manera, "retomar la movilización social" tras el frenético ciclo electoral que ha tenido lugar durante el último año y medio y que todavía no se puede dar por cerrado, pues todavía no se descarta que se vuelvan a repetir las elecciones generales en diciembre. Los integrantes de la coordinadora estatal de las Marchas de la Dignidad se reunieron el pasado sábado en Madrid y fijaron en el calendario tres fechas del curso político que acaba de comenzar en las que llamarán a la ciudadanía de nuevo a tomar las calles: el 15 de octubre, el 3 de diciembre y a finales de marzo. 

El día 15 de octubre, las Marchas de la Dignidad llamarán a sumarse a las movilizaciones que la 'Plataforma No al TTIP' convocará en distintos puntos del Estado. Tal y como adelantó cuartopoder.es, en octubre se celebrará una semana de lucha contra el TTIP que culminará el día 15 con una gran manifestación en Madrid. La manifestación, como ya sucedió el año pasado, será conjunta con la que distintas organizaciones sociales convocan anualmente por el Día Mundial contra la Pobreza. Tom Kucharz, uno de los portavoces de esta campaña contra el nuevo tratado económico entre Estados Unidos y la Unión Europea, explica a este medio cuáles son los objetivos y la estrategia de esta campaña. "El objetivo político más inmediato y urgente es impedir la firma del CETA porque si queremos impedir el TTIP, primero hay que parar el CETA", explicó a este medio en agosto el activista, en relación al tratado más inmediato que la Unión Europea pretende firmar con Canadá. "No sólo porque el CETA es un globo sonda o un hermano pequeño del TTIP sino porque a través del primero se pueden desafiar las políticas públicas, los procesos legislativos o la justicia igual que en el TTIP", añadía Kuscharz.

La siguiente fecha de movilización es el 3 de diciembre. Ese día, las Marchas de la Dignidad convocarán manifestaciones descentralizadas en todo el Estado para volver a reclamar "pan, trabajo, techo y dignidad". Además, en esta ocasión centrarán la protesta en combatir la represión social y reclamar una amnistía social para las personas encausadas por participar en movilizaciones sociales y sindicales durante los últimos años. Por ello, se esboza ya cómo serán algunas de estas manifestaciones. El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), que forma parte de las Marchas de la Dignidad, planifica la convocatoria de una concentración para ese día en las puertas de la cárcel de Jaén, en la cual se encuentra condenado Andrés Bódalo. Además, el SAT llama a que se secunde su idea en otras prisiones en las que también haya gente presa por delitos derivados de la lucha social. Todavía se desconoce el número de ciudades y el formato de las protestas que tendrán lugar el 3 de diciembre.

"Hay mucha represión pendiente contra gente por luchar contra los recortes y las reformas laborales, por ello lucharemos contra la represión y contra los motivos por los que luchaban a los que han detenido", explica Pepe Aranda, integrante de la coordinadora estatal de las Marchas de la Dignidad y perteneciente a la CGT. "Condenaremos la represión que sufren los militantes de las organizaciones sociales y sindicales, pero lo haremos con un marcado carácter político, defendiendo las luchas por las que estas personas están reprimidas, pues esas luchas son las causas de la represión", añade Félix Irízar, también integrante de esta coordinadora, perteneciente al sindicato vasco ESK. "Estos presos son presos sociales, y no sólo se circunscribe aquí el ámbito de la represión con penas de cárcel, son también las multas. Y estas personas encausadas son la gente que defiende el pan, trabajo, techo y dignidad", prosigue Irízar. Los organizadores comentan casos concretos de reprimidos como los de Bódalo, Alfonlos 27 encausados por ocupar la universidad en Barcelona, los detenidos de Yesa o los antifascistas de Zaragoza.

La siguiente fecha en la que las Marchas de la Dignidad llamarán a la movilización social será en primavera. Se plantea la posibilidad de que se celebre una movilización de carácter estatal, centralizada en Madrid, tal y como se ha hecho en años anteriores, el sábado 25 de marzo, pero la fecha todavía está por cerrar. Ésto se decidirá en una nueva reunión estatal de las Marchas de la Dignidad que tendrá lugar el 10 de diciembre. "El objetivo es hacer una movilización masiva en primavera, puede ser que sea a finales de marzo, pero la fecha está todavía por cerrar", comenta Ginés Fernández, otro integrante de la coordinadora de las Marchas a la Dignidad, a este medio. "No se ha hablado de qué modelo de movilización hacer, simplemente se dijo que fuera centralizada y el horizonte de que se celebrara para primavera", relata Irízar al respecto.

El deshielo abre la última frontera

Posted: 27 Sep 2016 05:46 AM PDT

El tanquero finlandés Stena Artctica, operado por Stena Bulk, es uno de los buques que navegan el Paso del Nordeste. / STENA BULK

Pablo Rivas | Diagonal | 27/09/16

Quizá Henry Hudson, explorador inglés que a comienzos del siglo XVI realizó varias expediciones en busca de los pasos árticos que conectan Europa y Asia –el mítico Paso del Noroeste, a través del septentrión canadiense, y el del Nordeste, navegando las costas rusas–, se lo hubiera pensado mejor de haber sabido que no sería hasta 400 años más tarde, en 2007, cuando, por primera vez, los hielos se retirarían totalmente en los meses de verano, sin necesidad siquiera de buques rompehielos para la navegación.

El navegante murió en 1611, abandonado por su tripulación junto a su hijo, cuatro marineros enfermos de escorbuto y tres oficiales que le fueron fieles, en alguna de las islas Belcher (nordeste de Canadá), un inhóspito lugar donde no había posibilidad de conseguir alimento, reino de osos blancos, a cientos de kilómetros de la civilización. Las tensiones que produjeron las enfermedades, el hambre y las penurias derivadas de que su barco quedase atrapado en los hielos polares fueron su ruina.

La historia de Hudson no es la única tragedia de la conquista de los pasos árticos. Sonincontables los marinos muertos y los barcos perdidos en la búsqueda de la conexión asiática entre los siglos XV y XX. Son relatos en los que abundan el escorbuto -enfermedad producida por la falta de vitamina C–, la congelación, los enfrentamientos mortales con las tribus que habitan el ártico –los inuit americanos y los yupik siberianos–, agresivos osos polares, barcos encallados en el hielo e, incluso, el canibalismo.

Byron Maher

Una idea de a qué condiciones se enfrentaron en la antiguamente llamada Terra Incognita la relata a Diagonal el escritor Javier Reverte, quien navegó el Paso del Noroeste en 2008, segundo año en el que los hielos se retiraron, en un barco oceanográfico ruso, un viaje que dio como fruto el libro En Mares Salvajes (2011, Plaza & Janés): "Es atroz y lo más aproximado que he visto, en su dimensión visual, a la idea que tenemos de la muerte: la nada. Y sin embargo, bulle de vida, es un canto a la vida en sus condiciones más extremas. Hay vida marina, terrestre, aérea, vegetal y humana".

No sería hasta 1906 cuando el noruego Roald Amundsen conseguiría navegar completamente el Paso del Noroeste. Tardó tres años, varado en el hielo durante dos inviernos que le sirvieron para aprender de los inuit las técnicas que le llevarían a comandar la primera expedición que conquistó el Polo Sur.

El HMS Terror, uno de los dos barcos de la expedición de Franklin en 1845, se perdió en busca del Paso del Noroeste. / George Back – National Archives of Canada

Respecto al Paso del Nordeste, no está claro a quién pertenece la gloria. Algunas fuentes apuntan a que fue el portugués David Melgueiro el primero que lo consiguió, entre 1660 y 1662, años particularmente cálidos. Esta historia nunca se confirmó. De la hazaña de la que sí hay registro es la de la expedición Vega, que bajo el mando de Adolf Erik Nordenskiöld consiguió circunnavegar Eurasia entre 1878 y 1880, Paso del Nordeste incluido.

Zona caliente

Dejando atrás la era de los descubrimientos, hoy el Ártico está más de actualidad que nunca. Y no porque a principios de septiembre hallaran por fin, en perfecto estado bajo las aguas heladas, el HMS Terror, el segundo de los dos barcos de la legendaria expedición de sir John Franklyn de 1845 en busca del Paso del Noroeste, cerrándose así 170 años de misterio. La zona es rica en recursos pesqueros y energéticos (el Servicio Geológico de Estados Unidos mantiene que la región puede contener hasta 90.000 millones de barriles de petróleo). Y las grandes naciones y multinacionales tienen sus ojos fijos en ellos. De hecho, el gigante ruso Gazprom extrae crudo desde 2013 en su plataforma Prirazlómnaya, en el mar de Pechora.

La polémica plataforma Prirazlomnaya, de Gazprom, en el Mar de Pechora (Rusia). / Krichevsky

Las naciones árticas –Rusia, Estados Unidos, Canadá, Islandia, Suecia, Noruega y Finlandia– mantienen numerosos conflictos geopolíticos y de fronteras por el presente y futuro reparto del botín, en lo que ya se conoce como nuevo punto candente mundial. Y los pasos árticos no son ajenos a ellos: Rusia y Canadá buscan el control de sus respectivas zonas y reclaman derechos de paso. Los armadores ya han establecido el horizonte de 2030 como probable fecha en la que el verano boreal, a ritmo de CO2 y cambio climático, permitirá establecer los pasos árticos como rutas marítimas habituales para el comercio global.

"Un tránsito entre Dalian (China) y Rotterdam (Holanda) tendría 14.600 km por el norte, frente a 21.600 km por Suez"

La última frontera se derrite a pasos agigantados, no hay ya lugar a dudas. Este mes de septiembre la capa de hielo ártica alcanzó 4,14 millones de km2su segunda extensión mínima histórica, igualando la de 2007 y sólo superada en 2012.

Los diez peores registros de mínimo de hielo se han dado en los últimos diez años. "En 30 años se ha perdido el 75% del hielo marino del ártico y el deshielo se ha acelerado", expone Elvira Jiménez, responsable de Océanos de Greenpeace España. "Se está perdiendo una media del 10% por década. En el transcurso de unas décadas podría desaparecer el hielo de verano". Y las consecuencias de todo esto están claras: el fin del 'aire acondicionado' regulador del clima que hasta ahora era el casquete polar, la aceleración del cambio climático y las catástrofes que todo ello traerá.

6.000 km menos

Los pasos árticos son un caramelo para las navieras. Mientras que las del noroeste acortan el trayecto de muchas rutas que, de otra manera, pasarían del Atlántico al Pacífico por el Canal de Panamá o a través del Cabo de Hornos, la del Nordeste reduce la distancia entre los grandes puertos europeos y asiáticos. Un ejemplo: la ruta entre Japón y Hamburgo es un 27% más corta si se hace por el Ártico y no por el Canal de Suez.

"Un tránsito entre Dalian (China) y Rotterdam (Holanda), ruta normal de importación, tendría 14.600 km por el norte, frente a 21.600 km por Suez. Es un ahorro de tiempo y combustible, principal variable de costes para un armador", explica Daniel Taboada, profesor del Máster en Gestión y Dirección de Comercio Exterior de la Universidad de Santiago de Compostela. "Hay mucho interés por parte de las navieras en ver cómo evoluciona todo esto". Y si hay ahorro para el capital, ya lo deja claro Reverte: "No conozco ningún negocio que se haya detenido mientras haya beneficios".

A pesar del interés económico, la navegación por ambos pasos aún es testimonial. El número de tránsitos registrados a través del Ártico ruso por la Administración de la Ruta Marítima del Norte, ente creado por Putin en 2013 para el fomento del paso, fue de 18 buques. Sin embargo, desde 2011 lo han cruzado más de 200, la inmensa mayoría de bandera rusa, aunque dos cargueros alemanes lo hicieron en 2009, sin rompehielos, y un carguero del holding noruego Tschudi llevó 41.000 toneladas de hierro de China a Europa en 2010. Fueron los primeros grandes buques no rusos en hacerlo. Christian Bonfils, director general de la subsidiaria de Tschudi, Nordic Bulk, cifraba el ahorro de combustible en "aproximadamente 180.000 dólares".

Un factor que reduciría un posible tránsito masivo de buques por el norte global es la ausencia de grandes puertos comerciales. "Los grandes portacontenedores de hoy que alimentan el gran consumo siguen una línea regular igual que un autobús, haciendo una serie de paradas de China a Europa", explica Taboada. "Toda la importación de Oriente Medio se hace en paradas por el camino, dejando y cogiendo carga en Yidda, Singapur o en puertos del sur de India".

Esta variable haría que los armadores pudiesen desdoblar servicios, diversificando sus grandes puertos de destino, usando el paso del Nordeste para abastecer al norte de Europa y el de Suez para el sur. El profesor apunta que armadores que transportan productos perecederos o compañías con grandes buques graneles que no requieran paradas intermedias, como los petroleros, podrían ser los más interesados en estas rutas.

Turismo del apocalípsis

Este verano se produjo otro 'hito' de la navegación ártica. El Crystal Serenity, un megacrucero operado por Crystal Cruises, realizó el primer viaje turístico de una embarcación de estas características por el Paso del Noroeste, con 1.070 pasajeros que habían pagado entre 30.000 y 160.000 dólares. Precisamente, siguieron el rastro de los grandes exploradores.

Javier Reverte: "Los barcos van a llevar a los inuit la globalización, en lo que tiene de ésta de bueno y de malo"

Desde sectores críticos con la explotación comercial del Ártico se habla ya de "turismo del apocalipsis", poder visitar una región "precisamente por ese cambio desastroso [para el planeta]", relata Reverte. "Y no es que pueda ser un cambio desastroso para la vida, sino que va a serlo para la vida humana y lo provocamos los humanos. Es la terrible y estúpida contradicción", destaca el escritor.

La responsable de Océanos de Greenpeace apunta que "estos cruceros son literalmente ciudades flotantes que implican toda una serie de impactos ambientales en cuanto a residuos que pueden verterse directamente al mar". Asimismo, recuerda los problemas de seguridad añadidos que las zonas árticas tienen en cuestiones de rescate o limpieza en caso de catástrofe medioambiental: desde la lejanía de bases operacionales hasta la dificultad –o imposibilidad– de limpieza de vertidos con las técnicas actuales. Este punto no es baladí. Tal como resalta Jiménez, "cuando la Administración estadounidense evaluó los riesgos de las perforaciones en el Ártico de Alaska, ellos mismos decían que el riesgo de vertido era de un 70%, y uno de los principales problemas era el acceso de los servicios de emergencia al punto del accidente".

El Crystal Serenity fue el primer crucero turístico en atravesar el Paso del Noroeste. / Crystal Cruises

La llegada del gran turismo y el comercio global a la zona afectará irremediablemente a las comunidades locales. "Su modo de vida va a cambiar y, de hecho, está cambiando ya", apunta Reverte. "Los barcos van a llevar allí la globalización, en lo que tiene de ésta de bueno y de malo". En su viaje vio cómo "en todos los establecimientos humanos abundan los quads, las motos de agua y de hielo, las ropas de fibra y los alimentos enlatados… Y los barcos van a llevar más. Y con ellos viajarán la contaminación ambiental, los residuos, los desechos… El Ártico ya está lleno de basura".

"Es una ironía malévola que el beneficio del deshielo vaya a aquellos que lo han provocado"

Para Greenpeace, entre las principales amenazas que podrían tener un efecto medioambiental y, por tanto, sobre los recursos de los que dependen estas comunidades, no está el transporte marítimo. Son la industria pesquera y las prospecciones energéticas las amenazas más acuciantes, aunque "el transporte marítimo acentúa los riesgos de que haya posibles vertidos por parte de los buques y de que lleguen especies invasoras adheridas a los cascos que afecten a las biodiversidad local", indica Jiménez. "La apertura de estos pasos es un indicativo de que se está abriendo toda una superficie marina que antes era inaccesible y serían zonas por las que podrían entrar buques de actividades industriales si no se regula para proteger la zona".

En referencia al aumento de prospecciones en la zona polar, la ecologista destaca que "es una ironía malévola que el beneficio del deshielo vaya a aquellos que lo han provocado".

Santuario ártico

Por todo esto Greenpeace aboga por la creación de un santuario ártico, una zona protegida y reserva marina en la cual estarían prohibidas tanto las prospecciones petrolíferas y de cualquier otro mineral como la pesca industrial y el transporte marítimo. El área abarcaría el océano Ártico central más allá del límite de las 200 millas náuticas de la zona económica exclusiva de los Estados costeros del Ártico.

Protestas de Greenpeace en el puerto de Rotterdam ante la llegada de barcos con petróleo de Gazprom extraído en el Ártico.

Así, mientras la humanidad toma cada vez más conciencia de la que se le viene encima con el cambio climático, muchos gobiernos juegan en el bando contrario, elaboran planes de explotación energética del Ártico y otorgan licencias pesqueras y de prospección energética. La salud del planeta y una de las últimas fronteras están en juego.

Está por ver si hay posibilidad de frenar la debacle o si, por el contrario, se cumple el dictamen que anuncia Reverte cuando se le pregunta por las últimas fronteras del planeta: "El hombre es una rata insaciable que se comerá el universo y luego morirá con él. De hambre". El tiempo dirá.

La degradación del Mar Menor, un problema europeo

Posted: 27 Sep 2016 05:14 AM PDT

LA PLATAFORMA POR EL MAR MENOR CONSIDERA QUE LA ZONA ESTÁ EN "EMERGENCIA AMBIENTAL"

La pérdida de biodiversidad ocasionada por la contaminación es uno de los motivos de preocupación. Pese a las medidas anuncadas por la consejería, este mismo verano han seguido reportándose muertes de peces. / ÁNGEL MONEDERO

Diagonal | 27/09/16

El colapso del Mar Menor en Murcia, sufrido y denunciado desde hace años por vecinos, organizaciones ecologistas y grupos políticos de la oposición, ha llegado al Parlamento Europeo. Una delegación con representantes parlamentarios, concejales, pescadores, agricultores y grupos ecologistas culmina hoy una visita de dos días mediante la que esperan que el Parlamento Europeo ponga en marcha diversas medidas de supervisión y control de las políticas desarrolladas por las autoridades locales para hacer frente al deterioro de las aguas de esta laguna salina.

La delegación quiere que el pleno del Parlamento apruebe una declaración conjunta que sitúe el problema de contaminación en el Mar Menor "como un problema de toda Europa". La rápida degradación de las aguas en la zona -que para la delegación se trata de una "emergencia ambiental"- ha hecho que la consejería autonómica de Medio Ambiente anunciara poco antes de este verano un plan urgente para su descontaminación, que vino acompañado de mensajes tranquilizadores sobre que las aguas eran aptas para el baño.

Pese a que el conjunto de medidas adoptadas sólo este año por las distintas administraciones –desde el ministerio de Medio Ambiente hasta la consejería autonómica, pasando por la Confederación del Segura- es numeroso, la delegación se presenta en Bruselas con el mensaje de que falta una planificación y gestión efectiva de los espacios naturales y de que las iniciativas para una gestión integrada de la laguna y su cuenca han resultado frustradas.

Según diferentes expertos, las raíces de este deterioro se encuentran en la sobreexplotación de la zona debido al turismo y, sobre todo, en la multiplicación de las hectáreas de regadío en la cuenca del Segura. Las sustancias derivadas del abono y los pesticidas de la agricultura se han ido depositando en la laguna –a fin de cuentas, un mar cerrado- para alterar de manera drástica su composición y producir pérdida de biodiversidad, proliferación de algas y medusas y mayor turbiedad de las aguas. Organizaciones como Ecologistas en Acción llevan años denunciando los efectos del regadío en la disponibilidad y calidad del agua, también en las zonas costeras.

Desde mayo existe un plan en proyecto, impulsado por la consejería de Medio Ambiente del Gobierno regional (PP), para que este territorio sea declarado Zonas Especiales de Conservación y para la aprobación del Plan de Gestión Integral de los espacios Red Natura 2000 del Mar Menor y de la Franja Litoral Mediterránea de la Región de Murcia. El plazo de alegaciones para el proyecto terminó en agosto tras sólo dos meses de exposición, y la delegación considera una constante la "omisión de deberes de difusión y participación ciudadana en la toma de decisiones que afectan a la laguna".

La delegación, agrupada en la Plataforma por el Mar Menor, se reunirá con europarlamentarios españoles y con representantes de tres comisiones: la de Peticiones, la de Medio Ambiente y la de Transportes. La plataforma quiere que representantes del Parlamento Europeo visiten la zona y elaboren un informe. En la misma línea, pedirán a la cámara representativa europea que interceda ante la Comisión Europea –el equivalente a un Ejecutivo comunitario- "para que brinde asistencia en el análisis y conocimiento de eventuales incumplimientos de Derecho comunitario, en relación a procedimientos de infracción ya iniciados o por iniciar". El objetivo, que el hermano mayor europeo de un toque a las autoridades españolas antes de que sea demasiado tarde.

De momento, el comisario europeo de Medio Ambiente,  Karmenu Vella, ha anunciado que el Ejecutivo comunitario tomará "medidas adecuadas" si concluye que España ha vulnerado la normativa ambiental europea en el caso del Mar Menor. En respuesta a la eurodiputada de Podemos, Lola Sánchez Caldentey el 19 de septiembre, Vella explicó que "si la investigación en curso apuntara a un posible incumplimiento de la legislación pertinente de la UE, la Comisión Europea, como garante de los Tratados, adoptaría las medidas adecuadas, entre las que podría incluirse la apertura de procedimientos formales de infracción".

Giorgio Agamben: «Del Estado de derecho al Estado de seguridad»

Posted: 27 Sep 2016 04:20 AM PDT

Para el filósofo italiano Giorgio Agamben, el estado de urgencia no es un escudo que protege la democracia. Al contrario, según el filósofo ha acompañado siempre las dictaduras.

No se comprende el verdadero desafío de la prolongación del estado de urgencia [desde el fin de febrero] en Francia, si no se lo sitúa en el contexto de una transformación radical del modelo de estado que nos es familiar. Es necesario, antes de nada, desmentir el propósito de mujeres y hombres políticos irresponsables, según los cuales el estado de urgencia sería un escudo para la democracia.

Los historiadores saben perfectamente que la verdad es totalmente contraria. El estado de urgencia es justamente un dispositivo por el cual los poderes totalitarios se han instalado en Europa. Así, en los años que precedieron la toma de poder de Hitler, los gobiernos social-demócratas de Weimar habían recurrido tan a menudo al estado de urgencia (estado de excepción, como se dice en alemán), que se puede decir que Alemania había cesado de ser, antes de 1933, una democracia parlamentaria.

El primer acto de Hitler, después de su nominación, fue proclamar un estado de urgencia que no habría sido revocado nunca. Cuando nos sorprendemos de los crímenes que pudieron ser cometidos impunemente en Alemania por los nazis, olvidamos que estos actos eran perfectamente legales, pues los países estaban sometidos al estado de excepción y las libertades individuales estaban suspendidas.

No vemos porqué un escenario parecido no podría repetirse en Francia: imaginamos sin dificultad un gobierno de extrema derecha que se servirse para sus fines de un estado de urgencia al que los gobiernos socialistas han acostumbrado a los ciudadanos. En un país que vive en un estado de urgencia prolongado, y en el cual las operaciones policiales substituyen progresivamente al poder judicial, es necesario esperar una rápida e irreversible degradación de las instituciones públicas.

Mantener el miedo

Esto es tanto aún más cierto cuando el estado de urgencia se inscribe, hoy en día, en el proceso que está en vías de hacer evolucionar las democracias occidentales hacia alguna cosa que es ya necesario llamar Estado de seguridad («Security State» como dicen los politólogos americanos). La palabra «seguridad» ha entrado de tal manera en el discurso político que podemos decir, sin temor alguno a equivocarnos, que las «razones de seguridad» han ocupado el lugar de aquello que llamábamos, en otro tiempo, la «razón de Estado». Un análisis de esta nueva forma de gobierno hace, sin embargo, fallida. Como el Estado de seguridad no libera ni del Estado de derecho ni de aquello que Michel Foucault llamaba las «sociedades disciplinarias», conviene sentar algunas bases en vistas de una posible definición.

En el modelo del británico Thomas Hobbes, el cual ha influenciado profundamente nuestra filosofía política, el contrato que transfiere los poderes al soberano presupone el miedo reciproco y la guerra de todos contra todos: el Estado es quien viene justamente va poner fin al miedo. En el Estado de seguridad, este esquema se invierte: el Estado se fundamenta de forma duradera sobre el miedo y debe mantenerlo como sea, pues de él deriva su función esencial y su legitimidad.

Foucault ya había demostrado que, cuando la palabra «seguridad» aparecía por primera vez en Francia en el discurso político con los gobiernos de los fisiócratas antes de la República, no se trataba de prevenir las catástrofes y las hambrunas, sino de dejarlas realizarse para poder gobernar inmediatamente y orientarlas en una dirección que estimaran aprovechable.

Ningún sentido jurídico

Igualmente, la seguridad de la cual hablamos hoy no mira de prevenir los actos terroristas (lo cual seria extremadamente difícil, sino imposible, puesto que las medidas de seguridad no son eficaces más que después del acto, y que el terrorismo es, por definición, una serie de primeros actos), sino de establecer un nueva relación con los hombres, la cual consiste en un control generalizado y sin límites – en la que la insistencia particular sobre los dispositivos es la que permite el control total de los datos informáticos y comunicacionales de los ciudadanos, incluyendo la retirada del contenido de ordenadores.

El primer riesgo que revelamos es la deriva hacia la dirección de una relación sistemática entre terrorismo y Estado de seguridad: si el Estado necesita del miedo para legitimarse, entonces necesita producir el terror, o al menos no impedir que se produzca. Vemos como los países persiguen una política extranjera que alimenta el terrorismo que debemos combatir en el interior y mantiene relaciones cordiales e incluso vende armas a los Estados de los cuales sabemos que financian a las organizaciones terroristas.

Un segundo punto, que no es menos importante de tratar, es el cambio de estatus político de los ciudadanos y del pueblo, que se suponía el titular de la soberanía. En el Estado de seguridad vemos producirse una tendencia irreprimible hacia aquello que es necesario llamar la despolitización progresiva de los ciudadanos, del que la participación en la vida política se ha reducido a los sondeos electorales. Esta tendencia es más inquietante que aquella que fue teorizada por los juristas nazis, que definían el pueblo como un elemento esencialmente impolítico, cuyo Estado debe asegurar la protección y el crecimiento.

Según los juristas, solo hay una manera de volver político este elemento impolítico: por la igualdad de origen y de raza, que va a diferenciarlo del extranjero y del enemigo. No se trata de confundir el Estado nazi y el Estado de seguridad contemporáneo: lo que hay que entender es que si se despolitiza a los ciudadanos, éstos no pueden salir de su pasividad más que si se los moviliza por el miedo contra un enemigo extranjero que no les sea sólo exterior (eran los judíos en Alemania, hoy son los musulmanes en Francia).

Incertitud y terror

Este es el marco en el que hay que considerar el siniestro proyecto de disminución de la nacionalidad para los ciudadanos binacionales, que recuerda a la ley fascista de 1926 sobre la desnacionalización de los «ciudadanos indignos de la ciudadanía italiana» y las leyes nazis sobre la desnacionalización de los judíos.

Un tercer punto, del cual no hay que menospreciar su importancia, es la transformación radical de los criterios que establecen la verdad y la certitud en la esfera pública. Lo que sorprende a cualquier observador atento en los informes de crímenes terroristas es la renuncia integral al establecimiento de la certitud judicial.

Mientras que en un Estado de derecho un crimen no puede ser certificado más que por una investigación judicial, bajo el paradigma de la seguridad nos debemos contentar con aquello que la policía y los medios de comunicación nos dicen – dos instancias que siempre han estado consideradas poco fiables. Su incredibilidad y las contradicciones patentes en las reconstrucciones apresuradas de los acontecimientos eluden a sabiendas toda posibilidad de verificación y de falsificación, siendo lo más parecido a cuentos que ha investigaciones. Esto significa que el Estado de seguridad tiene interés en que los ciudadanos – de los cuales tiene que asegurar la protección – se queden en la incertitud sobre aquello que los amenaza, pues la incertitud y el terror van de la mano.

Es la misma incertitud que encontramos en los textos de la ley del 20 de noviembre sobre el estado de urgencia, los cuales se refieren a «toda persona al respecto de la cual existan serias razones de pensar que su comportamiento constituye una amenaza para el orden público y la seguridad». Es bastante evidente que la fórmula «seria razón de pensar» no tiene ningún sentido jurídico y que, en tanto que esta fórmula renvía a la arbitrariedad a aquel que «piensa», puede aplicarse en todo momento a cualquier persona. Así, en el Estado de seguridad, estas fórmulas indeterminadas, que siempre han estado consideradas por los juristas como contrarias al principio de certitud del derecho, devienen la norma.

Despolitización de los ciudadanos

La misma imprecisión y los mismos errores se repiten en las declaraciones de mujeres y hombres políticos, según los cuales Francia estaría en guerra contra el terrorismo. Una guerra contra el terrorismo es una contradicción en los términos, pues el estado de guerra se define precisamente por la posibilidad de identificar de manera certera el enemigo al que se debe combatir. En la perspectiva de la seguridad, el enemigo debe – al contrario – mantenerse en la vaguedad, para que cualquiera – en el interior, pero también en el exterior – pueda ser identificado como tal.

Mantener un estado de miedo generalizado, despolitización de los ciudadanos, renuncia a toda certitud del derecho: estos son las tres características del Estado de seguridad, suficiente para perturbar a los espíritus.  Esto significa, de una parte, que el Estado de seguridad en el cual estamos en vías de introducirnos acomete lo contrario de aquello que promete, puesto que – si seguridad quiere decir ausencia de preocupación (sine cura) – mantiene, al contrario, el miedo y el terror. El Estado de seguridad es, por otra parte, un Estado policial pues, eclipsado el poder judicial, generaliza la discrecionalidad policial actuando cada vez más como soberano,  cosa que en un estado de urgencia es normal.

Por la despolitización progresiva del ciudadano, convertido en una especie de terrorista en potencia, el Estado de seguridad sale finalmente del dominio conocido de la política, para dirigirse hacia una zona incierta, donde lo público y lo privado se confunden y de la que no se sabe definir los límites.

Giorgio Agamben

Giorgio Agamben nació en Roma  (Italia) en 1942. Filósofo, autor de una obra teórica reconocida y traducida en el mundo entero.

Texto original publicado en Le Monde el 23/12/2015 (http://www.lemonde.fr/idees/article/2015/12/23/de-l-etat-de-droit-a-l-etat-de-securite_4836816_3232.html)

Traducido por Juan Carlos González Caldito

 

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